Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

7 de Diciembre 2005

Sexo en (Nueva) Palma

Catalina Cirer, la alcaldesa de Palma, dista mucho de ser Carrie Bradshaw (¡ojalá!), pero también ha logrado elevar la temperatura ciudadana con la (retirada) guia de sexualidad Sexconsulta.

A finales de noviembre estallaba el escándalo en El Mundo-El Día de Baleares:

Cort aconseja a chicos afeitarse el vello ‘para que el pene parezca más grande’

«Los pornostars se ponen anillos en el pene para que se les agrande»

El Ayuntamiento dice a los jóvenes qué deben comer para que 'el semen tenga buen sabor'

Hasta que la guía fue retirada.

¿De dónde sale tanta polémica? ¿Quién ha presionado al ayuntamiento a retirar esta guía? No es Cort quien llama al pene «longaniza, tranca y pistola», sino los adolescentes a quienes se dirige la guía, que además se ha realizado sobre las preguntas que han planteado estos en diferentes estudios. ¿Qué problema hay en que aparezca negro sobre blanco lo que se dice cada día en la calle, en las casas y en las aulas?

El concejal de juventud, Rafa Durán, ahora dice que la guía se les ha ido de la mano. ¿Tal vez porque se han metido en donde no les importa? Si un fabricante de preservativos, una universidad privada, una asociación de pedagogos o un cultivador de kiwis y apios editan esa guía, chapeau. Pero, ¿de dónde sale que el ayuntamiento tenga que dedicarse a editar guías de sexualidad? Por eso pasa lo que pasa: ni ellos mismos saben qué hacer con el dinero del contribuyente. ¿Nadie se tomó la molestia de leerse las guías antes de su edición? ¿Cuánto dinero se habrá derrochado?

Aquí colisionan varios intereses. Por una parte, los propios adolescentes, demasiado perezosos en muchos casos para coger libros o revistas serias para informarse por su cuenta, más allá de sus grupos de amigos y las películas porno. Por otra, padres que no han dado la confianza suficiente a sus hijos para que les puedan preguntar con libertad por estos temas. Luego están los moralistas que no están curados de espantos y no saben qué lenguaje se maneja en las calles del siglo XXI. Y los políticos, que una vez más demuestran cómo una iniciativa en principio loable puede degenerar en catástrofe. El ayuntamiento no puede sustituir ni a padres, ni profesores, ni psicólogos. Y estos a su vez tienen en el mercado libre multitud de material más o menos didáctico. ¿Para qué gastar dinero del contribuyente en ello?

Lástima que las críticas al ayuntamiento no vayan en ese sentido, sino en que no se haya seguido el camino que cada grupo de presión considera correcto. Una de las críticas era porque conceptos como amor o compromiso no aparecen reflejados. Es que no pretendía ser una guía de pareja, sino de sexualidad: ni el amor ni el compromiso son necesarios para practicar el sexo.

También se criticó que se defina la sexualidad como cosa de dos (o más). Es que es lo que es: cosa de dos, o más. Yo sí me sumo a esta crítica, pero en otro sentido: la sexualidad es cosa de uno, dos o más. Woody Allen definía la masturbación como hacer el amor con alguien que te quiere. Y no le falta razón.

¿Que se ha entrado en demasiados detalles como los centímetros del pene, los mililitros de una eyaculación o la profundidad de la vagina? Puede que sea superfluo en esta época de Google (prueba A, prueba B, prueba C).

Para evitar futuras polémicas, el ayuntamiento presentará una versión corregida basándose en tanta queja. Mientras, contestando a la pregunta que se hacía El Mundo, ¿Daría Cirer este folleto a sus hijas? Pues Cirer, no sé, pero yo sí se la daría a mis hijos. Y apuesto a que David Millán, también. :op