Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

6 de Abril 2005

Epílogo a una trilogía

La trilogía de posts (I, II, III) analizando la deriva antiliberal del colectivo ciberpunk deja para mí zanjada la polémica que se arrastra desde hace meses sobre etiquetas y carnets liberales referidos a personas, colectivos y propuestas políticas.

En ese último post hacía referencia a otros tontos (in)útiles inmersos en la constelación ciberpunk.

El no querer apuntar para no hacer más sangre ha llevado a que se pueda pensar que podía referirme tal vez a Javi, compañero de Juventudes Liberales, o incluso a Enrique, asociado al colectivo ciberpunk. Quería dejar claro que no es el caso.

Aunque en ocasiones haya habido fuertes discrepancias en asuntos concretos, se trata de dos jóvenes que han trabajado mucho y bien en un proyecto como Juventudes Liberales, y ahora en radical.es.

Enrique además de currarse el site y foro de radical.es, tiene su propio blog, en el que hemos podido leer posts tan buenos y netamente liberales como éste (defensa de los católicos montagnard en Vietnam), éste (crítica de la falacia progresista de solidaridad y caridad como soluciones para el tercer mundo), o este otro (sobre el auge de las tiendas regentadas por inmigrantes). Que tenga determinada visión sobre la necesidad de redes de comunicaciones públicas allá donde no llegue el mercado no quita que su ideología sea claramente liberal: de no injerencia en la vida privada de los ciudadanos, eliminar trabas al libre comercio y considerar la libertad y la propiedad privada como condición sine qua non para el abandono de la pobreza por parte de los paises del tercer mundo, sin necesidad de las eternas ayudas al desarrollo que no desarrollan más que la dependencia.

Por su parte Javi, con quién he debatido pública y privadamente su empecinamiento en el ataque al PP, que ya no está en el gobierno, o a determinados bloggers de Red Liberal, también ha dejado constancia de su pensamiento político al escribir contra las subvenciones, contra la actual política exterior del gobierno español o contra la existencia de medios de comunicación de titularidad pública. Y por cierto, no perderse su comentario en el blog del "socialista a fuer de censor" JL tal Prieto. Un buen sopapo dialéctico a un censor malabarista del lenguaje que huye del debate como gato escaldado del agua.

Aquí firmo el final de esta trilogía. Que cada uno haga examen de conciencia, piense qué compañías son las más recomendables o afines, y cuáles son los objetivos de unos, otros o los de más allá. Creo que aquí se han expuesto los suficientes argumentos como para formarse una opinión.