Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

17 de Marzo 2005

Ferret no entiende al islam

Más sobre terrorismo, democracia e islam por parte de la petulante pluma de Ferret.

El miedo al Islam

En la Conferencia sobre Democracia, Terrorismo y Seguridad celebrada en Madrid, amén de bizantinos debates en torno a la definición de terrorismo -¿cómo se puede combatir con eficacia algo que no se puede definir con precisión?-, hay que reconocer que también se han puesto algunos interesantes puntos sobre algunas íes. Concretamente, me ha parecido muy ajustada la queja de los demócratas árabes que achacan a los occidentales el alimentar la falacia de que Islam y democracia son conceptos incompatibles. Se trata en realidad de una burda maniobra de un Occidente que lleva décadas apoyando dictaduras y monarquías medievales, por miedo al renacer del islamismo. Puestos a elegir entre autócratas y teócratas, los occidentales hemos encontrado más cómodo optar por los primeros. ¿Acaso no existe el islamista moderado? ¿Tal vez no encontramos en Europa partidos confesionales, como los demócratacristianos? ¿Entonces? Occidente no tiene la patente de la democracia, especialmente si se empeña en olvidar que la libertad, o es de todos o no es de nadie.

Es que efectivamente, los islamistas no quieren la libertad para nadie: ni para sus fieles ni mucho menos para los infieles. El islam está donde el cristianismo hace 500 años. Los cristianos evangelizaban a punta de mosquete y quemaban herejes por doquier. Los islamistas extienden su credo a punta de cuchillo, coche-bomba y cinturón de explosivos. Pero las naciones eminentemente cristianas como España han terminado pariendo regímenes democráticos, han evolucionado, y aunque la iglesia sigue tratando de estar junto al poder, al menos tiene claro que es un poder distinto al civil.

En el islam no hay diferencia entre religión y sociedad civil. Los máximos dirigentes tienen que ser los religiosos, la ley es la que dicta el corán y la sharia, y los jueces, también son religiosos. Es como si en Occidente se siguiese juzgando con el juicio del agua, poniendo la mano en el fuego o con juicios de combate (duelos).

Sí podría decirse que Occidente tiene la patente de la democracia: en Occidente se inventó la democracia, en la Grecia clásica, en Inglaterra y en los EEUU. Pero digamos que se mantiene con un código abierto. Cualquier pais del mundo puede adherirse al club de naciones democráticas, no se le exigirá un canon. El problema es si existe tal voluntad.

Dice Ferret que en Occidente se piensa que Islam y democracia son incompatibles. Bueno, Bush no pensaba lo mismo de Irak. Además de quitar del camino al sanguinario Saddan Hussein confiaba en que en Irak podría establecerse una democracia. También se ha visto que en Palestina puede haber una democracia, sobre todo si los islamistas dejan de matar israelíes y tener bajo su bota a los palestinos que simplemente quieren vivir tranquilos.

Está claro que muchos problemas de los paises árabes proceden de erróneos procesos de descolonización, pero muchas de las monarquías que dejaron instaladas los británicos fueron derrocadas hace décadas, y no precisamente para imponer la democracia. A lo mejor la tan añorada por algunos URSS tuvo algo que ver en eso. Pero no menos claro es que Occidente lleva 13 siglos de conflicto casi permanente con un islam expansionista que ha encontrado en el terrorismo la forma de retomar una guerra que perdió (parecía que) definitivamente cuando desapareció el Imperio Otomano.

Para nosotros, la toma de Granada en 1492 es historia. Para los islamistas, fue ayer mismo. Es un concepto que deberían entender bien los que quieren luchar de nuevo la guerra civil española.