Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

6 de Diciembre 2010

Más reflexiones sobre la crisis aérea

En el día de la constitución, una vez pospuesta la crisis aérea, y a pocas horas de otro cataclismo, se pueden sacar algunas conclusiones más sobre el follón aéreo de este puente.

La primera: que los funcionarios tienen demasiado poder. Los que se limitan al papeleo pueden ser toreados de un modo u otro, no tienen capacidad de parar el pais, como vimos en la huelga de funcionarios, que sólo notaron los bares. Pero cuando se trata de servicios esenciales servidos en régimen de monopolio, el poder que detentan es inapelable. Y escribo detentar con todo su significado de ejercer un poder de forma ilegítima. Porque es ilegítimo poner por la fuerza a una élite de funcionarios a gestionar sin competencia un medio de transporte esencial en España.

Cuando Iberia estaba en proceso de privatización los pilotos montaron follones similares, pero ya no actuaba en régimen de monopolio, por lo que había alternativas para paliar los efectos de sus huelgas o planes alfa.

Con Renfe/Adif veremos crisis similares, pero al haber la posibilidad del transporte por carretera los efectos podrán paliarse. Pero la capacidad masiva del transporte aéreo, sobre todo en largas distancias, hace difícil que otro medio de transporte lo sustituya, al menos en el caso de un parón total.

La segunda, es que las leyes están hechas con el culo. Empezando por la constitución que se conmemora hoy, y siguiendo por el código penal.

La propia declaración del estado de alarma es confusa por la redacción de la ley, que parece referirse sólo a catástrofes (naturales o no) que afecten a servicios esenciales. El gobierno ha calificado como calamidad el cierre del espacio aéreo para invicar el estado de alarma. La jurisprudencia menciona incluso huelgas y conflictos colectivos como causa de calamidad, y ese es el espíritu de la ley, aunque luego no se plasmase claramente. También se puede considerar de aplicación el punto d) del artículo 4 de la LO 4/1981: situación de desabastecimiento de productos de primera necesidad. Se podría discutir si el tomar un avión para irse de vacaciones es una primera necesidad, pero los controladores en el momento de levantarse de la silla y dejar de ejercer su función no saben a quién están jodiendo y con qué consecuencias.

Pero lo importante al declararse el estado de alarma es:

faculta al Gobierno para imponer límites a la circulación o permanencia de personas o vehículos en horas y lugares determinados, practicar requisas temporales de bienes, imponer prestaciones personales obligatorias, ocupar transitoriamente todo tipo de industrias y explotaciones, racionar el consumo de artículos de primera necesidad e imponer las órdenes necesarias para asegurar el funcionamiento de los servicios afectados por una huelga o una medida de conflicto colectivo.

Es decir, los paranoicos que creen que el gobierno ha actuado ilegalmente al declarar el estado de alarma deberían hacérselo mirar. Puede ser más dudoso el tema de la militarización, ya que el estado de alarma no alude a eso, pero esto ya estaba previsto en el decreto de principios de año cuya aclaración del viernes detonó el conflicto. Y el estado de alarma da al gobierno la potestad de poner al personal necesario (los controladores) bajo la autoridad competente, y para ello ha elegido a la militar. Pero eso tampoco implica que los controladores ahora sean militares, y por tanto Rubalcaba creo que patina a la hora de hablar de aplicarles el código penal militar. Pero eso da igual, con el código penal bastaría. O no.

El delito de sedición dice que:

Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales.

Lo que parece deducirse con esta redacción es que se habría cometido el delito de sedición si un grupo de controladores hubiese impedido por la fuerza a otros ejercer sus funciones, pero el hecho es que todos (o casi) habían decidido abandonar sus funciones. Tampoco puede decirse que actuasen de forma tumultuosa.

Tal vez encajaría más el tipo penal del desorden público:

Artículo 559. Los que perturben gravemente el orden público con objeto de impedir a alguna persona el ejercicio de sus derechos cívicos, serán castigados con las penas de multa de tres a doce meses y de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por tiempo de dos a seis años.

Porque los controladores han atentado contra la libertad de movimientos de cientos de miles de ciudadanos, atrapados en los aeropuertos por su culpa.

Como decía al principio, las leyes están redactadas con el culo. A veces son tan ambiguas que permiten casi cualquier aberración, y en otras ocasiones son tan estrictas que su apliacación literal va en contra del espíritu por el que fueron redactadas. Y es de sentido común que la paralización del tráfico aéreo en un pais como España es una catástrofe que sí justifica la declaración del estado de alarma.

Finalmente ha quedado demostrado que los servicios públicos están mejor proveidos por las empresas privadas que por las públicas o los funcionarios. Sólo la competencia da la libertad de elección necesaria para asignar recursos de forma eficiente, y eso va también por el sueldo de los controladores. Dicen que "no son reponedores del PRYCA". ¿Y? ¿Es que preferirían entrar en los almacenes y rebuscar entre palets en lugar de tener los productos en los estantes bien colocaditos? ¿Quién dice qué trabajo es más importante? Esta gente se ha endiosado hasta extremos patológicos. Lo cierto es que el trabajo de controlador no lo puede hacer cualquiera, cosa más dudosa en el caso del reponedor. Pero tampoco cualquiera sirve como médico, enterrador o piloto. Es más, tal vez tengan más responsabilidad hoy en día los pilotos que los controladores. Al fin y al cabo con el TCAS es más fácil evitar una catástrofe por un error del controlador, mientras que un error de un piloto sigue siendo más crítico. Así que si los señores controladores se creen tan necesarios e importantes, que se hagan valer en un mercado libre de concesionarias de control aéreo, a ver si tendrían los sueldazos que tienen.

Sólo con un mercado libre se puede tener una sociedad libre: libre de colectivos coactivos como los controladores, y libre de gobiernos incompetentes que les han dado pábulo hasta que la situación ha sido insostenible. Porque mientras la situación económica era favorable se podía ceder a sus presiones, y sólo cuando literalmente no ha habido dinero para seguir atendiéndo sus reivindicaciones ha estallado el caos.