Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

23 de Marzo 2006

Impermeabilidad, tres años después

Esta vez sí son palabras del monstruo Ferret:

Era previsible

Hace apenas unos meses, las autoridades norteamericanas descartaban la posibilidad de que estallara una guerra civil en Irak. Hoy, en círculos de Washington no sólo se reconoce tal posibilidad -a estas alturas casi una evidencia- sino que se teme que el conflicto civil iraquí desencadenaría uno más amplio de carácter regional. Algo que era del todo previsible desde el principio de una intervención estadounidense, de la que por cierto se van a cumplir este mes tres años. Se pensó que la celebración de unas fantasmales elecciones resolvería la cuestión. Una hipótesis totalmente descabellada si se tiene en cuenta que los comicios tuvieron lugar en un pais que carece de infraestructura estatal, en el que la lucha entre las facciones rivales impide garantizar el orden, y que por añadidura se encuentra descapitalizado tras la ocupación y la pérdida parcial del control de los recursos económicos. Que no era tal el camino hacia la implementación de la democracia en Irak, lo podía ver cualquiera. Exceptuando, claro está, Bush y sus consejeros.

Pensando en los impermeables hipócritas e incluso indecentes que todavía lamentan el derrocamiento de Saddam Hussein y celebran cada coche bomba contra civiles iraquíes como una victoria contra el imperialismo yanqui, escribí mi artículo de ayer en Hispalibertas.

Si es que no descansan esta gente. Son los mismos que en los 50 pedían la retirada del ejército americano de Europa mientras recogían regalos para el 70 cumpleaños del "tio del mostacho" que gobernaba (a golpe de gulag) en la URSS. Son los que se rasgaban las vestiduras por Vietnam sin querer ver las agresiones comunistas de Vietnam del Norte contra el Sur, la ocupación del Tíbet, la primavera de Praga, la invasión de Afganistán... Estaban en las manifestaciones frente a Greenham Common por el despliegue de los Pershing II mientras la URSS nos apuntaba con sus SS-20. En fin, son esos estúpidos hipócritas y miopes morales que relativizan la vida humana según la ideología de víctimas y agresores, llegando al punto de conseguir dar la vuelta a la realidad para que agresores terminen siendo vistos como víctimas. Como las mujeres maltratadas que terminan creyendo que merecen las palizas y las vejaciones, hay demasiados en Occidente que parecen pedir a gritos que nos apalicen, o que las palizas que merecemos nosotros las propinen a los civiles iraquíes a quienes se libró del yugo de Saddam. Versión colectivista del "la maté porque era mia": "los masacré porque eran mios". Sus víctimas, nuestra culpa. Por no ser más contundentes en la defensa de la vida y la libertad más allá de las fronteras temporales y circunstanciales dentro de las cuales hemos nacido.