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Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

23 de Julio 2013

El derecho a la reproducción

Ana Mato ha vuelto a levantar una buena polvareda con los requisitos para acceder a la reproducción asistida con cargo a la sanidad pública. Y una vez más se solapan ideología, uso de recursos limitados y derechos positivos y negativos. Pero vayamos por partes.

De entrada, se supone que el sistema sanitario existe para paliar los problemas de salud de sus usuarios (de la ciudadanía en general, en el caso del sistema sanitario público mantenido via impuestos). Es decir: curar enfermedades, o paliar sus síntomas en el caso de enfermedades crónicas o incurables. En este contexto habría que ver qué parte de la infertilidad estaría bajo la responsabilidad de la sanidad pública.

La infertilidad, desde el punto de vista médico, tiene el problema de su diagnóstico, y al final se define, dentro de una pareja estable, cuando después de 12 meses de relaciones sexuales sin protección no se produce el embarazo. Más evidente es cuando repetidas veces el embarazo se interrumpe. Así, y aunque no se conocen todas las causas de infertilidad, en principio hay unos criterios médicos para decidir que una pareja es infértil. Y se habla específicamente de pareja porque hay un porcentaje importante de casos donde cada miembro de la pareja sería fértil, pero combinados sus gametos, no (por causas genéticas o inmunológicas).

¿Sería la infertilidad una enfermedad al uso que requiere tratamiento? Al fin y al cabo se trata de una anomalía, ya que la reproducción es básica para la supervivencia de la especie, y todo aquello que la impida podría considerarse patológico. En algunos casos se pueden tratar las causas subyacentes como se trataría cualquier otra enfermedad, pero en otros casos sólo se puede paliar el síntoma, que es la ausencia de embarazo. Y ahí entra la reproducción asistida, y el derecho a que te la proporcione la sanidad pública.

Toda persona tiene derecho a la paternidad o maternidad. Pero como en tantas cosas, se confunde el derecho a algo con obligar a otro a proporcionártelo. El derecho negativo a ser madre es que no te lo puedan prohibir, que no puedan esterilizarte contra tu voluntad, que no puedan obligarte a abortar. Porque una persona libre que decide ser madre tiene derecho a que no la coarten. Pero sabemos que quedarse embarazada es, al menos, cosa de dos.

Que una mujer tenga derecho a ser madre no significa que haya que proporcionarle obligatoriamente un macho que la insemine. Suena duro, lo es, pero es lo que hay. Pero si no se le proporciona el macho, ¿al menos se le debería proporcionar el semen? Los bancos de semen donde hombres lo donan voluntariamente sobran. No hay ninguna coacción, se trata de un acuerdo voluntario: el donante dona el semen a una entidad que lo usa para inseminar a una mujer que lo necesite. ¿Pero quien debe pagar eso?

Volvemos al problema original: ¿es la infertilidad una enfermedad como un cáncer o una hepatitis que sea una amenaza para la vida? Para la persona (o la pareja) que la sufre sí afecta a su calidad de vida. Supongamos entonces que aceptamos "infertilidad" como enfermedad a ser tratada con el dinero de todos. Pero el problema va más allá, y esa es la polémica actual: si la mujer no tiene como pareja a un hombre (porque no quiere hombres o porque es lesbiana), ¿se trata del mismo caso que una infertilidad por causas biológicas?

Si una mujer quiere tener hijos pero no quiere tenerlos con un hombre, ¿la consideramos enferma? ¿Son la soltería o el lesbianismo una enfermedad? Yo particularmente creo que no. El quedarse soltero es una opción de vida perfectamente aceptable. Y la homosexualidad, sobre todo como la plantean muchos, parece que es otra opción de vida que no tiene nada de patológico. Entonces, gente que elige vivir de una forma, con las consecuencias que ello tiene, ¿tiene derecho a traspasar a otro las consecuencias de sus elecciones? Creo que no.

Y ahí está la clave de la polémica. Si existiese una ley que prohibiese la inseminación de solteras o lesbianas claro que sería una discriminación. Del mismo modo que lo sería si no se les permitiese adoptar, como sí prevé la ley. Pero el hecho es que hay mujeres que eligen deliberadamente no acostarse con hombres, y por tanto no pueden quedarse embarzadas de forma natural. Y si dicen que realmente no es una elección, sino que son así, el corolario es que la soltería y el lesbianismo son una enfermedad. ¿Verdad que eso no quedaría bien?

Pues seamos consecuentes. Si una mujer no tiene ningún impedimento médico para quedarse embarazada, que asuma las consecuencias de su elección libre. ¿Que le haría feliz ser madre pero no aguantar a un hombre? Pues que adopte, que en el mundo hay muchos críos abandonados. ¿Ah, que quiere que sean sus genes, o disfrutar del embarazo? Pues la naturaleza provee de un método gratuito.

Aquí nos hemos acostumbrado a que tener derecho a algo significa que alguien me pague lo que quiero. Pues no. Independientemente de que ahora encima hay falta de dinero, la gente debería asumir que elegir modos de vida es su elección. Y que mientras haya gente muriendo en las listas de espera esperando pruebas diagnósticas me parece un desperdicio de recursos usar esos valiosos euros en inseminar mujeres que no les da la gana tener hijos de forma natural: con sexo.