Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

27 de Agosto 2005

El día Ferret (III): la civilización según Ferret

Día sí y día también (menos los lunes), abro las páginas del cada vez más infumable Ultima Hora para despotricar de la columna de Gabriel Ferret. Con frecuencia he pensado que este hombre y yo no vivimos en el mismo pais, a veces ni siquiera en el mismo plano de la realidad. Pero un día, por fin, una sencilla frase en un artículo sobre el consumo público de tabaco me proporcionó la clave definitiva.

Hace sólo unas pocas semanas comentaba Ferret el grado de buena acogida de la nueva ley de drogodependencias (en particular el tabaco) del gobierno balear. Ley que ha provocado no pocas confusiones en bares y restaurantes. Y he aquí que nos tropezamos con esta frase, esta perla que en sus brillos nacarados encierra todo el pensamiento progre:

Porque yo, que frecuento los bares, y tengo la civilizada costumbre de comer de restaurante a diario -algo que dudo que hagan los probos funcionarios del Govern-...

Ese es el problema: quienes no frecuentamos bares ni comemos cada día de restaurante no estamos civilizados, y por tanto no estamos en disposición de entender las diatribas de Ferret. Lo que no precisa es si cada día come de menú de 7 euros o si va a restaurantes de x tenedores. Tampoco dice si sólo come al mediodía, o si también cena, alcanzando, entonces, la cúspide de la civilización. Si además desayuna cada día en alguna cafetería resulta que el monstruo Ferret ha trascendido lo humano, ha roto con las limitaciones de nuestros engañosos sentidos, y eso le ha dado la visión definitiva del Bien y el Mal, lo Justo y lo Injusto, Inmoral, Ilegal e Ilegítimo. Sólo mediante la degustación de pago de la comida puede alcanzarse la Ascensión, el Nirvana Progre.

Por cierto, me alegro de que los probos funcionarios del gobierno balear no coman cada día de restaurante, porque seguramente lo pagariamos nosotros. Prefiero funcionarios menos civilizados que ser yo más pobre.

El día Ferret (III): playas privadas

Mucho tiempo antes del follón de la piscina de Pedro J., que pienso comentar en cuanto le haga un fisking a la ley de costas del PSOE de 1988, Ferret despotricaba contra la propuesta de un ministro italiano:

¿Vender las playas?

Con objeto de poner remedio a la escasez de fondos estatales, el nuevo viceprimer ministro italiano, Giulio Tremonti -un personaje al que a partir de ahora habrá que seguir- ha propuesto muy seriamente vender bajo forma de concesión por 100 años todas las playas y balnearios marítimos del pais.

Estamos ante un auténtico fenómeno al que por descontado le han caído todos los palos que eran de esperar, desde quién le sugirió que se vendiera también el mar hasta otro que optó por vender los Alpes. Bromas aparte y de seguir Berlusconi en el poder, no me extrañaría que algún vivillo más propusiera empezar a liquidar los muchos monumentos, edificios y joyas artísticas que forman el patrimonio de una tierra con tanta historia. Pero en el fondo la cuestión es más preocupante de lo que parece ya que la sandez acostumbra a ser contagiosa. Imaginemos, por ejemplo, que la propuesta de Tremonti, un hombre de Berlusconi y que por tanto debe gozar de las simpatías de nuestro PP, cala entre nuestros gobernantes. No se rían, hace años que un político alemán propuso comprar Mallorca y ya ven lo que pasó.

¿Qué pasó? Me revienta que se dejen caer afirmaciones gratuitas sin luego explicarlas. Pues no pasó nada. Pero los cuatro billones de pesetas ofrecidos entonces habrían sido suficientes para acabar con casi todo el déficit del Estado.

Conceder durante cien años la explotación comercial o el uso exclusivo de la costa no sería ninguna estupidez. Introduciría un incentivo para la conservación a largo plazo, más allá de las actuales conceciones a chiringuitos por cuatro años, o incluso menos. Y desde luego poca broma es hacerlo extensivo al mar y los montes. En Mallorca, donde gran cantidad de los montes son privados, la amenaza para la conservación del entorno son las invasiones a la propiedad privada: campistas y excursionistas sin escrúpulos que arrasan árboles, apedrean animales, llevan radiocassettes a todo volumen y dejan basura por todas partes. Lo mismo ocurre con las calas vírgenes. Aquellas más inaccesibles no se han convertido en blanco de la urbanización, pero tampoco de la depredación dominguera.

No sabemos cómo se tomaría en el PP tal propuesta, si es que se enteraron. Pero sí sabemos cómo se toman los colectivistas la propiedad privada: a cachondeo.

El día Ferret (III): la inquina contra Bush

Como ya sabrán los lectores habituales, Biel Ferret se erige como el progre estándar que basa parte de su demagogia en el antiamericanismo feroz personalizado en el presidente Bush. He aquí otra perla anti-Bush del monstruo Ferret, retomando viejos datos tiempo ha desmentidos. Pero que la realidad no estropee un buen ataque ad hominem:

Bush, de vacaciones

El presidente Bush está de vacaciones. El mundo puede respirar algo más tranquilo.

Buen comienzo...

Aunque al parecer sus compatriotas no lo hacen ya que andan algo cabreados por la tendencia al ocio de un Bush que, según los expertos en la materia, se ha pasado en su rancho de Crawford nada menos que el 20% de su presidencia. Ahora se ha cogido el hombre 5 semanitas de descanso, algo que indigna a los ciudadanos de la denominada "nación sin vacación" y que apenas cuentan con 12 días de descanso al año. Por lo visto a Bush lo del trabajo no le va mucho y prefiere estar en su rancho montando en bicicleta, de la que, recuerden, se cae con frecuencia, o podando arbustos, sus congéneres, puesto que su apellido significa en inglés, arbusto. Alguna oculta virtud tenía que adornar a este tipo, lo digo por su escasa afición al trabajo, un menester que a estas alturas ya no se atreve a analtecer ni el más papanatas de los "yuppies". Decía Kant que el hombre es el único animal que debe trabajar, claro que Kant no conoció a Bush. Que de haberlo conocido...

"Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago", debe de ser el lema de Ferret. Cuando se refiere a ZP, le molesta que se mofen de él hasta extremos rayanos en la grosería, pero contra Bush todo vale.

¿Qué es eso del 20% de la presidencia? ¿El total de días? ¿El total de días laborables? Porque si cogemos sólo los 104 sábados y domingos de un año normal, sobre 365 días son el 28% del total. ¿Significa que Bush ni ha tenido vacaciones, y además ha currado muchos sábados? Y aunque se vaya al rancho, ¿que significa eso en tiempo de internet, móviles y faxes? ¿No le dice nada a Ferret el término teletrabajo? Las cifras por sí solas no dicen nada si no nos dicen a qué se refieren. Pero para hacer trampas, van de coña.

Penúltimo capítulo de una triste historia

Hace diez meses conté la historia de Charo, la mujer de mi amigo Joaquín: cómo le fue diagnosticado un cáncer, el inicio del tratamiento, y las esperanzadoras noticias poco antes de navidad. Sin embargo, las cosas se torcieron.

Después de fiestas, viendo que no mejoraba con el tratamiento que se le estaba administrando, decidieron ponerla en manos de una oncóloga que trabaja en Son Dureta, el hospital de referencia de la sanidad pública balear. Con distintos altibajos la situación siguió más o menos estancada, hasta que hace un mes tuvo que ser ingresada de urgencias en Son Dureta por un ataque de convulsiones y pérdida de conciencia: uno de los tumores de metástasis que no había preocupado a ningún médico había seguido creciendo hasta que afectó al cerebro.

Con el tratamiento de radioterapia, aunque interrumpido durante diez días por una avería en el equipo, parecía haberse controlado la cosa. Pero hace tres noches sufrió un nuevo ataque.

Para colmo, los médicos inicialmente daban la culpa a un relajante muscular que le administraron para mitigar los dolores en piernas y espalda después de un mes en cama, sin que se le hiciese ningún tipo de rehabilitación. Pero parece ser que ese tumor que durante meses no era causa de preocupación ha afectado ya a zonas importantes del cerebro.

Hay cosas que ni todo el dinero del mundo puede comprar. Pero siempre quedan preguntas. ¿Cómo dejan que se descontrole un tumor en una zona tan delicada? ¿No era operable? ¿Han influido los días durante los cuales no se proporcionó radioterapia? El seguro privado que se había hecho cargo inicialmente del tratamiento había ofrecido acceso a una nueva terapia aún experimental, pero dependía de que se estabilizase su estado. Desgraciadamente, sólo hay un 5% de posibilidades de que se recupere de su actual situación.

El último capítulo podría ser una recuperación milagrosa, alguno de esos hechos aislados que cada cierto tiempo sorprenden a los médicos. Pero seguramente el último capítulo se escribirá en días, si no en horas. Y entonces sí será de verdad una historia para sentir pena.

26 de Agosto 2005

Retomando los aperitivos

Después del paréntesis vacacional y de calor, retomamos los aperitivos liberales a partir de mañana sábado, como siempre en el Café Món, junto a la plaza de España, a las 13'00.

Seguramente habrá drogas, piscinas y medios de comunicación (públicos).

El día Ferret (II): crisis alimentaria

O también La culpa de la intoxicación es del que se intoxica.

Comer cualquier cosa

Vivimos tiempos extraños en los que se dan curiosas paradojas. Así, un ciudadano obsesionado hasta lo patológico por la salud es no obstante capaz de comer cualquier cosa con tal de ganar un tiempo que, dicho sea de paso, no sabe muy bien en qué emplear.

Ya empezamos: si la gente no sabe en qué gastar su tiempo libre, que no le pegue a la comida rápida, que le de a la tradicional, y así estará ocupado.

Nuestro hombre acude a la consulta del médico al menos pseudosíntoma de cualquier enfermedad pseudoimaginaria, no tolera que se fume en sus inmediaciones, se medica con la fruición de un vicioso animal de laboratorio, se sabe de memoria todas las patrañas relativas al colesterol bueno y al malo, hace deporte hasta extenuarse, y sin embargo no tiene el menos miramiento a la hora de zamparse uno cualquiera de esos alimentos precocinados cuya sola visión hubiera horrorizado a nuestras abuelas.

Es decir, si comes comida precocinada, para ser coherente a la Ferret no tienes que ir al médico, tienes que permitir que te echen humo de mierda, no tomes medicinas, olvida las recomendaciones sobre nutrición y no des palo al agua en todo el día. Por cierto, si nuestras abuelas hubiesen tenido acceso a la comida precocinada tal vez no habrían sido esclavas de la casa.

Ciertamente que se adoptan medidas de higiene oportunas, pero si alguien tiene el valor suficiente como para endilgarse un pollo plastificado cuyo jugo ha circulado por las tuberías -en donde acechaba la salmonella en el más reciente caso de intoxicación masiva- de una factoría, ya se sabe a lo que se expone. Y todo lo demás, pamplinas.

Pamplinas. Bobo. Si consumo medicamentos, sé qué efectos secundarios tienen, a cambio de curarme. Si consumo drogas, sé a qué me expongo a cambio de un subidón, un viaje o el relax total. Pero si consumo comida, espero que me alimente, no que me mate. Y da igual si he criado al pollo desde el huevo hasta la plancha, o si lo he comprado metido en un plástico. Oiga, yo me como un pollo, no el plástico, y lo normal es que el pollo no te traiga bacterias.

El día Ferret (II): de nuevo Irak

Como buen impermeable, Ferret es inasequible al desaliento para seguir criticando la intervención que condujo a la caída de Saddam Hussein.

Planes equivocados

Incluso desde la propia Administración Bush se empieza ya a reconocer que la aventura iraquí ha sido desastrosa en casi todos los aspectos. Un solo logro, por otra parte perfectamente previsible, hay que anotar: se consiguió derrocar a Sadam Husein, si bien a un altísimo precio de sangre.

Es que este único logro era condición sine qua non para todo lo demás. Y aunque fuese de verdad el único, tampoco sería desdeñable.

Junto a ello, encontramos un pais en quiebra que registra índices de paro de hasta el 65%, una economía general yugulada por el hecho de que no se hayan alcanzado tras 28 meses de catastrófica posguerra los niveles de producción de petróleo esperados, una población que sobrevive en condiciones lamentables son poder contar asiduamente con suministros básicos como electricidad y agua, y un clima de sostenida e incontrolable violencia que determina que se multipliquen a diario las cifras de muertos y heridos.

¿Y no tendrá algo que ver en todo esto el terrorismo islamofascista? ¿El que dinamita oleoductos, ataca estaciones eléctricas o detona bombas antre docenas de niños?

La pax norteamericana que pretendía desembocar en la implantación en Irak de una democracia, lo hará en la proclamación de una república islámica.

Bueno, eso depende de la constitución que se está redactando. Pero no parece que kurdos y chiíes estén por esa labor. Parece que a Ferret le puede el racismo de tipo paternalista que impregna a la izquierda, y según el cual pueblos no europeos difícilmente pueden disfrutar de una democracia.

Los planes elaborados por Washington nunca fueron realistas y debido a ello no se han cumplido

Tal vez no previeron lo hijoputas que pueden ser los terroristas islámicos con sus propios pueblos, ni lo estúpidos que son los periodistas occidentales que les dan pábulo.

El día Ferret (II): el incendio de Guadalajara

Hablando de incendios

El incendio de Guadalajara parece haber despertado a un Gobierno que se propone tomarse muy en serio la cuestión. Y en este sentido se pueden calificar de acertadas algunas de las propuestas formuladas por el Ejecutivo y, lo que no es tan frecuente, por la oposición. Bien está, por ejemplo, que se aumente la inversión en toda clase de medios de extinción del fuego, o que la futura reforma de la ley de montes permita que los agentes forestales ejerzan de policía judicial. Pero ello no es suficiente.

No: hace falta más intervención y planificación. Veamos las brillantes ideas de Ferret.

Porque tras la exagerada propagación de muchos de los incendios forestales se halla el abandono del campo. No es preciso ser un experto en la materia para concluir que el mejor cortafuegos que existe, el que imposibilita la propagación del fuego de unas masas forestales a otras, son los campos de cultivo.

Este hombre en su momento se rió de Bush cuando dijo que la mejor forma de que un bosque no arda es talarlo. Si lo desbrozas y lo conviertes en cultivo, claro que no arderá el bosque. Pero además, ¿es que nunca ha habido incendios por quemas de rastrojos en los campos? ¿Acaso un campo de remolacha, maíz o tabaco no arde, las plantas son ignífugas?

Pero hoy en día, un sector agrario no suficientemente atendido, por no decir semiabandonado en beneficio de otros socialmente menos interesantes, aunque más lucrativos, ni tiene medios para extender los cultivos, ni tampoco para limpiar adecuadamente los bosques. Y el primer paso en la lucha contra el fuego consiste en ayudar al agricultor.

Ejem. ¿No suficientemente atendido el sector que se come la mitad del presupuesto comunitario? ¿Los mayores perceptores de subvenciones? ¿El sector más protegido de toda la economía? Tonterías, las justas.

Pero más tontería es distinguir beneficios sociales y lucrativos. ¿Acaso lucrarse y generar riqueza no es la mejor acción social posible?

Y más: cuando tenemos los embalses bajo mínimos, con una agricultura que consume el 80% del agua de este pais, ¿hay que extender más aún los cultivos?

Limpiar bosques no es tarea de agricultores: lo hacen los leñadores, las empresas madereras, pero no el que siembra remolacha, patatas o alcaparras. Pero muchas veces el bosque no se limpia porque o es público, y a la administración se la trae al fresco si está limpio o no, o es privado pero no puedes tocar ni una rama por normativa medioambiental. Cuando el temporal de 2001 en Baleares derribó unos 400.000 pinos, los propietarios privados que querían sacar los pinos caidos se exponían a multas: la retirada debían hacerla las brigadas del Ibanat. Algunas fincas aún los esperan. Sí, cuatro años después. Por no hablar de la bronca que hubo en ese momento entre el Consell Insular de Mª Antonia Munar, que ofreció medios y personal para la limpieza, y la consejería de medioambiente de la sandía Margalida Rosselló, que rechazó la ayuda al grito de los pinos son mios.

¿Para luchar contra el fuego hay que ayudar al agricultor? ¿Y cuándo fue la última vez que se quemó un campo de golf?

25 de Agosto 2005

El día Ferret: sobre las enfermedades de pobres

Enfermedad y tratamiento

La moda de celebrar el día de lo que sea acostumbra a convertirse en una semitontería, pero hay que reconocer que en ocasiones sirve para que nos enteremos de cosas asombrosas.

Días atrás se celebró el de la malaria, y así pudimos tener acceso a unos datos alarmantes. La malaria mata cada año a unos dos millones de seres humanos y afecta a 300 millones. Bueno, pues para una enfermedad de tan serio carácter la terapia adecuada sólo alcanza al 16% de los enfermos. A la cuenta los tratamientos clásicos son en la actualidad poco eficaces y el más moderno que sí lo es, resulta algo más caro, razón por la cual la gente continúa padeciendo y muriendo. Francamente, lo encuentro increible. Pensemos que se trata de una enfermedad cuyo agente causal se conoce desde 1880, y que se empezó a tratar no mucho después, lo que convierte en lamentable el que a estas alturas el panorama sea el descrito. La malaria, o paludismo, es, para entendernos, una enfermedad de pobres que azota especialmente a Africa. De cebarse en el próspero Occidente,a buen seguro que se dispondría de toda la medicación necesaria.

El agente causal es conocido, como también el método más efectivo para eliminarlo: el DDT. El papanatismo progrecologista es lo que terminó con la producción de DDT y su uso en los paises donde campa a sus anchas el Anopheles.

Pero otro problema a la hora de implantar tratamientos no es económico, sino cultural. Líderes locales meten miedo a los padres diciendo que las vacunas matarán a sus hijos, o que todos esos blancos deben ser evitados porque sólo pretenden cristianizarlos, y no curarlos. Y algunos de esos líderes son la civilización con la que hay que dialogar.

La prosperidad que permitiría a esos paises tener una buena sanidad no pasa por las ayudas desinteresadas, ni las transferencias de renta, ni que se les regalen medicinas. Pasa por que se les permita ser prósperos (cosa harto difícil a golpe de planificación y proteccionismo), y que se quite de enmedio a ciertos líderes que tratan de mantenerlos deliberadamente en la miseria: una miseria fácil de administrar para controlar a la población.

El día Ferret: sobre la inmigración

Hablando sobre la nueva política francesa de inmigración:

Inmigración elegida

Encuentro francamente sorprendente que el Gobierno francés, al optar por una nueva política de inmigración, tenga ya decidido aumentar en un 50% las expulsiones de inmigrantes a llevar a cabo este año -lo que elevaría la cifra a 23.000 personas y sin embargono haya precisado aún los criterios por los que autorizará la entrada en el pais de nuevos inmigrantes. No parece serio.

Obviamente, Francia y otras naciones europeas, incluída España, van a verse obligadas tarde o temprano a regular la inmigración, importando tan sólo la mano de obra extranjera necesaria para la buena marcha de la economía nacional. Por duro que resulte, quizás no quede otro remedio. Pero eso de hablar de una "inmigración elegida", como se hace desde el Ministerio del Interior francés, va un abismo, vistas las cosas desde una perspectiva medianamente humanitaria. ¿Se trata de establecer unas cuotas determinadas que excluyan a los paises más pobres, que no pueden ofrecer personal cualificado, lo que perpetuaría su miseria? Explíquense, por favor.

Explíquese usted, sr. Ferret, porque no se aclara. Por una parte dice que quizás no quede otro remedio que traer sólo la mano de obra necesaria para la economía nacional. Pero luego le parece mal que se deje fuera a la mano de obra no cualificada.

Por una parte, ni usted ni ningún planificador/regulador de la inmigración puede saber a ciencia cierta qué trabajadores son necesarios para desarrollar la economía nacional. Eso lo regula el mercado, ofreciendo salarios más altos a los trabajadores necesarios y escasos en un sector. En un sistema de libre comercio, incluido el libre tránsito de personas, este aviso que dan los precios cruza las fronteras. Así, ciertos trabajadores pueden decidir acudir a otro pais ante una buena oferta económica, que reflaja una necesidad para desarrollar la economía. Abrir de golpe las fronteras a paises paupérrimos provocaría en primera instancia una avalancha inmigratoria de mano de obra poco o nada cualificada, pero ahí va la segunda parte. A medida que aumenta el nivel de vida y de formación de una ciudadanía, menos gente está dispuesta a realizar trabajos de poca o nula cualificación, como recolectar tomates, recoger escombros o estar de señalero en una carretera en obras. Para muchos paises una primera forma de ingresar capital son sus emigrados, como los tres millones de españoles de los años 50 y 60.

Las cuotas a priori no son más que otro ejemplo de planificación central: un político decide sobre el papel cuantos inmigrantes pueden venir de cada pais según criterios casi nunca económicos. Abrir las fronteras de golpe podría producir una auténtica invasión. La solución a la inmigración como problema pasa por ayudar que los paises de origen puedan proveer a sus ciudadanos las necesidades básicas sin tener que emigrar, y que la emigración sea una forma de properar, no de salvar la vida. Y nada de esto pasa por ninguna planificación política, sino abriendo fronteras a capitales, bienes, servicios, y personas.

El día Ferret: tres estupideces sobre terrorismo

En estas semanas de inactividad bloguera no he dejado de leer, con la habitual renuencia, los artículos del plumífero Ferret, digno de aparecer día sí y día también en La Frase Progre.

Comienzo este repaso a los artículos de Biel Ferret con los escritos en los días y semanas posteriores a los atentados de Londres.

El enemigo en casa

Los terribles atentados de EEUU, Madrid y el más reciente de Londres dejan claro que Occidente tiene hoy al enemigo en casa. Un enemigo escurridizo, difícil de señalar e identificar, lo que lo convierte en especialmente peligroso y malo de batir. Algo que desgraciadamente determinará que vayamos a vivir aún bastante tiempo bajo su amenaza. Pero en esta guerra hay otro frente, otro enemigo en casa, que es el propio mundo occidental que con su nefasta política ha atizado durante años, décadas, siglos, el fanatismo que ahora padecemos. Porque ese terrorismo islámico es hijo también de la injusticia, la miseria y la desigualdad que el mundo rico ha implantado en el mundo pobre. Vencer a nuestro enemigo más aparente, al que con sus bombas ensangrienta las calles de nuestras ciudades, va a ser una tarea muy dura admitidas las dificultades que esta lucha encierra. Más razonable parece empezar a pensar en aplicar políticas de mayor equidad, más generosas, más humanas, dirigidas hacia aquellos que hoy actúan de forma criminal movidos por la desesperación. Sólo cojugando esas dos estrategias podremos vencer a los dos enemigos que tenemos en casa.

Se olvida de mencionar Ferret a otro enemigo: aquellos que como él tratan de justificar y dar argumentos a los terroristas, cargando la responsabilidad sobre las víctimas. Periodistas, o más bien artículistas, como Ferret son cómplices mediáticos de los terroristas al darles motivos para atacar a las sociedades occidentales. Cara de tonto se le debió quedar a Ferret al conocerse las identidades de los terroristas de Londres: tios nacidos en Londres, o incluso un jamaicano, con un nivel de vida medio-alto, educados, con desde luego ninguna privación de lo esencial, pero fanatizados por un enemigo que sí puede señalarse e identificarse. Desde hace años se sabe qué imanes y en qué mezquitas se alecciona a los futuros terroristas. Dónde se recluta y forma a esta gente. Cuáles son las fuentes de financiación. Sólo la torpeza habitual de gobiernos acomplejados ha impedido tomar medidas contra este claro enemigo interno. Ha tenido que haber docenas de muertos.

Pero hay más. A raiz de la muerte de un ciudadanos brasileño por disparos de la policía, y antes de conocerse los actuales interrogantes sobre esa actuación, escribía:

El recurso a la fuerza

El recurso a la fuerza bruta siempre ha sido cosa fácil para aquellos que sienten escasa afición al raciocinio. Ejercer la fuerza, sin más, es una de las grandes tentaciones del poder a la hora de resolver un conflicto aunque tras caer en ella encuentre habitualmente excusas para su actuación.

Sí, exactamente igual que los terroristas: ejercen la fuerza bruta, sin más, y luego articulistas atontados encuentran las habituales excusas.


La ciudad de Londres vive estos días inmersa en un clima de inusitada tensión a raíz de lo sucedido, tensión que como es natural afecta también a las autoridades del lugar. Pero ello no puede justificar jamás el que la policía acribille a balazos a un ciudadano inocente basándose en leves sospechas, ya que ello degrada a quienes tienen la obligación de mantener el orden y les sitúa a la altura de aquellos otros que se proponen alterarlo. Pero lo que me parece más grave del asunto es que tras el trágico error las autoridades británicas anuncien su intención de seguir por ese camino, es decir, disparando a matar cuando lo crean oportuno generando, para regocijo de los terroristas, el pánico entre la población londinense. De actuar así, están condenados a perder la batalla.

A la vista de los actuales datos, la muerte del joven brasileño no fue un error, sino una grave negligencia. Disparar a matar a un tio porque se parece a otro, cuando se le podía haber reducido sin fuerza letal es un grave abuso de poder por parte de la policía, cuando no otra cosa más grave. Pero en el momento de escribir el artículo la única versión conocida era la del abrigo, el saltarse el tornillo de acceso y la huida ante el aviso de los policías. Si esas circunstancias hubiesen sido ciertas, la negligencia habría sido no disparar, y lo trágico, no disparar y que hubiese sido un terrorista que podría haber matado otra vez a docenas de personas.

Con los hechos conocidos ahora se impone depurar responsabilidades entre la policía y entre quienes trataron de echar tierra sobre los hechos, pero eso no resta validez al principio de que si uno de los deberes esenciales del estado es proteger a la ciudadanía, sus agentes deben usar toda la fuerza necesaria en esa protección, sin tener que pensar en el qué dirán. La batalla la perderemos si nos dejamos matar sin que los agentes que deben protegernos se atrevan a actuar.

Ferret redondea esta particular trilogía de estupideces escribiendo sobre la alianza de ¿civilizaciones?

Alianza de civilizaciones

Cuando Rodríguez Zapatero habló del proyecto de crear una alianza de civilizaciones encaminada a yugular esos extremismos que están tras el terrorismo internacional, las gentes del PP encabezadas por su líder -¿líder?- Mariano Rajoy, se mofaron de él hasta extremos rayanos en la grosería. Claro, esta derecha que la historia ha regalado a España tan sólo cree en el uso de la violencia para combatir la violencia, inamovible en su idea de que tranquilidad viene de tranca. Y así les va. Porque ahora resulta que aquella iniciativa, a su juicio tan inútil y jocosa, ha sido secundada en su totalidad por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien ve en ella un posible lenitivo a aplicar en la brecha abierta en los últimos años entre las sociedades islámicas y occidentales, lo que le llevará a crear un comité internacional que plasme en un proyecto concreto la propuesta de Rodríguez Zapatero. En los 50 años que se cumplirán en diciembre del ingreso de España en la ONU, jamás una iniciativa española había obtenido semejante respaldo. Y por más que uno sea relativamente escéptico ante estos "éxitos diplomáticos", siempre me parecerán preferibles a la befa de los que nada tienen que sugerir.

La brecha entre las teocracias islámicas y las democracias occidentales no se cierra porque unos son los que usan la tranca para tratar de aplastar a los otros, y claro que merece befa, mofa y escarnio los payasos que creen que la tranca totalitaria islamofascista se detiene con diálogo y alianzas. Kofi Annan tal vez esté pensando de qué modo puede trincar más pasta con este invento, ya que se le acabó el chollo de Irak, y además tiene que seguir esquivando el sambenito de ser el responsable de la masacre de Ruanda cuando no mandó a los cascos azules a su cargo, ni permitió que una empresa privada interviniese en la zona. Se vé que ahí no hubo comisiones. Que el corrupto Annan respalde la payasada de ZP no significa nada. Mientras los payasos quieren dialogar y aliarse, los terroristas tratan de rompernos la tranca en la cabeza, o metérnosla doblada. A lo mejor aprevechan cuando alguien abra la boca para dialogar y se la metan entera. ¿He rayado la grosería? Espero haber caido de lleno en ella, porque no merece una réplica educada dar pábulo a una rendición.

8 de Agosto 2005

Otro apunte sobre drogas

En mi post de la semana pasada sobre el autoestopista al que recogí se produjo un interesante debate, como casi siempre que se toca este tema.

Como no sé si todo el mundo siguió leyendo los comentarios, me tomo la libertad de subir como post mi última anotación, principalmente por algunos enlaces que sería una lástima que se perdiesen.

En el tema de las drogas es difícil separar la decisión individual del consumo de las consecuencias para terceros que de él se derivan.

De entrada habría que ver hasta qué punto la adicción, y por tanto la anulación de la capacidad de libremente dejar el consumo, es real (fisiológica) o psicológica. En el caso concreto de la heroina (aunque inyectada, y no fumada como en el caso del chico del otro día), diferentes experimentos mostraron la misma adicción a la heroína que a un placebo. Los adictos lo eran "a la aguja" más que a la propia sustancia. Es más, en los tratamientos de desintoxicación el superar la fase de adicción física es relativamente fácil. También es discutible cómo de fácil es engancharse. Para ello me resultó revelador el libro de Escohotado "El Libro de los Venenos", ahora editado como "Para una fenomenología de las drogas" (aquí, una bibliografía de Escohotado). De todos modos, el momento de decidir comenzar el consumo, incluso sabiendo las consecuencias, no está más mediatizado que otras decisiones que tomamos cada día.

La comparación de un drogadicto con un enfermo tampoco la veo del todo acertada, con matices. Normalmente un medicamente se toma ante los síntomas de una patología, y se acaba el tratamiento cuando la enfermedad desaparece. El drogarse puede compararse a la automedicación: las causas por las que una persona comienza a drogarse pueden asimilarse a una enfermedad. Pero no hay que perder de vista que la inmensa mayoría de las veces el uso que se hace es "recreativo", y que una y otra vez se buscan los efectos de subidón o "buen rollito" que te puede dar la droga. El chico al que llevé ése sábado me contó que en Son Banya va gente con mucha pasta a por droga: médicos, abogados... normalmente a por cocaína. ¿Deben darnos pena como un pobre yonqui? Si de algún modo un "pobre desgraciado" consigue el dinero sin necesidad de robar, ¿debemos considerarlo de distinto modo que un abogado o político que aguanta su ritmo de vida a golpe de rayas?

Muy interesante es también este artículo sobre cómo se diluye la responsabilidad al tratar a los drogadictos como enfermos:

Sostengo que esta operación patologizadora de la conducta, lejos de conducirnos a la liberación de las cadenas que nos atan a poderes externos, constituye una vuelta de tuerca más en el proceso de arrebatársenos la soberanía sobre nuestras acciones, infantilizándonos y poniéndonos bajo la tutela de instancias sobre las que no tenemos posibilidad alguna de intervención. Una manera, en definitiva, de quitársenos libertad y de que se ejerza un control sobre nuestros actos que resulta tal vez más fina y presentable que la burda criminalización, pero también más difícil de detectar y de rechazar. A este respecto cabe señalar que frente a la consideración de delincuente, que iba con toda claridad contra la persona criminalizada, la patologización y la intervención posterior tendente supuestamente a curar, se justifican como algo que se hace por el bien de la persona etiquetada de enferma.

Una vez que una persona ha tomado la decisión de comenzar a drogarse, eso tiene consecuencias para otras personas, pero el consumo habitual de drogas prohibidas no es distinto que el ser fumador, alcohólico o ludópata. Es más, un fumador puede perjudicar a otros más que un cocainómano; un heroinómano o un fumador de hachís casi seguro que no tratará de conducir como suelen hacerlo muchos borrachos; y un ludópata puede arruinar a una familia más rápido que un drogadicto. Sin embargo, ahí están el tabaco, el alcohol y las loterías y apuestas del estado. ¿Se ganaría algo prohibiendo todo eso?

Como bien comentó Marzo, los comerciantes de drogas se convirtiron en o fueron absorbidos por asociaciones criminales en el momento en que se prohíbe la sustancia. La Ley Seca proporcionó ingentes ingresos a los sindicatos del crimen en EEUU, que también se beneficiaban de la ilegalización de la prostitución y el juego. ¿Alguien puede imaginarse que el juego (tragaperras, loterías, quinielas...) se hiciese ilegal? Los ludópatas seguirían jugando igual, con el agravante de tener que acudir a garitos clandestinos rodeados de otros elementos criminales.

Pero además de los problemas que trae la prohibición, nos enfrentamos al desperdicio de recursos públicos que supone la guerra contra la droga: medios y profesionales destinados a una guerra en la que se ganan unas pocas batallas para lograr titulares, pero que realmente no tiene ningún fin. Cada incautación de droga no hace más que retrasar unos dias que la mercancía llegue a los puntos de venta. Y si los canales habituales quedan desabastecidos, no tardan en aparecer oportunistas sin escrúpulos que venden sustancias demasiado adulteradas a clientes que no son sus habituales.

¿Si se legalizase el comercio de drogas habría más consumo? Lo dudo mucho. No conozco a nadie que diga "yo me metería un tripi o una raya si fuese legal". Más bien se da el fenómeno del consumo por rebeldía contra el sistema, porque está prohibido, porque "es guays".

El hecho de tratar de proteger a "aquella parte de la sociedad desprotegida" termina trayendo muchísimos problemas a toda la sociedad que de otro modo quedarían en el ámbito de la vida privada. Sintiéndolo mucho por las familias que tienen que ver como alguno de sus miembros se perjudica de ese modo, no es justo tampoco que nos repercutan a los demás via impuestos, delincuencia y limitaciones a nuestra libertad un problema del que no somos responsables.

Clinton no abandona la demagogia

En El Mundo:

Clinton abandona la comida basura

Bill Clinton ha aprendido la lección. Tras varias décadas consumiendo comida basura y haber tenido que someterse a una intervención coronaria (un cuádruple by-pass) el anterior presidente de Estados Unidos, ha creado una fundación para luchar contra el sobrepeso. Su objetivo: parar la tasa de obesidad en 2010.

La comida basura ha pasado de ser una pasión para Clinton a ser una diana combativa para fomentar la salud de sus compatriotas estadounidenses.

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"Un estudio hecho por la Universidad de Emory (EEUU) dice que la obesidad por sí sola es responsable del aumento del 25% del gasto sanitario de los últimos 15 años", con esos datos y también gracias a su propia experiencia, el ex presidente entendió que tiene la oportunidad de salvar un gran número de vidas.

Uno podría pensar que Clinton va a pasarse al lado de la convicción para mostrar las bondades de unos hábitos de vida saludables, ya que apela a acuerdos con la industria alimenticia, los medios de comunicación (aunque nos tememos el eterno comecocos), los restaurantes (aunque que yo sepa, a nadie le obligan a entrar en determinado restaurante o pedir determinada comida). Pero no:

Según Bill Clinton, los legisladores deberían involucrarse más activamente en esta lucha, establecer normas más rígidas sobre los comedores escolares y eliminar las máquinas expendedoras de bebidas basura en los centros educativos.

Apela al argumento del incremento del gasto sanitario (al cual no son ajenas sus políticas y las de varios gobernadores, sobre todo demócratas), pero habría que ver cuánto cuesta implantar el paquete de medidas propuesto. ¿Se pondrían inspectores en las escuelas? ¿Habrá castigos para los niños que traten de entrar sustancias prohibidas en los colegios?

Sin haber aprendido la lección de la Ley Seca ni de la guerra contra la droga, ahora quiere abrirse un nuevo frente contra la comida basura. Por nuestro bien, claro.

1 de Agosto 2005

La que nos caerá encima...

Baleares acogerá en noviembre una cumbre para poner en marcha la 'Alianza de Civilizaciones'

La verdad es que nos lo podría ahorrar. Aunque también sería un buen momento para que explicase entonces por qué se cargó el Foro Formentor.