Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

31 de Enero 2007

House el borde vs poli totalitario

Atención aquellos que no ven House en la FOX, que voy a destripar el episodio de anoche (creo que el quinto de la tercera temporada). En dicho episodio un paciente resulta ser más vacilón que House y quiere que éste le haga algunas pruebas y no base su diagnóstico en una observación rápida. La cosa bordea la agresión, y House como represalia deja al tio varias horas con un termómetro en el culo. A pesar de la insistencia de la doctora Cuddy, House se niega a disculparse, lo cual terminará enfrentándolo con los poderes del estado.

House es un personaje del todo irreal porque es inconcebible un médico tan borde pero al mismo tiempo con tan buena reputación. Un médico borde para seguir en su puesto debería estar en la sanidad pública (bordes como House sí existen), pero en la sanidad privada se habría ganado tantas denuncias que haría años que no estaría ejerciendo. Y esto sería así porque la gente cuando acude a la sanidad privada tiene libertad de elección. Algunos dirán que en la sanidad pública también, pero me lo creeré cuando la conselleria de salut i consum publique un listado de centros y especialistas como el que me ofrece mi seguro médico, y no un simple directorio telefónico.

Sin embargo lo que ocurre al final del episodio sí es perfectamente plausible. Resulta que el paciente ofendido por House es un policía que le espera con el coche patrulla, lo para por exceso de velocidad (ir a 60 en una zona de 40), y lo registra por el morro basándose en que por la mañana lo ha visto tomar una pastilla. Evidentemente encuentra el frasco de Vicodin y detiene a House por posesión de estupefacientes.

Por una parte tenemos a un borde hijo de puta como House cuyo poder se limita a las paredes de un hospital al que nadie está obligado a acudir si no lo desea. Y del otro, a un vengativo hijo de puta que se aprovecha del poder que le da el estado para su venganza personal contra quien le ha ofendido. Pero encima aprovechándose de un hecho personal como el consumo de drogas (House alega, con motivo, que no ha realizado una condución temeraria, ni va haciendo eses ni ha puesto en peligro a nadie). Parafraseando al comiquero de Los Simpson, no existe emoticono para reflejar la indignación que me produjo semejante escena: la de un ciudadano represaliado por un sicario del estado por una disputa personal sin consecuencias. Sicario que, a diferencia del borde de House, se paga con los impuestos del contribuyente. Incluso del represaliado.