Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

8 de Octubre 2005

Taj Mallorca

La noticia que saltó ayer a los medios de Baleares me ha hecho sacar algo de tiempo para volver a la movida blogueril:

Los musulmanes harán una mezquita que será visible prácticamente desde ‘media Mallorca’

Las intenciones del Consejo Islámico en Baleares son construir una mezquita de gran altura y capacidad. Loumis Meziani asegura que se debe ver desde diferentes puntos de la Isla, «desde el bosque de Bellver hasta Can Pastilla o el Arenal».

De momento, la comunidad musulmana parece haber encontrado el solar idóneo. Los imanes negocian actualmente con la propiedad.

La ubicación prevista es estratégica y en ella juega un papel primordial la buena comunicación. Los terrenos previstos se encuentran en el municipio de Marratxí, cerca de Palma, próximos al cementerio de Bon Sosec, de fácil acceso en coche, por autopista, e incluso por tren, gracias a la proximidad con la estación.

Si uno tuviese confianza en que van a construir una especie de Taj Mahal tal vez podriamos incluso alegrarnos, pero no parece que sea el caso.

Alegan los musulmanes radicados en Mallorca que no caben en las mezquitas que tienen actualmente, y por eso necesitan una macromezquita. Sin embargo, a pesar de ser tantos, parece que no pueden disponer de la suficiente pasta:


«Nosotros no tenemos medios para la construcción de una mezquita de la dimensión como queremos», asegura el presidente del Consejo Islámico en Baleares que confía en ayudas incluso desde Bruselas. El líder musulmán en las Islas, apunta que la Unión Europea ha financiado «la mejor mezquita, la más grande, que está en Alemania, y también una en Sevilla».

Además, los seguidores de Alá también tocarán a las puertas de todas las administraciones. Loumis Meziani subraya las buenas relaciones con los gobiernos central, autonómico y municipales. A partir de aquí, confía en unas ayudas económicas que aún no han solicitado.

Cuando nos estamos planteando retirar las ayudas públicas a la iglesia católica, ¿sería justificable darlas a los musulmanes?

Luego está el tema de los permisos. Que le pregunten a Michael Douglas, Boris Becker o Claudia Schiffer las pegas que les han puesto el Consell Insular y los ayuntamientos de Valldemossa, Artá y Andratx para las reformas de sus chalets, hasta el punto de que alguno de ellos terminó vendiéndolo y marchándose de la isla. Y eso que están en lugares recónditos que difícilmente tenían impacto paisajístico.

También se ha mencionado la reciprocidad a la hora de pedir y practicar tolerancia:

Esta libertad de cultos, sin embargo y en buena teoría, debería corresponderse con este principio capital del Derecho Internacional que se llama principio de reciprocidad que no rige en los países de origen de estos musulmanes y en cuya mayoría está prohibida la construcción de templos cristianos, considerados infieles.

Y por descontado, a los vecinos no les ha hecho ni pizca de gracia:

Los vecinos de Marratxí se oponen a la construcción de la mezquita y el alcalde asegura que es algo «casi inviable»

Ayer en diferentes radios el alcalde insitía en que ni se ha hecho llegar ningún proyecto, y que es prácticamente imposible que se autorice una construcción así. Podriamos discutir sobre la conveniencia o no de ciertas normas urbanísticas, pero si para el común de los mortales se ponen mil y una trabas para edificar un chalecito, qué no se debería hacer al respecto de una mole como la propuesta.

También del mismo modo que los liberales criticamos las subvenciones en los campos más impensables, lo mismo sobre los lugares de culto: que católicos, musulmanes, judíos, adventistas, testigos de Jehová, mormones o lo que venga que se apañen con sus medios. Yo paso de sufragar con mi dinero los lugares de reunión sectaria.

Y por último, pero no menos importante, si los musulmanes quieren un lugar de culto, se lo pueden pagar, y se edifica conforme a las normas que se aplican a todos los ciudadanos, adelante. Pero que sea eso, un lugar de culto, incluso una atracción turística como el Taj Mahal o la mezquita de Córdoba, pero no un centro de adiestramiento para terroristas. Y es que en estos fregados ya nos conocemos todos.