Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

23 de Febrero 2006

"A mí me preocupa lo que me descuentan de la nómina"

En 1981 estaba en 2º de EGB, en el turno de tarde del colegio, porque la negativa a implantar el cheque escolar había causado escasez de plazas escolares. Así, eran cerca de las 7 de la tarde cuando mi madre me esperaba a la salida, junto con otros padres y madres. En esto que llegó un padre contando lo que había ocurrido el el parlamento.

Creo que cada año mi madre cuenta la misma anécdota: nadie se puso nervioso, nadie expresó miedo por la posible represión o esperanza ante unos hipotéticos salvapatrias. Sólo un padre comentó: "a mí me da igual quién esté en el gobierno, a mí me preocupa lo que me descuentan de la nómina". Preocupación muy legítima, pero eso sí depende bastante de quién haya en el gobierno.

Raramente una dictadura ha salvado ningún pais, y menos ninguna economía. Tal vez la única excepción sea el Chile de Pinochet, y no por Pinochet mismo, que su trabajo tuvo mandando fusilar y hacer desaparecer a disidentes, sino por la suerte que tuvo el pais de que, una vez fracasado su plan económico, se dejó asesorar por los Chicago Boys. Como decía, ninguna dictadura, ni de izquierdas ni de derechas ha salvado paises ni economías.

Viendo la chapuza táctica del golpe cuesta imaginar qué estrategia animaba a los golpistas. ¿Entrar con los tanques en el Pais Vasco? ¿Fusilar a socialistas y comunistas? ¿Limpiar las calles de vagos y maleantes? Porque una cosa es asaltar la sede del legislativo y tomarlo como rehén, junto con el ejecutivo, y otra gobernar efectivamente un pais.

No hacía ni tres años de la aprobación de la Constitución, y todavía imperaba el deseo de reconciliación. Con un ejército formado por cientos de miles de reclutas forzosos, ¿creían los golpistas que podrían haber mandado a las tropas contra la ciudadanía? Y si el rey hubiese apoyado a los golpistas, ¿cuál habría sido la reacción popular? Un Juan Carlos I que todavía no se había ganado a la mayoría de la población (de hecho lo hizo esa noche) habría durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Pero fue listo y tuvo claro que tenía mucho más para ganar en una democracia que en una dictadura. Seguramente lo aprendió de su abuelo.

Desde luego es preocupante lo que te descuentan de la nómina, pero en una democracia al menos puedes elegir a los que crees que te descontarán menos o utilizarán mejor lo que se te descuenta. En una democracia hay poco peligro de que la guardia civil se pare en un campus y meta a media docena de jóvenes en furgones por melenudos. En una democracia al menos queda el derecho al pataleo. Por eso resulta irresponsable preocuparse sólo por las retenciones de la nómina con el legislativo y el ejecutivo secuestrados, ya sea por Tejero, secuaces e instigadores, o por aliados nacionalsocialistas.