Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

14 de Marzo 2006

Revancha y estupidez

Los revanchistas o votaron muy tarde, después de haberse acostado a las seis de la mañana, o aprovecharon para levantar el cerco a las sedes de un partido político democrático, fueron a desayunar, y votaron a primera hora. Y muchos estúpidos que llevaban lustros sin votar se movieron a golpe de consigna: España no se merece un gobierno que mienta. Y se lo creyeron. Los estúpidos se creyeron el mensaje de los revanchistas. Y ocurió lo que ocurrió: el triunfo de la democracia, la mayoría votando y eligiendo a sus gobernantes. Y deberían admitir por fin que se equivocaron al depositar su voto. Los revanchistas no cambiarían el sentido del voto, como no lo cambiaron. Los estúpidos que se dejaron convencer deberían admitir por fin que votaron a un gobierno que miente, manipula y entorpece investigaciones. Los que pusieron la paz y la búsqueda de la verdad por encima del bienestar de la ciudadanía y el progreso económico y social no tienen ni verdad ni paz, y en cambio tienen paro, inflación, déficit comercial, intervencionismo en las empresas privadas, impuestos y amenazas a las libertades más fundamentales. Que sigan buscando la verdad desde las colas del paro cuando las empresas se marchen al extranjero buscando gobiernos que no las manipulen ni amenacen. Por estúpidos.