Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

30 de Diciembre 2005

Ley y desorden (+)

Varias veces he escrito que considero necesario que la seguridad interior del pais esté en manos de policías públicas y privadas actuando en régimen de competencia. El hecho de que policía nacional y guardia civil sean instituciones separadas ya supone un grado de salud democrática, ya que escándalos de uno u otro cuerpo han salido a la luz por la sempiterna competencia que mantienen entre ambos.

Las agencias privadas, por estar sujetas a las reglas del mercado, tenderán a ser más eficientes que las públicas para determinados cometidos, aunque por ahora no sea factible una implantación total. Mientras existan calles y carreteras públicas, por ejemplo, creo que es imprescindible una fuerza policial pública que respalde la ley en tales entornos. Por otro lado, el sector del uso de la fuerza creo conveniente que disponga de un sistema de contrapesos similar a la separación de poderes del estado.

Sin embargo, ya hay muchos lugares donde ambas fuerzas coexisten repartiéndose diversas funciones. Un ejemplo típico son los aeropuertos. Los guardias privados controlan las tarjetas de embarque, los arcos y los escáners, mientras su labor es supervisada por la guardia civil, que se supone vela porque los derechos fundamentales de los ciudadanos no sean violentados. Por ejemplo, legalmente sólo se está obligado a identificarse con el DNI ante un agente del estado (policía nacional, autonómico, local o militar, o un guardia civil).

Pero parece que en el aeropuerto de Palma la cohabitación de fuerzas públicas y privadas no se lleva muy bien:

CCOO acusa a la Guardia Civil de acosar a vigilantes de Son Sant Joan

El sindicato de la Confederación de Comisiones Obreras (CCOO) lanzó ayer la acusación sobre la Guardia Civil de que este cuerpo acosa a los vigilantes de seguridad del aeropuerto de Palma, al tiempo que aseguraba que agentes del Instituto Armado denuncian ante la Delegación del Gobierno el comportamiento de estos profesionales con el único argumento del «valor probatorio» de sus declaraciones, informa Efe.

Y es que ya antes del CAC ya existía el monopolio de la verdad en forma de agentes de la autoridad.

La noticia no entra en el posible origen del conflicto. Se supone que las denuncias de guardias civiles han sido por
negligencias en las labores de vigilancia o por dar un trato inadecuado a los pasajeros. La verdad es que yo también he visto en ocasiones a guardias civiles ofrecer un trato más bien poco respetuoso a quienes pagamos sus sueldos.

Siendo como soy algo mal pensado me huelo algún tipo de acción de lobby contra las compañías privadas para tal vez recuperar el control total de la seguridad aeroportuaria y asegurarse así un muy cómodo y estable puesto de trabajo. Ignoro si esta situación se ha dado en otros aeropuertos.

Pero mientras rebuscaba esta noticia que había escuchado en la radio, me encuentro con esta otra:

¡Vaya con el agente 977!

Vaya con el agente 977 de la Policía Local de Palma… En este Día de los Inocentes, nuestro compañero Carlos Martínez se ha llevado una más que desagradable sorpresa con el agente 977, una sorpresa que no ha resultado ser una inocentada, sino más bien todo la contrario. Se ha quedado sin ganas de bromas. Estando Carlos parado en la esquina de la calle Josep Tous i Ferrer, en las inmediaciones del mercado del Olivar, en Palma, hablando por el teléfono móvil, el agente 977 le ha ordenado circular. Carlos, sorprendido por la orden, ha explicado al policía que había parado sólo un momento para hablar por teléfono, a lo que el agente 977 le ha contestado: “he dicho que circule”. Más asombrado todavía, ante los modales del policía, nuestro compañero ha colgado el teléfono y se ha adelantado algunos metros para aparcar correctamente el vehículo y poder volver a llamar a su interlocutor. Aunque esto suene a broma, lo cierto es que el contradictorio agente 977 le ha ordenado entonces dar marcha atrás y enseñar la documentación del conductor y del vehículo. Tras comprobar que todo estaba en orden el agente 977 ha multado a Carlos con 180 euros por hablar por teléfono mientras conducía. Indignado, nuestro compañero le explica al policía que eso no es cierto y que, además, si ha circulado ha sido bajo sus órdenes. Durante la discusión han aparecido dos policías locales más, que han revisado la multa, rebajándosela a 150 euros, la sanción máxima por hablar por teléfono al volante. Finalmente, Carlos ha comenzado sus vacaciones con una multa de 150 euros, llena de tachones y con la indignación metida en el cuerpo ante la actitud tan poco profesional del agente 977.

La verdad es que no me imagino a ningún agente de seguridad privado tratando así a un cliente, que es lo que somos al fin y al cabo respecto de los policías. Pagamos los impuestos con los que se pagan sus sueldos para obtener determinados servicios: prevención del delito, persecución del delincuente, o, en el caso de la policía local, cierta ayuda en el complicado tráfico de nuestras ciudades. Lo que uno no se espera es que actúen con semejante caradura con un ciudadano. Si es que hay gente que le dan una placa y no sabes lo que se cree.

ACTUALIZACIÓN

'Denuncie al agente 977'

Desde el Ayuntamiento de Palma han animado a nuestro compañero, Carlos Martínez, a denunciar al agente 977 de la Policía Local ante los hechos que mallorcadiario.com les ha contado con anterioridad. Le han recomendado que "denuncie al agente 977 por inducción al delito", por ordenarle circular cuando él había estacionado para poder hablar por teléfono y que realice los trámites pertinentes para recurrir la multa de 150 euros que el agente 977 le impuso, levantando falso testimonio. Fuentes de Cort han garantizado a Carlos, la víctima, que el recurso será aceptado y, en ningún caso, tendrán que pagar tan injusta multa.