Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

23 de Marzo 2006

La nueva kale borroka

Ahora que ETA dice que de momento se toma un respiro, y tal vez lo hagan también los "chicos de la gasolina", es el momento para que el resto de jóvenes tome las calles bajo la más antigua forma de reivindicación de juventud:el botellón. ¿Es ésta la conclusión del inefable BIel Ferret? No. Es más o menos lo que escribió el pasado lunes, a raiz del fin de semana de macrobotellones, Juan Luis Ruiz Collado, que los lunes ocupa el espacio del monstruo Ferret (y lástima que sea sólo los lunes, porque el tipo en cuestión escribe con mucho más seso).

“Botellón” o “kale borroka”

Cada uno tiene toda la libertad del mundo para hacer lo que quiera, siempre y cuando ello no afecte a terceros. Aquello del “yo y mis circunstancias”, en el caso del “botellón”, hay que cogerlo con hilos, más que nada por sus efectos colaterales: suciedad, ruido y desorden público. Una cosa es beber, con o sin moderación, y otra muy diferente molestar al vecindario, quemar contenedores y convertir un acto festivo, lúdico y en honor a Baco en una auténtica demostración de “kale borroka”. El hígado es de cada uno, pero el orden es de todos, por lo que este fenómeno de la juventud ha pillado por sorpresa a ayuntamientos y a los cuerpos policiales, que no saben cómo afrontarlo y siguen dando palos de ciego, contentando a determinados colectivos que ven en estas expresiones de libertad del siglo XXI auténticos contubernios con implicaciones de las multinacionales y de partidos políticos de la oposición. Simplemente hay que tener educación.