Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

22 de Febrero 2006

Dos abuelos

He tenido la suerte de que todos mis abuelos han sido longevos. Ambos murieron con 84 años, y con toda su lucidez hasta prácticamente los últimos días. Es una suerte porque estadísticamente mejora mi esperanza de vida (además mis dos abuelas siguen vivas, con 80 y 79 años), y porque he podido contar con testimonios de primera mano de lo que era la vida en Mallorca y Valencia durante 80 años.

Al padre de mi abuelo paterno lo mataron en la Guerra Civil. Trabajador de los ferrocarriles en Játiva cuando se declaró la guerra, y militante de la CNT, había ayudado a un cura a huir de los rojos, porque realmente sí había persecución religiosa. Su militancia en un sindicato anarquista no le impidió ponerse en peligro por ayudar a otra persona. Debía de ser un hombre bueno porque cuando sus compañeros le recomendaron que se escondiese ante la llegada de las tropas nacionales respondió con un "¿por qué, si no he hecho nada?". Fue fusilado en Paterna por las tropas de Franco y enterrado en una fosa común.

Su hijo, mi abuelo, fue reclutado para el ejército republicano, pero el caos que reinaba en las filas hizo que un día su compañía se "despistase" y fuese capturada por los requetés. Se paso casi dos años como prisionero de guerra recorriendo los montes de León arreglando carreteras en un batallón de prisioneros. El último año de guerra lo pasó como asistente personal de un capitán del ejército nacional (sí, un prisionero republicano asistente de un capitán nacional) en Madrid. Aquel incluso le dejaba a mi abuelo la capa y la pistola para no tener que llevarlas encima cuando salía a cortejar a su novia. Aunque pasó como prisionero casi toda la guerra siempre me contó que los oficiales nacionales a cuyas órdenes había estado eran unos caballeros, unas bellísimas personas que trataron de hacer lo más llevadera posible la situación a los presos.

Terminada la guerra siguió viviendo unos años en Valencia, hasta que se vino a Mallorca. Mi abuela, tremendamente conservadora, y franquista desde que sufrió los bombardeos de la aviación republicana sobre Palma, le dijo que lo que le había pasado a su padre eran cosas que ocurrían en las guerras, y que no tenía mucho que ver con el régimen que se instauró luego. Así, poco a poco mi abuelo pasó de antifranquista a franquista, más que nada porque vivió tranquilo y bien toda su vida, trabajó mucho para tener una vejez tranquila y cómoda, no se metió en política, e incluso se alegró cuando ganó Felipe González en 1982 porque le parecía un tipo honrado (ya tuvo tiempo de arrepentirse de ése juicio), aunque él siempre votó a AP.

A ninguno de los nietos nunca nos contó historias de si los rojos hicieron tal o cual, aunque con los años terminé entendiendo que su idea de que el ruso sería el idioma del futuro obedecía al miedo a una invasión comunista.

Mi otro abuelo, el mallorquín, sirvió en infantería de marina, en unidades de choque. Estuvo en Menorca e Ibiza, donde hicieron limpieza de cualquier vestigio de republicanos entre las fuerzas armadas o las fuerzas de seguridad. Fusilaron a muchos policías y guardias civiles leales a la República. Después, él mismo se reenganchó como guardia civil y se fue con la División Azul. Hasta unos meses antes de su muerte no me había contado nunca nada ni de la guerra civil ni de los combates en Rusia. Cuando volvió a España dejó el cuerpo, por miedo a los maquis y porque su madre le necesitaba en casa (era hijo único y su padre había muerto hacía un tiempo).

A ninguno de los nietos tampoco nos contó historias sobre los rojos, ni tampoco le oi nunca alabar al franquismo. Puedo imaginarme que sí era franquista, pero no porque nunca alardease de ello.

De todos los primos que somos, uno ha salido nacionalsocialista a la mallorquina (es decir, simpatizante del PSM), otro no creo que tenga ideas política, otro es de los despistados que el 14-M castigó a Aznar por las mentiras del 11-M y de la guerra, otro es tirando a fachosillo pero por encima de todo es pro-Bush, y los otros dos no creo que sepan lo que significa "política" ni quien era Franco. Ah, y por enmedio estoy yo, el raro, el liberal.

Ni en mi casa ni en las casas de ninguno de mis primos ha habido comidas de tarro sobre "buenos" y "malos". Una guerra es una guerra, se cometen barbaridades, y ninguno de mis dos abuelos, habiendo visto la guerra desde dos puntos opuestos, ni se vanaglorió del bando en el que le tocó combatir ni se ensañó con el contrario.

La duda que tengo es: ¿quién le envenenó la sangre a Rodríguez Zapatero? ¿Quién le estuvo machacando durante su infancia y juventud que los fascistas habían fusilado a su abuelo? A uno de sus abuelos. ¿Con qué cara puede pedir ahora a las víctimas del terrorismo que acepten una paz "sin vencedores ni vencidos", cuando él mismo se empeña en luchar una guerra que terminó hace 66 años, en la que sí hubo unos pocos vencedores, y todo un pais perdedor? Mal va un pais cuyo presidente de gobierno está a su vez gobernado por traumas freudianos.