Spanish jarheads
La cabeza del recluta es como un bote, un bote vacío que hay que llenar. Al recluta hay que borrarle la personalidad para que, en el ámbito de sus funciones como militar, actúe cumpliendo órdenes.
El ejército es posiblemente una de las instituciones más antiliberales y antidemocráticas que existen, en lo que hace a su funcionamiento interno.
Antiliberal, porque hasta hace no mucho el servicio en la milicia era obligatorio para miles de jóvenes cada año. Durante nueve meses (en los últimos tiempos) el recluta se convertía en esclavo del estado, en peón de uno de los grandes monopolios públicos: la fuerza militar.
Y antidemocrático, porque su funcionamento interno no se rige por el gobierno de ninguna mayoría, sino por el ordeno y mando, coño.
Sin embargo, estas características que serían terribles si se imponen a toda la sociedad, son el único modo en que una fuerza militar puede ser efectiva y eficiente.
La historia ha enseñado, desde Kadesh o las Galias hasta las Ardenas o Irak, a lo largo de toda la historia de la civilización, que un ejército es tanto más efectivo cuando mejor organizado se encuentra. Mayor organización no significa mayor burocracia, como enseñó el Ejército Rojo, pero una cosa sí está clara: hay mandos que toman decisiones en base a las informaciones de las que disponen, y esas órdenes son transmitidas a los subordinados.
Cuando los generales y planificadores han trazado el plan de acción para tomar Irak (por ejemplo), un comandante de carro sólo debe preocuparse de que su tanque destruya los objetivos en su sector sin ser a su vez destruido. No tiene que decidir por qué ruta se acercará a Bagdad. No le dirá a los de intendencia cómo tienen que organizar sus suministros. Él tiene su carro, su tripulación, su misión y sus blancos. Y si no le gusta, no debería haberse alistado. Del mismo modo el artillero sólo tiene que cargar la munición que le indique su jefe de carro y disparar al blanco que le han designado, y el conductor dirigirá el tanque hacia donde le diga su comandante, ni más ni menos.
Si el comandante, el artillero o el conductor del carro ponen en duda, públicamente, las órdenes recibidas, no hay garantías de que no vayan a actuar por su cuenta cuando tengan que entrar en acción. Y eso es nefasto para un ejército. Ciertas unidades pueden tener determinado grado de libertad de acción porque sus acciones tal vez lo requieran, pero el principio es muy simple: hay que cumplir las órdenes porque el que las da tiene los elementos de decisión necesarios para darlas. Un ejército no es una empresa donde un jefe puede prestar atención a las sugerencias de sus subordinados para mejorar tal o cual aspecto. Si en el ejército no se cumplen las órdenes y se respeta la cadena de mando, apaga y vámonos.
Pues eso mismo se aplica a los generales. Un general está a las órdenes del ministro de defensa, y por tanto del ejecutivo que han votado los ciudadanos. En España se da la anomalía de que el comandante de las FFAA es un cargo hereditario, pero por ejemplo en los EEUU el comandante supremo de los ejércitos es el presidente elegido por sufragio directo. Los militares americanos pueden cagarse en los muertos de los burócratas y chupatintas de Washington, pero ante las cámaras se callan o no se salen del guión.
Las FFAA pueden ser tanto una amenaza a las libertades como una garantía para que estas sigan existiendo. El hecho de tener el recurso al uso de la fuerza hace que una minoría como son los militares puedan sojuzgar a una mayoría desarmada. Incluso en los EEUU, con una población considerablemente armada, el ejército podría doblegar la resistencia ciudadana. Es por eso que los militares deben tener grabado a fuego que están a las órdenes del ejecutivo. Los políticos, los civiles, deciden cuándo y dónde actúan las FFAA. Y lo saben, no hace falta que salga ningún teniente general a recordar que la constitución del 78 concede al ejército la salvaguarda de la integridad de España. Lo que hace la constitución es decir que de todas las fuerzas que están a disposición del poder estatal corresponde al ejército preservar la integridad territorial, tanto de agresiones externas como internas. Es por esto que no fueron los antidisturbios a defender la isla de Perejil, sino el ejército. Y si el gobierno o, mejor, el parlamento, deciden que determinadas acciones políticas ponen en peligro la integridad de España, entonces es constitucional recurrir al ejército para evitarlo.
Que un alto mando del ejército recuerde el artículo de la constitución que define el propósito fundamental de las FFAA parece decir que cree que la situación está próxima a ese punto. Y no hay vuelta de hoja. Insisto: al gobierno no hace falta recordarle lo que dice la constitución, lo sabe muy bien. Que la incumpla es otro tema, pero no corresponde a los militares emitir esos juicios.
Los militares no opinan. Los militares no juzgan. Los militares, cuando visten el uniforme, se limitan a cumplir órdenes. Y luego se callan. Y si no les gusta, pueden pasar a la reserva o a la vida civil, y entonces opinar como cualquier otro ciudadano. Pero un señor que tiene a sus órdenes a decenas de miles de soldados, carros de combate y artillería no es un opinador cualquiera.












Comentarios
Escrito por Jimmy Jazz en: 12 de Enero 2006 a las 11:20 PM
Creo que esta es la entrada con la que más coincido de todas las que he leído nunca en RL. Tus cuatro primeros párrafos, junto con el último, los suscribo desde el principio hasta el fin.
Pero esto no es extraño, no hace falta meterse a discutir sobre pacifismo o antimilitarismo, donde quizás hay un mayor trasfondo ideológico y mayores discrepancias, para coincidir en los puntos que expones. Lo que afirmas no admite mayores discrepancias, son hechos, es la naturaleza intrínseca a todo ejército y las normas por las que se rige interpretadas de la forma que corresponde.
La verdad, me alegra mucho ver esta reacción ante el episodio Mena aquí, otras opiniones me tenían algo preocupado.
un saludo.
Escrito por floppy disk en: 12 de Enero 2006 a las 11:33 PM
Efectivamente, soy de la misma opinión. Soy liberal y demócrata y pienso que estos comentarios de este señor pueden llegar a ser preocupantes. Los militares están a las órdenes del poder civil democráticamente elegido y si alguien debe valorar la constitucionalidad de ciertas acciones o políticas esto corresponde al Tribunal Constitucional y al Tribunal Supremo, que para eso están. El resto es un suicidio personal.
Escrito por El boínas en: 12 de Enero 2006 a las 11:38 PM
Por fín un comentario sin derivaciones ni atropellos; un lección aséptica pura y dura.
Ojalá tambien lo lean y lo entiendan "LOS OTROS"
Escrito por narpo en: 12 de Enero 2006 a las 11:50 PM
No solo un ejercito mejor organizado vence al desorganizado, pasa a cualquier nivel, empresas organizadas frente a desorganizadas y, como no, partidos organizados frente a desorganizados.
Es por ello que los comunistas (disciplinados y obedientes como pocos) se han impuesto muchas veces a grupos mucho más numerosos, no hay más que ver como acaban fagocitando siempre a toda la izquierda.
Escrito por Jimmy Jazz en: 13 de Enero 2006 a las 12:01 AM
narpo, menos mal que el Pisuerga pasa por Valladolid, si no no entendería a cuento de qué viene ese comentario...
Escrito por Meruxu en: 13 de Enero 2006 a las 09:10 AM
Todo esto está muy bien. El problema surge cuando el jefe del ejecutivo se hace también con el poder judicial y se pasa las leyes por cierto sitio. ¿Quién lo va a controlar entonces?
Por eso yo no termino de ver al ejército como simple empleado a sueldo del gobierno.
Escrito por Dodgson en: 13 de Enero 2006 a las 09:18 AM
Niego la mayor.
Pintas un esquema de disciplina rígido hasta la caricatura. Primero, es imposible, segundo, es inconveniente.
En el ejército, como queriendo o sin querer, apunta narpo, hay más holguras en la disciplina que las que se dan en el esquema ese de "objetivo y destrucción" de los tanquistas. En realidad el ejemplo es fallido porque en el "sin dejarse matar" que dices hay todo un mundo. Es más, si dices que un ejército puede funcionar bien (o incluso mejor) sin burocracia estás metiéndote de lleno en el valor de la iniciativa del oficial, suboficial e incluso del soldado raso.
Vamos a ver ¿qué narices hacen las medallas al valor sino premiar la iniciativa personal? No son "medallas a la disciplina" aunque la atención a las órdenes sea fundamental.
El grado de iniciativa es el horizonte de información que tenga el soldado y este incluye tanto las órdenes como la comprensión del alcance (limitado) de la información de los mandos.
Se me ocurren muchos ejemplos de órdenes corregidas por quien está designado para ejecutarlas. "Tomad esa posición. Es segura" y el oficial ve una batería apuntando. Los datos corrigen una información explícitamente expresada. La información es falsa y la orden queda anulada inmediatamente. El deber del oficial es comunicar esto al mando y esperar, nunca atacar o le montarán un consejo de guerra por no procurar por sus subordinados.
Esto en tiempo de guerra (tú pones el caso de una guerra para decir qué tienen que hacer los generales en tiempo de paz). En el caso que nos ocupa hay incluso más holgura. Los militares se reúnen y comentan a sus superiores los problemas que ven respecto a las órdenes o mandato que tienen. Porque ese es el problema, no las declaraciones de un general.
El general tal vez tenía que callarse estas declaraciones públicas, pero no "callarse" a secas. Es decir, es légítimo transmitir la contradicción del mando respecto al mandato explícito que tienen.
El mando puede también ser sometido a consejo de guerra, no se te olvide.
Escrito por Dodgson en: 13 de Enero 2006 a las 09:27 AM
Me parece muy pertinente (de nuevo) la apreciación de narpo sobre el partido comunista.
Precisamente por lo que apunta Jahd, que un esquema militar en la población civil sería (es) desastroso, el partido comunista es especialmente repugnante para un liberal o para cualquiera que tenga un mínimo respeto por la libertad individual. Es una ilustración perfecta de las primeras apreciaciones (la más correctas) de jahd.
Otro ejemplo igualmente válido es el de Batasuna-ETA. Son fuerzas minoritarias pero dirigidas con disciplina militar. Es un rasgo muy apreciado por cualquier agrupación antisistema. Tengo el curioso testimonio de un asesor-dirigente de ERC hablando admirado de los batasunos.
Por otra parte, Jahd, ¿no te ha resultado incómodo el aplauso de algunos? Naturalmente no debes tomar ese asentimiento como un argumento, pero sí como aviso: si los enemigos de la libertad aplauden, malo.
Escrito por Coase en: 13 de Enero 2006 a las 10:58 AM
Los primero párrafos del post me recordaron a una frase que comparto: 'El ejercito está para defender la democracia, no para practicarla'.
Escrito por jahd en: 13 de Enero 2006 a las 01:33 PM
El problema surge cuando el jefe del ejecutivo se hace también con el poder judicial y se pasa las leyes por cierto sitio. ¿Quién lo va a controlar entonces?
El nombre del juego es "separación de poderes". Pero, ojo, el ejército no es un poder al mismo nivel que el legislativo o el ejecutivo, sino que está supeditado a ambos, y estos, en teoría, a la ciudadanía.
Dodgson, no es una caricatura, es como tiene que funcionar un ejército. Si un oficial da una orden, y tiene que perder el tiempo discutiendo su conveniencia con sus subordinados, sería un desmierde. Las discusiones, para el entrenamiento y las simulaciones. En el campo de batalla, respetar la jerarquía.
Claro que hay medallas al valor, por haberlo demostrado más allá del deber. Pero seguro que no se dan medallas por incumplir órdenes. La vida real no es Top Gun.
En la antigüedad, y tal vez incluso hasta el s. XIX, los oficiales al mando de las unidades tenían la perspectiva que les proporcionaba estar a lomos de un caballo. Y los puestos de mando, lo que pudiesen otear desde una colina cercana. Los soldados a pie del terreno o cumplían las órdenes o salían huyendo cuando se veían superados en número o veían caer el pendón de su unidad. Poquitas veces actuarían siguiendo ningún tipo de iniciativa propia. Es más, precisamente en la antigüedad, por la ausencia de comunicaciones rápidas, más exagerado era el concepto de "órdenes", que se transmitían por escrito a los jefes de unidad, y eran comunicadas a la tropa a toque de tambores, trompetas o gaitas.
En la guerra moderna las comunicaciones han mejorado pero los soldados y oficiales siguen cumpliendo las órdenes "de arriba" sin cuestionarlas. Un piloto tiene en el ordenador de abordo marcados unos objetivos, y muy frecuentemente debe confirmar antes la orden del lanzamiento de las bombas cuando se aproxima al área de ataque. La artillería dispara cuando lo ordenan los mandos. Los tanques avanzan al objetivo que han marcado unos generales convenientemente asesorados que transmiten las órdenes por satélite desde EEUU a Irak, Afganistán o donde sea. Es más, en ocasiones los políticos se han entrometido designando blancos o cambiando el momento de lanzar determinado ataque, tal vez pensando en a qué hora está en el aire el informativo de la CNN o de Fox News. Y los militares se callan sus opiniones y cumplen las órdenes.
Pero el caso del que hablamos es más grave. España no está en guerra. Ahora mismo los militares deben estar en sus cuarteles estudiando, entrenando, manteniendo su equipo y armamento por si se les necesita. Pero en sus funciones no está el asesorar al ejecutivo. Para eso están los triunales supremo y constitucional, el consejo de estado, y los propios gabinetes de cada ministerio.
Es más, pones un ejemplo en el que me das la razón:
El deber del oficial es comunicar esto al mando y esperar, nunca atacar o le montarán un consejo de guerra por no procurar por sus subordinados.
Esperar, no dar rodeos o intentar otra cosa. Esperar nuevas órdenes según la nueva información.
Finalmente, no, no me preocupa el aplauso de nadie, ni las críticas. Si mis principios los tengo claros, ¿por qué los voy a revisar en función de quién me apoye o critique?
Escrito por Mónica en: 13 de Enero 2006 a las 02:20 PM
No estoy de acuerdo, Jahd. Una es no poder discutir las órdenes de sus superiores cuando ejecutan una determinada misión y, por supuesto, estar a lo que mande el poder civil –algo que no entiendo que aquí se haya puesto en cuestión- y otra cosa distinta es no poder hablar.
Mira, en fechas más o menos recientes, aquí los militares han hablado todo lo que les ha dado la gana, y nadie les ha arrestado ni castigado ni nada. Es más: los mismos que hoy rasgan las vestiduras con las declaraciones del general Mena son los que hace unos años fomentaron entusiásticamente pronunciamientos militares contra el gobierno de Aznar, contra la gestión del ministro Trillo, a propósito del Yakolev, sobre el apoyo español a la intervención en Irak e incluso sobre las bodas homosexuales.
Por lo tanto, no es que los militares no puedan hablar, sino que parece ser que sólo pueden hacerlo en sintonía con los intereses del PSOE o de este gobierno. Pero, como te atrevas a leer la Constitución y a recordar cuáles son las funciones constitucionales del Ejército, vas aviado.
Hace unos meses el JEMAD y otros mandos dijeron lo mismo que ha dicho ahora Mena, y tampoco pasó nada. Es más: Bono los defendió. ¿Cuál es la diferencia ahora? Pues o que ERC se ha puesto como una pantera o que a Mena lo han cogido como chivo expiatorio de un malestar que –ellos lo saben perfectamente- crece cada día en el Ejército como en el resto de la sociedad.
A mí en toda esta escandalera me parece que hay unas dosis de hipocresía enormes. Y que mucha gente inteligente está cayendo en la trampa de lo políticamente correcto. Osea, de los progres.
Escrito por Dodgson en: 13 de Enero 2006 a las 02:32 PM
Jahd, no voy a reiterar mucho más, pero me parece evidente que las órdenes mejor suministradas son las que DELIBERADAMENTE dejan margen a la iniciativa.
Y puedo completar el ejemplo porque creo que no lo has entendido: la orden de mi ejemplo da por supuestos objetivos más generales y no pasaría nada por que el oficial intentara liquidar la batería dadas las circunstancias.
Y no sé por qué se me ha pasado poner un ejemplo de una orden desobedecida y merecer por ello una medalla, que es lo que parece que centra tu argumento. Se me ocurre alguna escena de Top Gun ¿por qué no? la vida real no será como las películas, pero he visto películas que recogen casos muy realistas. El ejemplo: el mando dice que hay que asaltar una posición y que al comandante, que sabe que hay rehenes, se la suda lo que les pase a pesar de que las órdenes del general (expresadas en reuniones al efecto, repito, expresadas en reuniones al efecto) son de que si hay rehenes, no hay posible asalto.
El que se juega el consejo de guerra es el comandante, no el capitán.
Por cierto que ahora te apeas del ejemplo de la guerra "no está en guerra". ¿Por qué?... Pero da igual, en tiempo de paz hay más holguras, como te decía. Hay más posibilidades totalmente legales de hablar sobre cuestiones legales. Por cierto, que no discuto que el general se tenía que haber callado las declaraciones PÚBLICAS, pero el tema lo planteas de manera más amplia respecto a la posibilidad de subordinado de ir a los principios por encima del superior: se puede, claro que se puede dadas las circunstancias de incompetencia del superior. No importan los jemplos que pones del aviador porque simplemente no está en cuestión que EN INMENSA MAYORÍA DE LOS CASOS sea como digas: no estamos cuestionando una condcta CORRIENTE de los militares sino una frente a circunstancias muy graves. Tú estableces que no hay excepciones, pero las hay y estás delante de una muy clara.
Y respecto a quien te aplaude, a mi personalmente me incita a revisar las cosas según quién me da la razón. Eso es lo que quería decir. Era una cuestión de, digamos, método, no de principio. Y a mi me ha venido de maravilla: no me ha fallado ni una vez meditarlo mejor cuando un sectario me da la razón para llegar a un serio problema con mis planteamientos.