Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

21 de Abril 2006

Víctimas y política

El inefable Biel Ferret, sobre las palabras de Alec Reid:

Alec Reid

A juicio del dirigente del Sinn Fein, Gerry Adams, la labor negociadora del sacerdote Alec Reid fue vital para que se lograra la paz en Irlanda del Norte. Reid, norirlandés, conocía bien el terreno que pisaba. Este cura, discreto y enérgico que no se limita a ejercer de "hombre bueno", anda ahora mediando en la pacificación de Euskadi, y a fe que está demostrando buen sentido en su quehacer. Reid no es vasco pero reside en Bilbao desde hace ya años, por lo que hay que suponerle conocedor de los problemas de una sociedad que aspira a dejar atrás el terror. En sus últimas manifestaciones públicas -a las que por cierto no es muy dado- ha dado una vez más pruebas de un sensato pragmatismo que ya querrían para sí muchos políticos con mando en plaza. Refiriéndose a la mesa de partidos en la que se negociará el acuerdo definitivo, Reid ha considerado imprescindible la presencia en ella de Batasuna, del mismo modo que ha expresado la conveniencia de que no estén allí los representantes de las asociaciones de víctimas. Tiene razón, porque guste o no, Batasuna está en el centro de la cuestión y las asociaciones de víctimas no tienen por qué hacer política.

La comparación del caso de Irlanda del Norte con el Pais Vasco es cansina. Allí eran dos bandos enfrentados: el IRA y los paramilitares. La situación bordebaba la guerra civil (y en ocasiones pienso que entró en esa definición) porque incluso pueden trazarse fronteras entre dos comunidades que siguen enfrentadas. La militarización del Ulster en un momento dado fue necesaria por el cariz de los acontecimientos, del mismo modo que el ejército italiano tuvo que desembarcar en Sicilia para realizar tareas policiales mientras la policía se concentraba en la guerra contra la mafia. El conflicto de Irlanda del Norte procedía a su vez de un enfrentamiento secular entre naciones: un Reino Unido ocupante en una Irlanda que en su momento había sido ya nación, y que no abandonó todo el territorio irlandés para proteger los derechos adquiridos, ya desde siglos, de la población protestante del norte de la isla. Podriamos discutir si tal asentamiento estaba viciado de origen y debería haberse evacuado del mismo modo que Israel ha desmantelado asentamientos en los territorios ocupados, pero en cualquier caso hablamos de un enfrentamiento entre facciones rivales que de algún modo representaban cada una a un pais en la lucha por un territorio.

Sin embargo, a diferencia de una guerra civil, donde en principio se siguen unas reglas como en la guerra entre estados, el terrorismo de IRA y paramilitares incluía el ataque deliberado contra civiles, y en concreto por razón de su origen cultural, la religión profesada o simplemente por ser pariente de algún destacado miembro del "ejército" enemigo. Por eso al fin y al cabo el caso de Irlanda del Norte era terrorismo, que no es más que una forma extrema de coacción para lograr unos fines: meter miedo a una población matando a unos pocos (aunque sean miles son pocos comparado con lo que sería una guerra abierta) para forzar a los líderes a tomar determinadas decisiones. Una deriva extrema del mafioso que amenaza con matar a la familia de un tendero si no abandona el local en el que quiere abrir su negocio.

En Irlanda del Norte se prescindió tanto de las víctimas que lo que se ha impuesto es una omertá, donde el IRA sigue siendo un grupo criminal, y donde los paramilitares se han convertido en otro tipo de mafias, con sus "negocios", sus extorsiones, su coacción a la ciudadanía y su uso de la violencia como herramienta de negocio. Y eso ha ocurrido porque se hicieron concesiones políticas, y porque se permitió que delincuentes que habían ordenado asesinatos se revistiesen de un aura de "talante y diálogo" porque se ponían traje y se sentaban en un escaño en lugar de vestir un mono de camuflaje y esperar agazapado el momento de detonar el coche bomba. Aunque la mona se vista de seda...

Los que ya han perdido seguro en este conflicto son las víctimas, y precisamente por esto son ellas las que deben estar en el centro del debate, ver cómo se compensa de algún modo el daño que se les ha causado. Los presos lo son por haber cometido delitos que han sido juzgados en tribunales con garantías procesales. Ya existen en nuestro ordenamiento procedimientos para permisos penitenciarios, etc. Lo que está claro es que los muertos no resucitarán, y las mutilaciones ni las secuelas psicológicas se curarán nunca. En cualquier caso en quienes hay que pensar primero es en las víctimas, y ese debe ser el parámetro fundamental de cualquier negociación.

Cuando los políticos se sienten a hablar (a ser posible a partir de ahora con luz y taquígrafos, que ya está bien de reuniones discretas) se debería hablar primero de cómo compensar a las víctimas. Si hace falta, que los presos se hipotequen de por vida para al menos pagar las indemnizaciones. No parece que tenga muchos problemas el entorno etarra y batasuno en conseguir financiación. Y los 200 y pico mil votantes y simpatizantes batasunos también pueden rascarse el bolsillo para reparar solidariamente al menos parte de un daño que han causado solidariamente. Y si por cualquier cosa el Pais Vasco lograse la independencia lo que quedase de España estaría perfectamente legitimada para pedirle a ese nuevo estado compensación por daños de guerra. Los EEUU le estuvieron pagando la independencia al Reino Unido hasta terminada la I Guerra Mundial...

Los políticos deberían tener como primer deber la defensa de los intereses de los ciudadanos, y en particular de los más desvalidos. Hablando del problema etarra los más desvalidos son las víctimas, y es muy legítimo que estas exijan a los políticos que las tengan en cuenta. Y si el gobierno, el partido del gobierno y quienes les apoyan les ignoran es normal que se escoren hacia las opciones políticas que sí les hacen caso.

Lo que sí es cierto es que Batasuna está en el centro de la cuestión: tanto que es el origen de la cuestión, el origen del terrorismo. Si Ferret considera que Batasuna es el sujeto central del debate, y que sus víctimas deben ser ignoradas, el corolario es que las víctimas se rebajen al nivel de los asesinos y que tomen las armas como en Irlanda del Norte. Así habrá de verdad un conflicto entre dos bandos, se alzarán muros separando caseríos y cascos antiguos de los barrios de maketos, habrá miles de muertos más y luego vendrán más curas, senadores, expresidentes y premios Nobel extranjeros para mediar entre las partes. En lugar de promover que aparezca un auténtico segundo bando en escena, ¿no es mejor que sea el estado de derecho el que ponga fin a los asesinatos, ateniéndose a las leyes y haciéndolas cumplir?

(Supongo que quienes me leen en el blog también me leerán en Hispalibertas, pero por si acaso, y para no repetirme aquí, he escrito dos veces sobre el tema: una y dos.)