Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

21 de Julio 2007

Dos muertes

Una, publicada: Jesús Polanco Gutiérrez, modelo de empresario español hecho a sí mismo y que luego medró arrimándose al poder de turno. Descanse en paz.

Otra, todavía no confirmada: la muerte de la monarquía parlamentaria y/o del régimen de libertades (vigiladas) existente en España.

No deja de ser paradójico que haya sido el fiscal general del gobierno socialista el que haya instado una actuación de tiempos anteriores ordenando el secuestro de una publicación, lo cual confirma una vez más que el totalitarismo no es de izquierdas ni de derechas: es totalitarismo, y punto.

No deja de ser paradójico que un gobierno presuntamente progresista (¿?) haya instado una actuación judicial de corte moralista. Porque representar un acto sexual en la portada de una revista, ¿es denigrante, es un insulto, es un atentado al honor? ¿O es que las infantas Leonor y Sofía fueron engendradas por métodos no naturales? Y eso que a raíz del embarazo de la infanta Leonor se hizo incapié en que había sido "por métodos naturales", y a mí sólo se me ocurre una manera natural de engendrar prole, y que, salvo matices, es lo que sale en la portada de marras.

Y finalmente, no deja de ser paradójico que sea un gobierno que presume poco menos que de republicano que resulte más monárquico que los monárquicos. O eso, o deliberadamente trata de poner a la población contra la monarquía para forzar en los últimos meses de la legislatura el debate sobre la forma jurídica del estado.

Si se consuma esta agresión contra la libertad de expresión, otro aspecto de la libertad en España habrá quedado definitivamente en entredicho. Y si la Casa Real no se pronuncia claramente contra esta medida totalitaria quedará en entredicho su legitimidad para ejercer la jefatura del estado y el papel que le corresponde como representante de todos los españoles, en teoría por encima de las diferencias políticas e ideológicas.

Si los príncipes no quieren estar en el punto de mira de una revista satírica que se ría de sus "trabajos" no tienen más que abdicar, borrarse de la línea sucesoria y ganarse los euros como la mayoría de los españoles: trabajando, y no a costa del contribuyente. A Juan Carlos al menos se le puede reconocer el mérito de haber apostado por la democracia cuando no estaba claro si podría controlar el búnker. Eso sí, lo hizo guardándose muy bien las espaldas por si terminaba como su abuelo. Pero, ¿y el príncipe? ¿Qué ha aportado al pais? ¿Qué aporta la monarquía al pais como para merecer que el sistema judicial se ponga a su servicio? ¿Y por qué merecen una protección adicional de las leyes por encima de la que tienen los ciudadanos que les pagan?

La portada de marras puede ser o no de buen gusto, y eso es algo subjetivo. No es un insulto como si les hubiesen llamado cabrones o hijos de puta, que eso sí son tenidos por graves. Aquí lo más grave es que una vez más el estado ha cortado una rebanada más de la libertad. Poco a poco, sin que podamos darnos mucha cuenta, la libertad en España la van matando. Es al estado a quien hay que parar los pies, y no a una revista.