Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

22 de Marzo 2005

¿La libertad termina en la red?

El colectivo Ciberpunk se ha destacado por su defensa de las libertades civiles en Internet: desde su movilización para salvar los cibercafés en Madrid de la voracidad recaudatoria de Gallardón hasta su oposición frontal a la LSSI [corrección: comenta Antonio José que no hubo tal oposición, mea culpa por malinterpretar cierta referencia], pasando por la campaña contra las patentes de software o el canon de la SGAE. Políticamente se situaban próximos a los planteamientos de los radicales italianos, hasta cierto patinazo. Sin embargo, desde hace un año se produce una curiosa deriva.

Los árboles no dejan ver el bosque. Y a veces, los árboles son tan tupidos que parecen una enredadera.

Cuenta la leyenda que la higuera de Bengala bajo la cual meditaba Buda aún vive. Las ramas terminan tocando el suelo, echan raices, y el árbol tiene una nueva fuente de alimento. Pero sigue teniendo un tronco central. Puede ser difícil de ver, de alcanzarlo, pero existe. Sólo es cuestión de tiempo el llegar hasta él.

Decir que las manifestaciones del 13-M fueron una flash-mob es conceder una importancia excesiva a la implantación de las nuevas tecnologías en España. Siendo colistas en implantación de Internet, y siendo los SMS usados mayoritariamente por adolescentes medio descerebrados, resulta difícilmente creible que una manifestación de miles de personas se convoque a golpe de teléfono móvil. A menos, como ocurrió en Palma, que destacados dirigentes de partidos como PSOE, PSM o EU-Els Verds estuviesen hasta las 3 de la madrugada tirando de agenda y SMS. Pero entonces la cosa no es espontánea, y sí tiene una clara finalidad política.

De:Bie
¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdazi trabajando? Hoy 13M, a las 18h. Sede PP C/ Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo

[...]

De:Suso
GANAMOS

Menos mal que era sin partidos...

El compañero de JJLL y al mismo tiempo asociado a Ciberpunk, Enrique escribía un buen artículo el mes pasado sobre la posible nacionalización de las redes de telecomunicaciones.

El conocido austriaco Rallo escribió a su vez otro excelente post de réplica.

El artículo de Enrique era bueno porque explicaba de forma clara y sencilla por qué el estado (en cualquiera de sus niveles) debería implantar redes públicas si estas no lo son por empresas privadas.

Pero el de Rallo es mejor aún porque la argumentación (principalmente económica) es impecable. Que instituciones públicas se metan a realizar una competencia desleal a proveedores privados precisamente desincentiva la extensión de las redes de telecomunicaciones baratas al haber menos ofertantes. En palabras también sencillas: cuando el estado, con dinero de todos, decide implantar redes de comunicaciones está trasladando recursos de unos contribuyentes (que pagan impuestos, por ejemplo al contratar un acceso de internet, o al ofrecerlo) a otros contribuyentes (aquellos usuarios de banda ancha que la tienen pero que no querían pagarla porque preferían usar su dinero en otra cosa).

El estado además se apropia de la decisión de qué infraestructuras son necesarias para el adecuado desarrollo de la sociedad. Unos pueden defender el que exista una buena red de telecomunicaciones. Para otros puede ser fundamental una buena red de carreteras. Otros pueden pensar que antes que gozar de la banda ancha hay que gozar de una buena salud, proveida por un sistema público. O que antes que aprender a navegar hay que saber escribir, y por eso también hay que llevar las escuelas al más ricóndito rincón de la geografía.

Incluso si existiese consenso (peligrosa palabra) sobre la necesidad de las redes, su implantación pública las dejaría en manos de burócratas que no tienen el incentivo del beneficio para dar un buen servicio a los clientes, por no hablar de la segura corrupción a la hora de conceder las obras y la gestión del servicio. ¿Cuándo funcionaba mejor Telefónica? ¿Cuando era un monopolio público que tardaba años en ponerte el teléfono, o cuando tuvo competencia, y entonces te lo instalaba en tres semanas?

Pero lo que es peor es que el estado optaría por un modelo de sociedad, la sociedad-red, que no tiene por qué ser tenido por todos como mejor, pero que todos sostendrían vía impuestos. Algunos pueden pensar que la única forma de funcionar una sociedad es la jerarquización. Para otros, tal vez las telecomunicaciones serían una cosa buena... para el control estatal de la ciudadanía.

El marxismo, o más bien la dialéctica marxista, parte de un concepto casi esotérico como que todo proceso natural o humano es reacción a otro, y que dicha lucha va perfeccionando la realidad: tesis, antítesis y síntesis. Marx ponía como ejemplo incluso la teoría de la evolución. Llevado al campo de las relaciones humanas, todo lo que veía Marx eran conflictos, en particular por los medios de producción.

Los defensores de la netocracia ven redes en todas partes, cuando el hecho es que la sociedad humana esencialmente es la misma desde hace 4000 años. Se han mejorado el transporte y las comunicaciones, pero el hecho es que las personas se relacionan entre sí de igual modo que hace siglos. Que ahora se puedan tener amigos por internet no nos hace más enredados, seguro que a cambio se tienen menos amigos en el mundo real. Coste de oportunidad. Tal vez ahora se pueda tener contacto con personas al otro lado del mundo, pero no se conozca a todos los vecinos de la finca, cuando en un pueblo todo el mundo conoce a todo el mundo, pero sólo en ese pueblo. ¿Dónde hay más red, entonces?

El punto de inflexión fue marzo, después de los atentados de alguien que dicen que no fue ETA, pero que tampoco fue Al Qaeda. El funcionamiento disperso del terrorismo no es nada nuevo. Que se lo digan a los británicos en la primera mitad del siglo XX, cuando junto a movimientos insurgentes en las colonias apareció también el primer terrorismo islámico. A lo largo de la historia ha habido multitud de luchas donde no ha habido frentes definidos ni bandos férreamente organizados. El caso militar es el único ejemplo que se me ocurre donde mayor organización ha implicado mayor grado de éxito, desde las falanges y las legiones hasta los ejércitos españoles del siglo XVI y las guerras del siglo XX. Mando, control y comunicación, con pequeñas dosis de adaptación de las unidades de primera línea, son sinónimo de éxito, tanto en ejércitos nacionales como privados, como en grupos terroristas. Flexibilidad operativa que parezca descentralización no implica falta de jerarquía política o ideológica. Ni el presidente de los EEUU tiene que dar las órdenes al último de sus soldados, ni Bin Laden las transmite a la última de las células terroristas de Al Qaeda, y en ambos casos hay una jerarquía: muy conocida en un caso, menos conocida pero igualmente existente en el otro.

La teoría de los nodos de red independientes se parece a la teoría del origen cultural multicéntrico (evolucionista): la civilización aparece en distintos puntos de manera independiente, y ante problemas similares se plantean soluciones similares, sin necesidad de contacto entre dos culturas. Lo contrario es el difusionismo, según el cual la civilización tiene un origen, se difunde, y el origen común se pierde en la noche de los tiempos. Por razones que no vienen al caso es la teoría que me resulta más convincente: un tronco común del que salen ramas las cuales, como en la higuera de bengala, se convierten en pequeños troncos. Que no veamos el principal no significa que no exista.

Entonces, ¿qué trae de nuevo la teoría de la netocracia, la del poder descentralizado? Realmente creo que nada. Las ciudades-estado son la forma de organización política más antigua, estableciendo entre ellas alianzas comerciales, defensivas, etc.: una red de ciudades hace miles de años. Pero a su vez cada una de ellas fuertemente jerarquizada, e incluso entre ellas siempre había alguna que despuntaba, que servía de guía a las otras.

Pero que una sociedad esté jerarquizada no tiene relación con el grado de libertad que disfruten sus ciudadanos. Una misma monarquía absoluta podía ser cruel o compasiva: sólo cambiando el monarca la jerarquía actúa como correa de transmisión. Una misma democracia federal puede ser liberal o liberticida: la difusión de ideas entre gobernantes federados puede contagiar del mismo modo leyes para la libertad como contra la libertad. Sin importar cómo de centralizado esté el poder, el ciudadano percibe poder sobre él.

Independientemente de si el poder se distribuye por una jerarquía o entre una red (que, insisto, no creo que existan, sino que se trata de jerarquías donde no todas las relaciones de poder son visibles), lo importante es limitar la cantidad de poder que unas personas pueden ejercer sobre otras en virtud de un cargo político (sea este una alcaldía, presidencia o regencia). Limitar el poder es limitar la cantidad de decisiones que son arrebatadas al ciudadano por parte del poder que está sobre él.

El ciudadano toma decisiones continuamente, unas más importantes que otras: dónde comprar los huevos y el bacon del desayuno; dónde tomar el café de la mañana; tomar un camino entre tres posibles para llegar al trabajo; hacer o no una llamada con el móvil, con una compañía telefónica previamente elegida; en qué gasolinera repostar el coche; en qué farmacia comprar un colirio; qué médico has visitado para que te recete el colirio;... con quién vas a casarte; dónde vais a vivir; cuándo tendreis hijos; qué pediatra va a visitarlos; a qué colegio vais a llevarlos, qué instituto, qué universidad; por no hablar de dónde vas a trabajar para pagar todas esas cosas; y dónde harás tu hucha para seguir teniendo dinero cuando no puedas (o no quieras) trabajar. Cuantas más decisiones pueda tomar el ciudadano, más libre es.

Eso no implica que deba disponer de todas las opciones gratis, como caidas del cielo, porque esto no es el Pais de las Maravillas. Los recursos son limitados, hay que ordenar de algún modo su uso, y el sistema de precios en un mercado libre se ha demostrado como el mejor para ordenar las preferencias particulares de la gente, incentivar el trabajo y la creatividad (técnica, empresarial...) como origen de riqueza. Propiedad privada de los medios de producción (tanto de bienes como de servicios), y libertad de intercambio de los bienes y servicios producidos son las claves del desarrollo: libertad, en resumen.

Ningún estado puede pretender ofrecer todos los bienes y servicios que demanden los ciudadanos por lo que ya he comentado de la limitación. Los ciudadanos de algún modo tienen que luchar por ello: bien trabajando, bien realizando inversiones adecuadas para sacar rendimiento a un capital previo. Por eso los padres fundadores de los EEUU fueron muy listos al incluir en su declaración de independencia eso de la Vida, la Libertad y la Búsqueda de la Felicidad: sabían que ningún gobierno puede prometer seriamente la felicidad, sino facilitar su búsqueda por cada uno de los ciudadanos.

Por eso no es serio ni realista decir que para vencer a un terrorismo de red, que no es distinto de todo terrorismo conocido más que en su virulencia, hay que fomentar más sociedad-red, pero paradójicamente mediante la provisión pública de ciertos servicios considerados básicos para la cohesión social: seguridad física y jurídica, educación, salud y atención de situaciones de "debilidad" (retiro, enfermedad, etc...).

¿Qué lleva a David de Ugarte a pensar esto?

Cualquier consideración sobre los orígenes de la violencia organizada en la actualidad nos remite a la emergencia de distintos tipos de redes violentas ante la oportunidad generada por las zonas de sombra dejadas por el estado. Estudiando estas zonas, las redes que generan y la interacción de estas y el estado con las redes sociales ciudadanas, podemos llegar a lo que podríamos llamar unas directrices para la actuación del estado en la sociedad red.

Es después de esto que para evitar que haya redes violentas que ocupen el lugar del estado este debe proveer educación, sanidad, pensiones, etc. Es más:

un estado que quisiera reforzar las redes sociales y distribuir más poder entre sus ciudadanos, nunca aprobaría una Patriot Act como hizo EEUU, pero convertiría la educación básica y secundaria en un monopolio público universal, expulsando del "mercado educativo" que es lo mismo que decir de la posibilidad de generar identidades exclusivas a iglesias, credos y grupos particulares, negándose en cualquier caso a darles el más mínimo espacio dentro de los procesos educativos.

De nuevo:

convertiría la educación básica y secundaria en un monopolio público universal

Una vez más:

convertiría la educación básica y secundaria en un monopolio público universal

Porque quien escribe esto se las da de liberal y está proponiendo la vuelta a un sistema ya conocido: la educación nazi y soviética, monopolios públicos y universales alejados de cualquier credo y de identidades exclusivas. Lo que se propone es puro fascismo: nada fuera del estado, todo dentro del estado. Al menos la educación.

La cosa sigue al tratar de nuevo la implantación de la tecnología necesaria para hacer realidad el ingenio social que supone la sociedad-red:

defendiendo las redes públicas de telecomunicaciones, es cada día más importante el concepto de:

derecho al acceso, porque no debemos confundir derechos con servicios ni ciudadanos con consumidores (...) La clave del cambio social generado no nace ni puede nacer de la extensión de una serie de servicios por las operadoras, sino de la garantía efectiva de los nuevos derechos ciudadanos de acceso. Es una cuestión política no de dimensión de mercado. La clave es asegurar una garantía efectiva a la participación económica, política y social de los ciudadanos en el nuevo territorio de las redes. Algo que sin infraestructuras universalmente extendidas y accesibles, sin banda ancha de verdad (no el ADSL español), es imposible.

La sociedad-red por encima del mercado. Me recuerda a cuando algunos denostados liberal-conservadores proclaman lo de "la nación antes que el mercado". Pues ni la nación, ni la red: las personas son lo importante, y es a estas, mediante la suma de decisiones libres e individuales, quienes corresponde la tarea de la organización social y la implantación de los medios necesarios para ello.

Más que nunca me reafirmo en que el papel del estado debe quedar limitadísimo a la defensa de la vida, la libertad y la propiedad de las personas mediante tres sencillos mecanismos.

Por una parte, leyes no intrusivas en la vida privada que regulen muy claramente los conflictos de libertades y dictadas por un poder legislativo representativo directamente de las circunscripciones de los ciudadanos y no sujeto a disciplina de voto de partidos.

Por otra, un ejecutivo que gestionase la defensa interior (policía, con la concurrencia de agencias privadas de protección, y tal vez servicios de información), la defensa exterior (ejército profesional), y la gestión de emergencias (defensa civil, junto con los medios que aportasen compañías aseguradoras).

Y finalmente, un poder judicial, también elegido por la ciudadanía, que castigase el incumplimiento de las leyes (es decir, las agresiones a la vida, libertad y propiedad), sin injerencias de los otros poderes, y con la opción de los tribunales privados (arbitrajes). Sólo en caso de desacuerdo entre partes se acudiría al sistema público de justicia.

Conceder al estado el papel preponderante (o incluso exclusivo) en áreas tan sensibles como sanidad, educación y pensiones tiene precisamente el efecto contrario que el presuntamente buscado: en lugar de tener una sociedad civil vertebrada, libre y responsable se tiene una ciudadanía infantilizada a quien el estado acostumbra a disfrutar de una miseria cómoda.

Como nos muestra la historia, esto conduce a estados-leviatán con tremendas burocracias para ser gestionados, cada vez más ávidos de poder, y que precisamente son el blanco de los terroristas: los golpes terroristas contra los estados son asestados en los traseros (perdón por el coloquialismo en un tema tan serio) de los ciudadanos. Cuanto menos estado haya menos sentido tiene para los terroristas el ataque contra la ciudadanía.

El colectivo Ciberpunk se ha destacado por su defensa de las libertades civiles en Internet, pero si no soy libre en el mundo real, ¿para qué quiero intenet? ¿Para evadirme de la realidad carcelaria de un estado totalitario? Entonces, sí.

Pero luchemos primero por un mundo real libre, y luego nos ocuparemos del mundo virtual donde cowboys en pijama despiertos a golpe de droga de diseño luchan con programas rusos y chinos contra el hielo negro de alguna malvada multinacional japonesa.

Comentarios

  • Escrito por ellroy en: 22 de Marzo 2005 a las 06:07 PM

    Siempre me ha parecido que debajo de esa jerga, muchas veces ininteligible, se ocultaba la nada, y por eso no le prestaba mayor atención, pero creo que has dado en la clave: no hay liberalismo por ningún lado.

  • Escrito por Marzo en: 22 de Marzo 2005 a las 06:26 PM

    Muy. Bueno. Enhorabuena, JAHD.

  • Escrito por Antonio José en: 22 de Marzo 2005 a las 06:32 PM

    Para ser justos con el tema de las libertades civiles en Internet hay que señalar que la movilización de Ciberpunk contra la ofensiva "gallardoniana" anti cibercafés es cierta (otra cosa es que tuviera un efecto real, yo más bien creo que lo que terminó con ella fue la oposición de los medios, en especial de Libertad Digital y El Mundo). Sin embargo, lo de "su oposición frontal a la LSSI" es erróneo. No hay un sólo texto de Ugarte u otro miembro de su grupo contra dicha norma. No se opusieron a la norma, dicho por el propio Ugarte.

  • Escrito por Astur-Leones en: 22 de Marzo 2005 a las 06:56 PM

    Jahd el desenmascarador. Genial!

  • Escrito por Klaus Meyer en: 22 de Marzo 2005 a las 07:18 PM

    Excelente artículo Jahd.

    "Un estado que quisiera reforzar las redes sociales y distribuir más poder entre sus ciudadanos... convertiría la educación básica y secundaria en un monopolio público universal, expulsando del 'mercado educativo' que es lo mismo que decir de la posibilidad de generar identidades exclusivas a iglesias, credos y grupos particulares"

    Pues sí, "monopolio público universal" (aparte de público, exclusivo del Estado, la quintaesencia del liberalismo, jo). Pero además de excluir a "iglesias, credos y grupos particulares" no se nos menciona por ningún lado la exclusión del propio Estado o su "posibilidad de generar identidades exclusivas" a su favor.

    Joder, una cosa es pensar que sólo el Estado puede proveer ciertos servicios y otra muy diferente es darle tal monopolio de poder, cuando el rasgo distintivo del liberalismo es la lucha contra (por limitar) el poder del Estado.

  • Escrito por Netocrata en: 22 de Marzo 2005 a las 07:51 PM

    Ahhhhhhhhhhhh!!!!, lo que acabo de leer..... eres un Neocón repugnante, un vasallo infame de klos halcones del pentágono y desde ya te retiro el carné de liberal, el de ciberpunk y el de netócrata de grado 1. Además, voy a dar orden a todos los Starbucks para que no te dejen entrar, o, mejor aun, que te dejen entrar pero que te den el café caliente para que te quemes en esa boca blasfema.

    Y, lo peor de todo, puedes ir preparándote porque los gorilas del Urrutia están ya en camino a Palma. Te van a estrangular con el fular que me compré el mes pasado en una netshop para profetas de la sociedad red (podéis verlo en una de mis páginas)

    Desde este mismo momento queda constituida la célula de crisis en la Bibrioteka de las Indias. Nos hemos reunido el mando interestelar de Ciberpunk y la flor y la nata de la Bibrioteka junto al obeso Urrutia para tomar las medidas oportunas. Jahd, estás acabado, cuando los urrutimatones acaben contigo Fotorrosa te retratará para la posteridad y colgaremos tu foto del blog de JL Prieto, concejal sociata amén de ciberpunk de la primera hora.

    Viva la netocracia, los Starbucks y los dineros del Urrutia.
    Abajo los neocones y todos los que nos llevan la contraria.

  • Escrito por euribe en: 22 de Marzo 2005 a las 07:57 PM

    A mí también me ha gustado mucho. Creo que los tres aspectos que apuntas como únicos pertinentes en el Estado y la insistencia en la idea de libertad como valor prioritario (junto con propiedad y obviamente vida) deberían resaltarse más dentro de las actividades de Juventudes Liberales. Por esa vía, igual conseguís (conseguimos) algún hueco en el panorama político actual.

  • Escrito por seneca en: 22 de Marzo 2005 a las 08:02 PM

    Buen artículo jahd.

  • Escrito por Toledano en: 22 de Marzo 2005 a las 08:44 PM

    Enhorabuena por tu post, aunque has conseguido intranquilizarme aún más (y es que las noticia recientes sobre el 11-M son muy fuertes).

    La amenaza parece invisible. La diagnosos viene demasiado tarde. Y la mano que amenaza parece estar dirigida por individuos más 'listos' que los amantes de la libertad.

    Parece fácil montar un 'Estado del bienestar' donde habrá una inercia que haga que la gente reclame más socialismo, pero parece muy difícil montar un Estado Liberal. Al menos creo que esa ha sido la principal asignatura pendiente del PP de la segunda legislatura: montar las bases de una reforma liberal.

    Sobre los 'falsos liberales', tarde o temprabo acaban queriendo restringir la libertad de aquel medio que les da de comer.

  • Escrito por Smith en: 22 de Marzo 2005 a las 08:47 PM

    Chapeu.

  • Escrito por Golan en: 22 de Marzo 2005 a las 09:10 PM

    Como ejercicio está muy muy bien. Algunos nos creímos (aunque fuese poquito tiempo) que el tipo era liberal.

    Por las ramas: ese "Búsqueda" que tan certeramente señalas, Jefferson lo sacó de donde casi toda la primera parte de la DoI: la Virginia Declaration of Rights del nunca suficientemente reconocido George Mason:

    "All men are born equally free and independent, and have certain inherent natural rights ... among which are the enjoyment of life and liberty, with the means of acquiring and possessing property, and pursuing and obtaining happiness and safety,"

    Me gusta más la versión original. Aunque admito que prefiero la claridad del "Pursuit" que "Pursuing and obtaining". No me cabe duda de que ambos querían decir lo mismo, pero la redacción de Jefferson es más clara.

    Téngase en cuenta a Mason cuando se manifiesta con admiración eso de que Jefferson redactó la DoI en un día. El tipo sabía escribir, ciertamente (ese fue el tercer motivo que John Adams esgrimió para encargarle a Jefferson la redacción de la declaración en lugar de hacerla él mismo), pero sobre todo sabía leer.

  • Escrito por belio en: 22 de Marzo 2005 a las 09:10 PM

    clap, clap

  • Escrito por jahd en: 22 de Marzo 2005 a las 09:29 PM

    Antonio, pues va a ser que tienes razón. Por eso no encontraba más que referencias más bien escasas a aspectos muy concretos de la LSSI.

    Golan, recuerdo cierto debate con FA y creo que también contigo sobre el matiz del derecho a la felicidad y el derecho a la búsqueda de la felicidad. Precisamente el sábado lo hablaba con Belio, comentándole también que el viernes en una tertulia en Intereconomía se hizo exactamente el mismo razonamiento.

  • Escrito por castielero en: 22 de Marzo 2005 a las 09:42 PM

    Deconstruyendo a los neturrutios ... excelente artículo Jahd.

    Saludos.
    C.

  • Escrito por Paybloy en: 23 de Marzo 2005 a las 12:00 AM

    Plas plas plas. ¿Cuándo inventamos los premios al artículo del mes? Va siendo hora...

  • Escrito por Hayek en: 23 de Marzo 2005 a las 02:31 AM

    Muy bueno compañero.-

  • Escrito por Wonka en: 23 de Marzo 2005 a las 02:47 AM

    Muy buena anotación. A mí me llama especialmente la atención la obsesión de los estatistas con la educación pública, universal, obligatoria, etc., etc., para acabar con las supuestas identidades disgregadoras que estimula la educación privada. Salvo que hablen de las madrasas, no tienen ninguna buena evidencia para los países occidentales de que los niños educados en escuelas privadas (por ejemplo, católicas o protestantes) sean menos "patrióticos", cívicos o dejen de compartir la "identidad nacional" correspondiente. Incluso puede ocurrir, como quizá sea el caso en EEUU, que en esas escuelas, se transmitan mejor esos valores (http://www.educationnext.org/20013/55.html).

  • Escrito por Pizzicato en: 23 de Marzo 2005 a las 09:38 AM

    A mi la verdad es que siempre me ha parecido un mercenario más que un liberal.

    http://www.wired.com/news/politics/0,1283,58764-2,00.html?tw=wn_story_page_next1
    http://diariored.com/blog/eco/archivo/000341.php
    http://www.lasindias.com/articulos/linux_mayo.html

    Vamos que con las compañias que se busca y de las que cobra buena pasta no me extraña su verborrea, todo se pega.

    Saludos

  • Escrito por José-Luis Prieto en: 27 de Marzo 2005 a las 12:55 AM

    Dice un poco más arriba Netocrata, en su comentario a este post de "Marzo 22, 2005 07:51 PM", refiriéndose a mí:
    "JL Prieto, concejal sociata"
    El hecho es que ni he sido ni soy concejal, ni he sido ni soy ni seré sociata, sino "socialista a fuer de liberal".