Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

25 de Agosto 2005

El día Ferret: sobre las enfermedades de pobres

Enfermedad y tratamiento

La moda de celebrar el día de lo que sea acostumbra a convertirse en una semitontería, pero hay que reconocer que en ocasiones sirve para que nos enteremos de cosas asombrosas.

Días atrás se celebró el de la malaria, y así pudimos tener acceso a unos datos alarmantes. La malaria mata cada año a unos dos millones de seres humanos y afecta a 300 millones. Bueno, pues para una enfermedad de tan serio carácter la terapia adecuada sólo alcanza al 16% de los enfermos. A la cuenta los tratamientos clásicos son en la actualidad poco eficaces y el más moderno que sí lo es, resulta algo más caro, razón por la cual la gente continúa padeciendo y muriendo. Francamente, lo encuentro increible. Pensemos que se trata de una enfermedad cuyo agente causal se conoce desde 1880, y que se empezó a tratar no mucho después, lo que convierte en lamentable el que a estas alturas el panorama sea el descrito. La malaria, o paludismo, es, para entendernos, una enfermedad de pobres que azota especialmente a Africa. De cebarse en el próspero Occidente,a buen seguro que se dispondría de toda la medicación necesaria.

El agente causal es conocido, como también el método más efectivo para eliminarlo: el DDT. El papanatismo progrecologista es lo que terminó con la producción de DDT y su uso en los paises donde campa a sus anchas el Anopheles.

Pero otro problema a la hora de implantar tratamientos no es económico, sino cultural. Líderes locales meten miedo a los padres diciendo que las vacunas matarán a sus hijos, o que todos esos blancos deben ser evitados porque sólo pretenden cristianizarlos, y no curarlos. Y algunos de esos líderes son la civilización con la que hay que dialogar.

La prosperidad que permitiría a esos paises tener una buena sanidad no pasa por las ayudas desinteresadas, ni las transferencias de renta, ni que se les regalen medicinas. Pasa por que se les permita ser prósperos (cosa harto difícil a golpe de planificación y proteccionismo), y que se quite de enmedio a ciertos líderes que tratan de mantenerlos deliberadamente en la miseria: una miseria fácil de administrar para controlar a la población.