Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

11 de Abril 2006

El lastre de Mallorca

Mª Antonia Munar es de esos políticos que llaman de raza, es decir, que no se ha dedicado a nada más en su vida. Nacida en 1955, después de estudiar derecho en Barcelona (su ciudad natal), en 1979, con sólo 24 años, ya es elegida alcaldesa de Costitx, el pueblo de su familia. Desde entonces sigue ostentando el cargo elección tras elección. Ya en 1981 entró a formar parte de la Comisión Provincial de Urbanismo, y aunque abandonó ese puesto en 1983 nunca ha dejado de lado las redes clientelares en tan suculenta fuente de financiación.

En 1983 llega por primera vez al Parlament Balear, y después de las elecciones de 1987 es nombrada consellera de cultura (en 1990) por Gabriel Cañellas. Sin embargo, éste la destituye en 1993, y ahí comenzó a rumiar su venganza.

En 1995 el PP renueva su mayoría absoluta en Baleares, pero la pierde en Mallorca, pactando entonces la Munar con el resto de partidos de izquierdas. Finalmente puede consumar su venganza con el PP en 1999 al perder estos la mayoría absoluta: la puñalada que le debía a Cañellas se la mete a Matas (presidente después de la dimisión de Cañellas y de Cristófol Soler el breve). Así nace el llamado pacte de progrés: el pacto de izquierdas de la ecotasa para financiar pelotazos, de decir en Alemania que no habría luz y agua suficiente en Baleares y que con dos turistas por habitante bastaba para sostener la economía balear (es decir, menos de dos millones de visitantes (en 2005 llegaron más de once millones, y las cosas no van bien). Poco antes de las elecciones de 2003 Munar comenzó a hacerle desprecios a sus todavía socios, Matas la supo cortejar, y aunque el PP logró la mayoría absoluta en Baleares le dieron casi todo el poder en el consell de Mallorca para, en teoría, asegurarse su apoyo si un día volvían a necesitarla de verdad.

Sus antiguos socios, los que le hicieron una ley de consells a medida para poder tener cargos ejecutivos no electos (Unió Mallorquina no tiene suficientes altos cargos para cubrir todos los asientos a los que tiene derecho) ahora se quejan del excesivo poder que tiene UM en Mallorca. Y Matas, cual masoquista que sabe que no tiene que soliviantar a la dómina, se deja abofetear continuamente confiando en que volverá a tener el apoyo de Munar en 2007.

Los actuales desencuentros entre PP y UM comenzaron a raiz de una recalificación en el término de Calviá, donde gobierna Carlos Delgado, del PP, con el apoyo de un concejal de UM, Joan Thomás.

El consell pretendía que el ayuntamiento recalificase 211.000 m2 en Son Massot para construir 395 viviendas. La revalorización habría sido de 34 millones de euros, y el principal beneficiado habría sido el yerno del editor mallorquín Pedro Serra, íntimo amigo de Munar y beneficiario también de grandes ayudas públicas. Ante el escándalo desatado el alcalde Delgado anunció que sólo aprobaría la recalificación si esta era apoyada por todos los concejales de su ayuntamiento. En una cena en el hotel Mardavall Munar y Serra, acompañdos por Jaume Matas, presionaron a Delgado para que aprobase de cualquier modo la recalificación. Como el PSOE se abstuvo, Delgado mantuvo la palabra dada y la recalificación no entró en el plan territorial.

La venganza comenzó con el caso de las urbanizaciones Nova Santa Ponsa y Golf Santa Ponsa. Hace años que estas urbanizaciones están construidas, pero no son municipales: el ayuntamiento todavía no las había recibido para dotarlas de los servicios básicos. La quiebra de un promotor y el tiempo transcurrido había abierto discrepancias en la cantidad que debía abonarse para que las urbanizaciones disfrutasen de los servicios municipales (inciso: los propietarios tal vez habrían sido más listos manteniéndose "independientes", pero como también pagan impuestos...). El acuerdo estaba más que cerrado entre PP y UM por un lado, y la familia Nigorra, los propietarios de las urbanizaciones, por otro. Pero después de lo de Son Massot no se le podía pasar ni una al alcalde.

Así, la guerra se desató en dos frentes. Por una parte UM pretendía que Thomás incumpliese el acuerdo previo. Este se mantuvo en lo pactado y desde entonces se ganó el estigma de tránsfuga, cuando realmente fue el único que no se movió ni un milímetro de lo acordado. A partir de entonces se sucedieron los desplantes de UM contra el PP en distintos ayuntamientos donde antes gobernaban en coalición.

Y el otro frente fue el mediático. Pedro Serra, editor de entre otros el diario sensacionalista Ultima Hora, presuntamente el más leido en Baleares, lanzó a sus gacetilleros contra El Mundo. La campaña no se limitó a los ataques contra Eduardo Inda, director de la edición de Mallorca, sino que el asunto llegó al mismísimo Pedro J. Desde las páginas de Ultima Hora se azuzó y se dio eco a los asaltantes de la piscina que el director de El Mundo tiene sobre un acantilado en el dominio público marítimo-terrestre. Desde entonces el intercambio de acusaciones y denuncias entre los dos medios ha sido incesante, llegando a pedir incluso Ultima Hora que se cerrase la imprenta de El Mundo alegando que no tenía licencia de actividad (al igual de la de Ultima Hora, dicho sea de paso). Un caso que ya ha tomado tintes mafiosos

La cosa se complica cuando periodistas de Ultima Hora se hallan vinculados a Joaquín Rabasco, líder de ASI, una especie de GIL que apoya al PP en Lluchmayor, y que ya está imputado por desviar más de un millón de euros de las arcas municipales, pero ahí parece que no está metida la Unió Mallorquina de Munar.

Sin embargo, sí vuelve a aparecer en el penúltimo (siempre es el penúltimo) caso de corrupción de Mallorca: la apropiación de más de medio millón de euros por parte de una recaudadora municipal ya detenida:

La Guardia Civil detiene a la acusada de robar 507.000 E públicos en Sineu

La encargada de cobrar los impuestos a los vecinos es la principal sospechosa de haber desfalcado el equivalente al 20% del presupuesto municipal / Pasará el fin de semana en el calabozo y el lunes declarará ante el juez

¿Y quién era su socio?


La recaudadora de Sineu encarcelada ayer por robar era socia del líder de Unió Mallorquina

Martina Gelabert, que ayer ingresó en prisión por desfalcar 507.000 € municipales, tuvo un restaurante a medias hasta hace medio año con el edil de UM, Josep Oliver, apodado ‘Pavarotti’ - En aquella época ‘Pavarotti’ era alcalde - A principios de esta década compartieron un celler en la Plaza Mayor

Efectivamente, siempre aparece UM. Munar y sus socios se están convirtiendo en un auténtico lastre para Mallorca. Sus despóticas acciones de gobierno no obedecen más que a sus deseos de venganza particular o a su ansia ilimitada de riqueza a costa de los mallorquines. Y para colmo tiene la desfachatez de llamarse liberal.