Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

29 de Diciembre 2005

Terminó el espejismo de la competencia en los interinsulares

Parecía que la competencia iba a volver al mercado de los vuelos interinsulares, pero no:

La compañía aérea Regional Wings suspende sin aviso sus vuelos entre Mallorca y Menorca

Regional Wings, que venía operando desde principios de octubre entre los aeropuertos de Mallorca y Menorca, ha suspendido todas las conexiones sin previo aviso y sin ofrecer explicaciones sobre los motivos que han conducido a interrumpir abruptamente su actividad en un momento en que, de hecho, estaba previsto que iniciara las operaciones también con la isla de Eivissa.

Lo peor no es el fracaso empresarial, que al fin y al cabo afecta a dineros privados. Lo terrible pueden ser las consecuencias, a juzgar por las declaraciones de Flaquer:

el portavoz del Govern, Joan Flaquer, consideró ayer que la decisión de Regional Wings de dejar de operar en la ruta Mallorca-Menorca confirma la necesidad de una declaración de interés público «fuerte» para los vuelos interinsulares, así como que la política de descuentos no resulta «suficiente».

En el encuentro informativo posterior al Consell de Govern, el también conseller de Turismo reclamó de nuevo al Gobierno central que sea «sensible» con la problemática del transporte aéreo entre las islas menores con Palma y con la Península, debido a la escasa rentabilidad de estos enlaces en temporada baja.

Insisto: estos tios están abonando el terreno para meternos una compañía aérea pública de bandera balear. Las rutas no son rentables en temporada baja entre otras cosas por los precios máximos y la oferta mínima obligatoria. Es el paradigma del mercado intervenido. Es más, a los políticos les interesa esta situación porque pueden usarla para echar la culpa al mercado y erigirse en salvadores del interés general y defensores del bien común. Nada más lejos de la realidad.

Si bien me aprovecho, y mucho, dado el uso que le doy al avión, de los descuentos aéreos, no podemos olvidar que estos se pagan vía impuestos. Es decir, personas que nunca toman el avión pagan una parte del billete a quienes sí lo usan. Como he comentado otras veces, un gran número de pasajeros suelen ser, como yo, viajeros de empresa, que suelen reparar poco en si el billete cuesta 20 euros más o menos. A quién sí le importa es a ese estudiante que antes encontraba la mini de 50 euros ida y vuelta para ir a pasar el fin de semana o las vacaciones con su familia. O a ese joven matrimonio con críos que pretendía pasar un fin de semana de relax en alguna de las islas menores, y que antes cruzaba el charquito por 200 euros y ahora le cuesta 400. Casi seguro que ya no hace el viaje.

Con un sistema de precios libres las tarifas caras, las completas y usadas por las empresas y gente de dinero, pagaban los gastos del vuelo. Las baratas servían para mantener la ocupación alta y obtener más beneficio. Con libertad de horarios y frecuencias las compañías adaptaban el uso de los aviones a la demanda real, y no al capricho de unos pocos que quieren un servicio aéreo como si fuese el autobús. ¿Qué más da si hay cuatro o tres vuelos por la mañana? ¿No puede uno irse a las 9'50 o a las 12 y necesita por narices un vuelo a las 11'15? En lugar de tener dos aviones con una ocupación del 70% se tienen tres medio vacíos. Si lo raro es que no cierren el chiringuito.