Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

10 de Diciembre 2010

El mercado del miedo

A diferencia de muchos mercados, como el del control aéreo, el miedo es libre, y a eso juegan los controladores para justificar lo injustificable: el plante del pasado puente como pulso al gobierno.

El sábado ya escuché en Onda Cero a un controlador recordando lo que pasó en 1973 cuando dos aviones españoles chocaron sobre París por un error de los controladores militares. Si no fuese por lo trágico del suceso resulta gracioso que tengan que remitirse a un suceso de hace 37 años.

Se podría recordar un accidente más reciente, el del Lago Constanza, donde el despiste del controlador y dar instrucciones erróneas a uno de los aviones precipitó la tragedia. Por cierto, compara el relato de Wikipedia con este otro, donde se explican mucho mejor los hechos. Lo que ocurrió es que el TCAS avisó a uno de los pilotos (del carguero) que descendiese, mientras que el ruso debía ascender, al mismo tiempo que el ATC le ordenaba descender. No me llega a quedar claro si ya entonces el TCAS mandaba sobre el ATC (debiendo comunicarlo el piloto al controlador), pero la cuestión es que si hubiese obedecido al TCAS se hubiesen evitado, y al oedecer al controlador se estamparon.

Y hablando de estampar, espero que se investigue si las palabras de Cristina Antón sobre si van a empotrar un avión son una amenaza. Ayer por la tarde Javier Sardá estuvo muy bien metiendo la bronca a un controlador que entró en directo con el discurso del miedo. La presentadora recordó que siempre habían hecho jornadas de una 1700 horas, y más, sólo que cuando se las pagaban como extras no tenían ningún estrés, y sólo cuando se las metieron en la jornada normal (como al resto de trabajadores) les entró el estrés. Sardá abandonó el estudio porque dijo que no pensaba aguantar ese discurso del miedo, que si no podían ejercer la profesión que se fuesen a casa y dejasen de coaccionar a la población.

Y sobre las consecuencias del plante, a ver si se sigue el ejemplo de Madrid.