Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

2 de Marzo 2005

Eso, que no duela

Mi señor padre como analista político no vale mucho, pero a veces tiene golpes de ingenio, como llamar a Pasqual Maragall "Pes cul Maragall" (con la fonética mallorquina el chiste gana mucho). Este apodo se ha mostrado profético a la vista de las declaraciones del Molt Honorable en Uruguay:

Tras acusar a CiU de cobrar comisiones ilegales, Maragall quiere ahora aplicar "vaselina" para "evitar hacernos daño".

(en Libertad Digital)

Más que dignas de un político, estas palabras quedarían mejor como eslogan de la campaña del IRPF que empezó ayer. No porque toque pagar (a la inmensa mayoría nos sale negativa), sino porque al revisar los papeles es cuando somos conscientes de lo que hemos pagado por adelantado al estado, qué pequeña parte se nos devuelve, y pensamos en qué se han gastado el resto.

Pero volviendo al escándalo del 3%, escribe hoy Antonio Papell en el Diario de Mallorca un interesante análisis de las consecuencias del torpedo (untado de vaselina) de Maragall:

La existencia de comisiones en las obras públicas catalanas durante la interminable etapa convergente fue una constante musitada en voz baja que, una vez lanzada la primera piedra, resulta inevitable aclarar. [...] Tales insinuaciones apuntan a prácticas irregulares que han sido ´vox populi´ durante muchos años, y que justificarían determinados fenómenos insólitos como, por ejemplo, que algunas de las grandes empresas constructoras españolas hayan decidido desde hace tiempo no concurrir a las licitaciones que se promueven en Cataluña.

[...]

como resultaba hasta cierto punto previsible, el esclarecimiento de lo sucedido en el Carmel se desliza inexorablemente hacia una especie de ´causa general´ establecida para desentrañar las sombras del monopolio de poder ejercido durante un cuarto de siglo por el nacionalismo catalán, de la mano de Jordi Pujol. Es probable que Maragall esté ahora horrorizado por el rumbo que ha adquirido el asunto, fuera de todo control, pero el ´president´ debió haber previsto que su sola insinuación en sede parlamentaria incendiaría la política catalana.

La ciudadanía, alertada por su propio ´president´, ya no permitiría ahora el carpetazo a la grave acusación formulada por Maragall

Eso espero, que no se permita el carpetazo. En el mismo diario el habitualmente plúmbeo e infumable Matías Vallés compara con cierta gracia el caso catalán con el balear:

La noticia de que el Govern de Cataluña cobraba un tres por ciento de comisión por las obras públicas realizadas en esa región, confirmada por Maragall en sede parlamentaria, ha causado honda consternación entre los políticos mallorquines. "¿Sólo un tres por ciento?", se escandalizó un gobernante local. " En Balears hace tiempo que se superó el cinco por ciento. Nos encontramos ante un nuevo ejemplo de la proverbial cicatería catalana".

[...]

La cifra catalana es tan desmesuradamente baja, que entre los políticos mallorquines ha cundido la hipótesis de que todo se debe a un error de interpretación contable de Maragall.

[...]

Incluso la clase política mallorquina más moderada reconoce que las declaraciones de Maragall "han llegado en un pésimo momento, cuando estábamos a punto de renegociar las comisiones con las constructoras, que ahora se sentirán fuertes".

Por mi parte, mi solución al problema de las comisiones sería fácil: que los políticos no fuesen quienes contratasen las obras públicas y estas fuesen acometidas por la iniciativa privada, desde plantear la necesidad de la obra hasta su ejecución y mantenimiento. Los criterios empresariales de servicio público siempre son preferibles a las comisiones que terminan pagando los ciudadanos por el sobrecoste de la adjudicación, y por la chapuza que puede producirse por no haber elegido la mejor opción posible.

Referencias

  • Referenciado en la anotación Free animal sex stories. de la bitácora Gay animal sex. a las 26 de Julio 2008 a las 12:35 PM

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