Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

24 de Octubre 2005

Historias de casas: ¿qué es un piso vacío?

Tiemblo ante la penúltima ocurrencia (porque nunca es la última), antes amagada, ahora parece que lanzada, del ministerio de la vivienda:

Esquerra Republicana ha anunciado este lunes un "principio de acuerdo" con el PSOE para que la futura Ley del Suelo permita a los ayuntamientos un recargo en el IBI de hasta el 50 por ciento para los pisos vacíos. Fuentes del Ministerio de Vivienda, consultadas por la agencia Efe, han dicho que es "evidente" que la vivienda cumple una función social y por tanto no pueden estar vacías.

Como soy de los que creen que liberalismo y liberticidio se entienden mejor a pequeña escala, permitidme una pequeña historia.

En casa de mi novia tienen dos casas: la de toda la vida en Pollensa, y una casa de campo que después de 30 años de duro trabajo, créditos y ahorro han terminado convirtiendo en la vivienda habitual. La casa de Pollensa fue ocupada durante unos meses por el hermano de mi novia, hasta que se ha independizado con su respectiva pareja. Así, pues, la casa de toda la vida de Pollensa está vacía.

Casi vecina a esta casa vacía está la del abuelo que aún vive. Mientras su hija (mi futura suegra) estaba medio año en Pollensa, él ocupaba su propia casa. Pero ahora se ha ido a vivir con la familia. Y así, la casa del abuelo, ha quedado de facto vacía.

De golpe y porrazo una familia que estaba ocupando tres casas ahora usa sólo una. De golpe y porrazo le puede suponer un estacazo de agárrate y no te menees en forma de penalización sobre el malhadado IBI, ese engendro que hace que tengas que pagar por no vivir bajo un puente.

Pero esta flagrante agresión al libre uso de la propiedad privada me crea otro conflicto personal: esperar a ver qué opina el padre de mi novia, ex-parlamentario autonómico y ex-concejal socialista. Sí, ¿que pasa? Alguno de esos dioses en los que no creo me ha castigado con un futuro suegro socialista, amén de un futuro cuñado antiamericano y antisemita. Menos mal que el otro futuro cuñado es pro-yanqui, y encima tiene una novia inglesa. Y mi novia ha dejado de ir a los mitines del PSOE y ya no pone cara de susto cuando oye mis proclamas antisocialistas.