Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

7 de Abril 2005

Pescado libre

La punta de trabajo y de ocupaciones domésticas me ha distraido de comentar la liberalización de facto que se ha producido en la lonja de Palma en las últimas semanas.

La llamada guerra del pescado comenzó hace dos semanas cuando se implantó en la lonja el nuevo sistema de subasta electrónica. Siguiendo normas europeas de seguridad e higiene se instaló una barrera para que los mayoristas no pudiesen acercarse al pescado antes de comprarlo.

Los mayoristas se negaron a comprar así el pescado alegando que no podían comprar la mercancía sin examinarla. Los pescadores sostienen que además de razones higiénicas y de seguridad quieren impedir que los pescaderos se cuelen en la trastienda y puedan hacerse una idea del volumen de capturas y pacten los precios entre ellos antes de la subasta, repartiéndose un poco un pastel previamente conocido.

Ante el bloqueo de la situación, y para no perder ventas, los pescadores optaron por una medida osada: abrir la lonja a los consumidores finales. Sorprendentemente el gobierno balear adoptó una postura liberal al anunciar que no intervendría en el conflicto, siempre que no se cometiese ninguna ilegalidad.

Al tiempo que los pescadores anunciaban saltarse a los pescaderos para llegar a los consumidores, los pescaderos anunciaron saltarse la lonja para comprar el pescado en los barcos.

¿El beneficiado con todo esto? Pues el consumidor, lógicamente. Los pescaderos que no aceptan la subasta traen el pescado de la Península, y sus clientes aceptan pagarlo más caro para hacer menos cola y llevarse el pescado limpio. Quien quiere hacer cola y no le importa llevarse el pescado sin limpiar, puede comprarlo en la lonja directamente, sin intermediarios, a un muy buen precio. Incluso algunos pescaderos han vuelto a la lonja porque prefieren el pescado local al forastero y terminan aceptando el sistema (aunque les cueste alguna represalia por parte de los corporativistas de turno).

Pero eso sí, en el ánimo de la Administración autonómica está la mediación pero, en ningún caso, habrá intervencionismo en este espinoso asunto. Bien por el pescado libre.