Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

15 de Mayo 2014

El hijoputismo no debe ser delito

Espa?a es el pais en el que se dice que no hay que legislar en caliente, pero luego siempre se legisla en caliente. Y el ejemplo m?s reciente es el revuelo que se ha montado por los comentarios de grueso calibre vertidos en redes sociales por el asesinato de Isabel Carrasco.

Como ocurre muchas veces hay una colisi?n de derechos que las leyes no siempre delimitan bien. Por un lado la Constituci?n en su art?culo 20 establece que

Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducci?n.

pero en el punto 4 ya pone un l?mite:

Estas libertades tienen su l?mite en el respeto a los derechos reconocidos en este T?tulo, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protecci?n de la juventud y de la infancia.

Y el C?digo Penal ya establece el delito de injurias, as? que si alguien considera que se ha caido en ese supuesto penal que lo denuncie. No hace falta una legislaci?n espec?fica para los insultos (o amenazas, etc.) a trav?s de Twitter y otras redes. Ya hace a?os que ha habido casos similares en blogs (cuando la red a?n no se llamaba 2.0 y no exist?a el concepto de red social). La diferencia es que las redes sociales han proporcionado herramientas para propagar m?s r?pidamente todo tipo de mensajes.

Sin embargo, las propias redes ofrecen mecanismos para no ver las barbaridades que escriban algunos energ?menos. No tienes por qu? entrar a leer perfiles con contenidos ofensivos. Si gente a la que sigues comparte contenido que no te gusta en uno o dos clicks dejas de leerlos y los bloqueas. Incluso las propias redes ofrecen herramientas para informar de contenidos inadecuados. No hace falta que venga el legislador a decir lo que est? bien o mal, deber?a ser de sentido com?n.

Sin embargo, el sentido com?n, la coherencia y el respeto brillan por su ausencia en determinados casos. En la tarde del asesinato, cuando v? las primeras noticias, admito que lo primero que pens? fue en ETA. Cientos de sus asesinatos han seguido el mismo m?todo: un pistolero solitario que descerraja varios tiros a su v?ctima y huye a pie hasta donde le espera un c?mplice con el coche. Pero como la v?ctima ten?a cierto historial de presunta corrupci?n se empieza a justificar lo que puede haber pasado. Un poco como cuando en los 80 ETA asesin? a varios presuntos traficantes con la excusa de que contaminaban a la juventud vasca, cuando la propia ETA usaba el tr?fico de drogas como fuente de financiaci?n.

En este caso se pens? en una especie de Robin Hood atentando contra quien robaba al pueblo. O en una persona desesperada con una situaci?n personal dram?tica a la que se le hab?an cruzado los cables y se lo hac?a pagar a un s?mbolo de la casta corrupta. Algunos ya quer?an ver la primera de una serie de acciones contra los pol?ticos opresores, aprovechando incluso para amenazar a rivales pol?ticos. Pero entonces se producen las detenciones y la l?gica progre, si es que tal cosa existe, salta por los aires.

Resulta que la presunta asesina es la madre de una presunta enchufada, con un nivel de vida m?s que notable (casa en buena zona residencial, buenos coches, ritmo de vida medio-alto), que cuando pierde la mamandurria p?blica se "desespera" Y ah? empieza a fraguarse un plan de venganza durante dos a?os. Nada m?s lejos de una persona que ha perdido su trabajo, o su casa, por culpa de la crisis. Es decir, durante a?os ya se est? clamando contra esa clase de enchufados que tanto nos cuestan, pero cuando una de ellas asesina a una pol?tica presuntamente corrupta eso se olvida. Se lo merec?a. Lo que no piensan es que igual en otro momento ser?n otros los que digan que son otros los que lo merecen. Bueno, de hecho est? pasando.

Los mismos que braman ahora por la libertad de expresi?n en Twitter (o internet en general) braman contra los que hablan de matar a perroflautas, o inmigrantes, o rojos, o maricones. ?En qu? quedamos? ?Libertad de expresi?n para todos, o s?lo para algunos? Tambi?n suelen ser los mismos que claman por la memoria hist?rica, por desenterrar a los asesinados en las cunetas, pero cuando los asesinados son del otro bando se unen al festival del desprop?sito.

Pero esa misma incoherencia se produce entre quienes claman ahora contra los insultos en las redes. Hace mucho tiempo que hay denunciados perfiles que no s?lo insultan sino que amenazan de muerte. Y ah? siguen.

Como dec?a al principio, siempre se dice que no hay que legislar en caliente, pero es cuando se producen este tipo de cosas cuando se legisla. Pero el hecho es que hace pocos d?as se conoci? la setencia contra un tuitero por comentarios vertidos contra Cristina Cifuentes con la ley ya vigente. Del mismo modo que una estafa es una estafa en internet y en el mundo real, lo mismo con las injurias y calumnas.

Pero quien tampoco tiene claro el alcance de las redes sociales son los propios usuarios. En cualquier bar, en cualquier tertulia en privado, todos hemos escuchado, o incluso dicho, cosas que no diriamos p?blicamente. Por eso el idioma tiene niveles, m?s familiares y m?s formales. No hablamos igual entre amigos que en el trabajo o con gente que nos acaban de presentar. Y hay gente que se pasea por las redes sociales como si estuviese en el bar de la esquina, pero sin preocuparse de si su perfil es m?s o menos privado. Pues por definici?n internet es p?blico, a menos que pongamos los medios para hacer privado algo (el correo electr?nico, nuestro perfil de una red social, lo que sea), y lo que se dice en un medio p?blico puede estar sujeto a cierto control que no se aplica a las comunicaciones privadas.

Pero incluso creo que esos deslenguados no merecen reproche penal. Al fin y al cabo todos, todos los d?as, estamos sometidos a situaciones que no nos gustan y hacemos lo posible para evitarlas. Pero tratar de usar los medios del estado, el c?digo penal, para reprimirlas, adem?s de in?til suele ser contraproducente. No puedes pretender m?s libertad dando herramientas al estado para controlar esa libertad, porque lo que lograr?s es tener menos libertad. Lo que s? merecen es que se les desprecie del mismo modo en que lo hacen ellos con la v?ctima de un asesinato, y desear que no tengan que verse en la misma tesitura de perder a un familiar o amigo, y ver c?mo es p?blicamente vilipendiado. Por cosas as? desear?a que hubiese una cierta justicia divina que devolviese a cada uno lo que ha hecho previamente.

Y como ?ltima derivada de este tema, la suspensi?n durante 24 horas de la campa?a electoral, incluido que se pospusiese el debate entre Arias Ca?ete y Valenciano. Querramos o no, los pol?ticos son un gremio, y han matado a uno de los suyos. Y del mismo modo que cuando ha habido asesinatos de taxistas ha habido huelgas de taxistas, o si muere un minero hay paros en la miner?a, al haber muerto un pol?tico, uno del gremio, es incluso comprensible que los compa?eros de gremio suspendan su actividad durante un d?a.

En resumen, el caso del asesinato de Isabel Carrasco y su repercusi?n en las redes sociales ha destapado muchas incoherencias e hipocres?as, hay demasiada gente con el pu?o de hierro, dispuesta a atizar al contrario incluso del modo m?s vil y canalla, y la mand?bula de cristal, que no soporta la m?s m?nima cr?tica.