Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

2 de Septiembre 2009

Vergüenza radiofónica

Casi todo lo que he escuchado de la nueva programación de la COPE. El lunes aguanté unos 20 minutos de la tertulia de ovejas de Nacho Villa. No quiero ni imaginarme lo que debe ser tratar de despertar con ése programa. Como no lo escuché desde el principio por lo visto me perdí cómo saludó a la competencia, recordó al desaparecido Antonio Herrero, y se olvidó de mencionar al locutor que creó La Mañana y lo llevó a un récord histórico de audiencia.

Por la noche estuve escuchando un rato a Juan Pablo Colmenarejo, al que ya había seguido en ocasiones en Onda Cero, y aunque evidentemente no tiene nada que ver con César Vidal, el programa se deja escuchar muy bien. En este caso lo que me causó vergüenza fue uno de los contertulios (como no los conozco no sabría decir cual) al hablar de la subida de impuestos y del mercado laboral.

Sobre la subida de impuestos, abogaba directamente por subir el IVA tres o cuatro puntos, porque el tipo en España es de los más bajos de Europa. Falta añadir: como los sueldos. En un escenario donde parece que la deflación ya pasa (yo mismo en mi sector, la informática, he observado incluso subidas de precios en determinados productos, en un mercado siempre deflacionario por la innovación tecnológica y de procesos), añadir un 3 ó un 4% puede ser el remate al comercio. Luego, como buenos socialdemócratas, comentaron que los bienes más necesarios podrían matener el IVA reducido, consiguiendo así la progresividad en el impuesto. Como siempre, parece que creen que los ricos sólo compran cosas a los ricos, y se olvidan de que los ricos también gastan dinero, y como tienen más facilidad que los pobres para moverse, les cuesta mucho menos comprar cosas en otros paises con impuestos más bajos, incluso fuera de la UE.

Pero lo que me cabreó fue cuando hablaron de la reforma laboral. Se recordó que muchas cosas del Estatuto de los Trabajadores viene del Fuero de los Trabajadores, de la época de Franco. Al final tendrá razón Anguita, cuando dijo que el obrero estaba más protegido con Franco que con González. Tan demagógico argumento esconde que el obrero no estaba protegido ni por Franco ni por González, porque ni uno ni otro creaban trabajo: lo creaban las empresas, y lo que hay que hacer es que el pais sea atractivo para que se instalen empresas, sobre todo si no tenemos ahorros para montarlas nosotros. Muchos de los problemas actuales vienen porque la atracción se hizo a golpe de incentivos fiscales y subvenciones directas, y cuando estos se acaban, siempre hay otros paises que pueden mejorar tu oferta con impuestos más bajos o mayores subvenciones, que probablemente salen de la ayuda exterior que reciben. Pero las reofrmas estructurales son lo único que puede asegurar creación de riqueza a largo plazo. Para ello se necesita una economía dinámica, y las rigideces heredadas del franquismo no ayudan en nada.

Peeeero, una cosa es cambiar la estructura y otra fastidiar a la gente que había jugado con determinadas reglas. A lo que voy es a las indemnizaciones. Se habla de pasar de los 45 a los 20 días por año para los nuevos contratos (realmente no sé a quién se contrata hoy en día con indemnización de 45 días por año, porque los contratos suelen ser de fomento del empleo con indemnización de 33 días por año). Pero el hecho es que esas condiciones, conocidas por la empresa en el momento de contratar, no pueden cambiarse a posteriori. Lo que defendía el contertulio es que una persona que lleva 30 años trabajando se la pueda despedir con menos de la mitad de indemnización de lo que le correspondería. Y eso es poco menos que romper un contrato unilateralmente. ¿Alguien se imagina que lo mismo se aplicase a contratos privados, por ejemplo opciones de compra o venta? Las condiciones son las que se pactan en el momento de celebrar el contrato, incluso las que vienen dadas. Es más, si una empresa propusiese eso se la podría contraatacar con los blindajes de sus directivos, que me parecen igual de legítimos y se los tiene que comer si echa a alguno. Se podrá decir que la indemnización fijada por ley no es legítima, porque es una imposición, pero la imposición ha sido para las dos partes: ni trabajador ni empresario han podido negociar una forma distinta de indemnización. Recuerdo lo que me dijo una vez un compañero: si me dan 20 mil pesetas más al mes me da igual que me echen con sólo un mes de sueldo. Pero del mismo modo que la empresa queda obligada a determinada indemnización, el trabajador tampoco ha podido beneficiarse durante años tal vez de un mejor sueldo, u otras ventajas.

El remate fue que esta medida no se defendiese desde el punto de vista de lo que supone de coacción fijar las indemnizaciones iguales para todos, sino que se habló de "desigualdad ante la ley" si sólo se aplica a los nuevos contratos, porque los jóvenes serían discriminados en razón de sus edad. Hay que ser muy lelo para usar ese argumento. Primero, porque la discriminación tiene que poder ser libre. Y segundo, porque si se tiene que igualar todo, entonces el no poder votar hasta los 18 años también es una discriminación, lo mismo que el no poder fumar o beber alcohol, y así cientos de cosas. Es decir, las discriminaciones, además de libres, son necesarias (las que no vengan de arriba) porque no hay dos personas iguales, no todo el mundo vale lo mismo o cuesta lo mismo, o puede hacer las mismas cosas. Es como si a alguien con Parkinson que le niegan la licencia de armas se quejase de discriminación.

En fin, esta mañana ya he preferido tragarme la propaganda del Nanogym en Onda Cero antes que seguir aguantando a las ovejas villanas, y por la noche, seguramente pasaré de las tertulias para seguir con el WoW. En otro momento comentaré la vergüenza que he sentido por ejemplo viendo El Gato al Agua, que algunos contertulios tienen mucha tela por acción, y otros, por omisión (tal vez por dormirse, no sé).