Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

11 de Septiembre 2009

De Echelon a Sitel

Hablar de izquierda e hipocresía casi es lo mismo. Los que se rasgaban las vestiduras con la dictadura de Pinochet le hacen reverencias a Chávez, Castro o al mismísimo Stalin si se les apareciese. Los que se calentaban la boca (o se llevaban a la misma un jamón) con el "no a la guerra" (de Irak) callan como putas con lo de Afganistán. Y los conspiranoicos (o tal vez no tan conspiranoicos) que clamaban contra Echelon, siguen callados como reputas con todo lo que está saliendo sobre Sitel.

Lo más cojonudo es que seguramente le cargarán el muerto a Aznar por haber encargado semejante engendro, lo cual tiene su parte de razón. Al menos se podrían haber hecho los estudios jurídicos para ver cuantas libertades se iban a violar antes de soltar la pasta. Pero han sido los socialistas los que, según todos los datos, no dudaron en poner en marcha el sistema sin cobertura legal, luego se la dan con un real decreto de los que tanto critican pero a la vez tanto usan, y encima ni se molestan en plantear una Ley Orgánica, que son las que regulan y limitan las libertades reconocidas en la Constitución, para regular el uso de de Sitel.

Cualquier empresa sólo por tener el fichero más básico de clientes, para facturar y llamarles por teléfono (la agenda del móvil y poco más) se enfrenta al coñazo de la LOPD, más la posibilidad de multas de cientos de miles de euros. Estos tíos ponen en marcha un sistema que permite espiar virtualmente todas las comunicaciones del pais sin autorización judicial, guardando los datos no se sabe dónde ni custodiados por no se sabe quién in saecula saeculorum, y aquí no pasa nada. Se dirá que los funcionarios son responsables, y blablabla, pero hace unos días uno de esos funcionarios mató a su mujer con su arma reglamentaria. Yo, como que no me fío mucho.