Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

8 de Agosto 2005

Otro apunte sobre drogas

En mi post de la semana pasada sobre el autoestopista al que recogí se produjo un interesante debate, como casi siempre que se toca este tema.

Como no sé si todo el mundo siguió leyendo los comentarios, me tomo la libertad de subir como post mi última anotación, principalmente por algunos enlaces que sería una lástima que se perdiesen.

En el tema de las drogas es difícil separar la decisión individual del consumo de las consecuencias para terceros que de él se derivan.

De entrada habría que ver hasta qué punto la adicción, y por tanto la anulación de la capacidad de libremente dejar el consumo, es real (fisiológica) o psicológica. En el caso concreto de la heroina (aunque inyectada, y no fumada como en el caso del chico del otro día), diferentes experimentos mostraron la misma adicción a la heroína que a un placebo. Los adictos lo eran "a la aguja" más que a la propia sustancia. Es más, en los tratamientos de desintoxicación el superar la fase de adicción física es relativamente fácil. También es discutible cómo de fácil es engancharse. Para ello me resultó revelador el libro de Escohotado "El Libro de los Venenos", ahora editado como "Para una fenomenología de las drogas" (aquí, una bibliografía de Escohotado). De todos modos, el momento de decidir comenzar el consumo, incluso sabiendo las consecuencias, no está más mediatizado que otras decisiones que tomamos cada día.

La comparación de un drogadicto con un enfermo tampoco la veo del todo acertada, con matices. Normalmente un medicamente se toma ante los síntomas de una patología, y se acaba el tratamiento cuando la enfermedad desaparece. El drogarse puede compararse a la automedicación: las causas por las que una persona comienza a drogarse pueden asimilarse a una enfermedad. Pero no hay que perder de vista que la inmensa mayoría de las veces el uso que se hace es "recreativo", y que una y otra vez se buscan los efectos de subidón o "buen rollito" que te puede dar la droga. El chico al que llevé ése sábado me contó que en Son Banya va gente con mucha pasta a por droga: médicos, abogados... normalmente a por cocaína. ¿Deben darnos pena como un pobre yonqui? Si de algún modo un "pobre desgraciado" consigue el dinero sin necesidad de robar, ¿debemos considerarlo de distinto modo que un abogado o político que aguanta su ritmo de vida a golpe de rayas?

Muy interesante es también este artículo sobre cómo se diluye la responsabilidad al tratar a los drogadictos como enfermos:

Sostengo que esta operación patologizadora de la conducta, lejos de conducirnos a la liberación de las cadenas que nos atan a poderes externos, constituye una vuelta de tuerca más en el proceso de arrebatársenos la soberanía sobre nuestras acciones, infantilizándonos y poniéndonos bajo la tutela de instancias sobre las que no tenemos posibilidad alguna de intervención. Una manera, en definitiva, de quitársenos libertad y de que se ejerza un control sobre nuestros actos que resulta tal vez más fina y presentable que la burda criminalización, pero también más difícil de detectar y de rechazar. A este respecto cabe señalar que frente a la consideración de delincuente, que iba con toda claridad contra la persona criminalizada, la patologización y la intervención posterior tendente supuestamente a curar, se justifican como algo que se hace por el bien de la persona etiquetada de enferma.

Una vez que una persona ha tomado la decisión de comenzar a drogarse, eso tiene consecuencias para otras personas, pero el consumo habitual de drogas prohibidas no es distinto que el ser fumador, alcohólico o ludópata. Es más, un fumador puede perjudicar a otros más que un cocainómano; un heroinómano o un fumador de hachís casi seguro que no tratará de conducir como suelen hacerlo muchos borrachos; y un ludópata puede arruinar a una familia más rápido que un drogadicto. Sin embargo, ahí están el tabaco, el alcohol y las loterías y apuestas del estado. ¿Se ganaría algo prohibiendo todo eso?

Como bien comentó Marzo, los comerciantes de drogas se convirtiron en o fueron absorbidos por asociaciones criminales en el momento en que se prohíbe la sustancia. La Ley Seca proporcionó ingentes ingresos a los sindicatos del crimen en EEUU, que también se beneficiaban de la ilegalización de la prostitución y el juego. ¿Alguien puede imaginarse que el juego (tragaperras, loterías, quinielas...) se hiciese ilegal? Los ludópatas seguirían jugando igual, con el agravante de tener que acudir a garitos clandestinos rodeados de otros elementos criminales.

Pero además de los problemas que trae la prohibición, nos enfrentamos al desperdicio de recursos públicos que supone la guerra contra la droga: medios y profesionales destinados a una guerra en la que se ganan unas pocas batallas para lograr titulares, pero que realmente no tiene ningún fin. Cada incautación de droga no hace más que retrasar unos dias que la mercancía llegue a los puntos de venta. Y si los canales habituales quedan desabastecidos, no tardan en aparecer oportunistas sin escrúpulos que venden sustancias demasiado adulteradas a clientes que no son sus habituales.

¿Si se legalizase el comercio de drogas habría más consumo? Lo dudo mucho. No conozco a nadie que diga "yo me metería un tripi o una raya si fuese legal". Más bien se da el fenómeno del consumo por rebeldía contra el sistema, porque está prohibido, porque "es guays".

El hecho de tratar de proteger a "aquella parte de la sociedad desprotegida" termina trayendo muchísimos problemas a toda la sociedad que de otro modo quedarían en el ámbito de la vida privada. Sintiéndolo mucho por las familias que tienen que ver como alguno de sus miembros se perjudica de ese modo, no es justo tampoco que nos repercutan a los demás via impuestos, delincuencia y limitaciones a nuestra libertad un problema del que no somos responsables.