Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

12 de Abril 2005

Jugando a las casitas

Ahora vais a flipar: voy a romper una lanza en favor de ¡tachán! la ministra Trujillo.

¿Cómo? ¿Un liberal defendiendo a una ministra socialista? No, lectores, no se trata tanto de defender personas sino ideas, y la de reducir el tamaño mínimo de las VPO es una idea que no es intrínsecamente mala.

Seamos claros: la solución al problema de la vivienda no es más intervención pública, sino precisamente menos. Menos control sobre el suelo, menos reglamentaciones intervencionistas, menos VPO. Pero si estas cosas siguen existiendo, que al menos las intervenciones se acerquen algo a la realidad, y la realidad es que sí hay mercado (porque hay oferta y demanda) de apartamentos de 25 ó 30 metros cuadrados.

En Palma mismo existen varios bloques de apartamentos (Pullman, Panams, Randa, Deyá) con pisos de 25 y 50 m2 (resultado precisamente de la unión de dos apartamentos contiguos) que dan techo a unas 1000 personas, y no todos proletarios.

No todo el mundo puede tener necesidad de tener un piso de 90 ó 100 m2 para sentirse realizado. Hay gente que no para nunca en casa y con tener un sofá-cama, una cocinita, un WC y un plato de ducha va que se mata. Se me ocurre, por ejemplo, un estudiante que en lugar de enclaustrarse en una residencia o colegio mayor prefiere un apartamentito de estos. O un inmigrante que en lugar de meterse con otros 20 en el piso de 90 m2 prefiere uno para él solo de 30. O ese joven que quiere independizarse de padres y compañeros de piso, quiere pagar un alquiler bajo y ahorrar más para el día de mañana comprarse un piso más grande. O el profesional que estará unos meses desplazado a otra ciudad. O como ocurre por ejemplo en Londres, donde ejecutivos o profesionales liberales tienen un apartamentito de 30 m2 junto a la city para estar de lunes a viernes porque les sale más a cuenta eso que los desplazamientos diarios. O esa persona mayor a la que se le ha quedado grande esa vieja casa de 120 m2 y que quiere vivir independiente, pero en un sitio que le sea manejable y accesible.

Yo mismo he visto en Ikea un stand con un apartamento de 28 m2 completamente equipado, con cocina, aseo con ducha, vestidor y litera bajo la cual se monta la tele, el equipo de música y el ordenador. Y eso lo ofrece una empresa privada porque existe mercado para ello.

Se han recordado (y con razón) las asignaciones de pisos que realizaban los regímenes comunistas. Pero aquí, por suerte, no toda la vivienda está controlada por el estado. Lo que ocurre es que si las VPO se hacen demasiado grandes tiene el efecto de empujar al alza los criterios de las viviendas libres. De alguna forma la VPO se toma como el modelo a seguir. Abriendo el abanico de las VPO se abre también en las viviendas libres.

Lo suyo sería que el estado dejase de inmiscuirse en el diseño arquitectónico y social, pero la idea de los apartamentos de 25 ó 30 m2 no es mala en sí misma.