Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

8 de Febrero 2005

La inmigración según César Vidal

En su editorial de anoche en La Linterna (aquí el audio) César Vidal analizaba el actual proceso de regularización de inmigrantes.

Suelen gustarme bastante sus editoriales por lo didácticos que resultan y por lo acertado de sus análisis, pero el de anoche me chirrió algo.

Usar en esta ocasión una referencia histórica, como es habitual en él, para tratar el tema de la inmigración lo encuentro un error, porque el concepto de ciudadanía hoy en día dista bastante del que tenía la Roma republicana. Sí me parece correcta la comparación de Zapatero con el populista romano Sulpicio: no hay ningún motivo liberal como el libre movimiento de personas para tal medida, sino un motivo electoralista. Zapatero (como la mayoría de los políticos) es así: le falta altura para tratar los grandes problemas y sólo mira a cuatro años vista. Pero los argumentos de César Vidal tampoco destacan por su liberalismo.

Trata primero la seguridad pública. Muy correctamente afirma que inmigración no significa delincuencia, pero le preocupan en concreto los magrebíes (marroquíes y argelinos tienen porcentajes de delincuencia muy elevados), el terrorismo islámico y las mafias internacionales. En cualquier caso hay que destacar que España no tiene delincuencia por tener unas fronteras más o menos abiertas, sino por su sistema judicial de risa, donde delinquir sale casi gratis, cosa que saben los mafiosos de todo el mundo. Unas fronteras blindadas tampoco garantizan impermeabilidad contra el terrorismo, islámico o de cualquier tipo. Los terroristas tienen mucha imaginación para atacar un pais sin necesidad de cruzar ninguna frontera.

Su siguiente preocupación es el posible colapso del estado del bienestar, que proporciona sanidad y educación gratis. Bueno, gratis para estos inmigrantes, muy caras para el contribuyente. Pero el colapso no vendrá sólo por la inmigración: se trata de un sistema que termina cayendo por su propio peso, sólo es cuestión de algo más de tiempo. Y eso que no menciona otras ventajas como puntos extra en la adjudicación de VPO, etc.

Desde luego que la situación resulta insostenible para los pagadores de impuestos, pero yo no hago distinción entre parásitos nacionales y extranjeros. La solución para evitar este agravio comparativo es la privatización de todos estos servicios públicos: sanidad, educación, pensiones, etc. Que pague el que lo usa, y si estos inmigrantes no pueden, con tanta solidaridad que hay en España seguro que mucha gente les costea seguros privados hasta que tengan un trabajo. ¿O es que la solidaridad sólo vale cuando el dinero lo ponemos todos por la fuerza del estado?

César Vidal considera que el empleo es otro problema adicional. Cree que la llegada de inmigrantes no puede ser absorbida por el mercado de trabajo, y que esto provocará un empeoramiento de los sueldos y de las condiciones de trabajo. El caso es que los inmigrantes a su vez son consumidores y capital humano para sacar rendimiento a los otros capitales. La preocupación de Vidal por si el mercado no los absorbe va medio errada. Menciona la creación de empleo durante los dos mandatos del PP a pesar de la inmigración, y esto debería ayudarle a centrarse en el problema principal: el gobierno del PSOE creará paro, con inmigración o sin ella. Sólo una economía más abierta permite absorber sin traumas a un gran número de inmigrantes. Ver el caso de EEUU en los últimos años: han llegado unos 30 millones de inmigrantes y las cifras del paro siguen siendo la mitad que en Europa. ¿El paro se ha disparado en Alemania por la inmigración, o por el socialismo?

Así, vemos una vez más que una sociedad más liberal daría respuesta (descentralizada, individual) a todos esos problemas.

Con servicios públicos privatizados el pais deja de percibirse como Jauja, por lo que la gente que viniese sería la que realmente quisiese trabajar y prosperar, no chupar del pote.

Con una seguridad pública más eficiente (posiblemente privatizada) dejaría de ser un destino atractivo para los delincuentes.

Una economía menos rígida da trabajo a más gente, no hay miedo a contratar, a crear riqueza. Al mismo tiempo, una economía más abierta a esos paises (eliminar el proteccionismo) reduciría el flujo de inmigración. Si los marroquíes pudiesen vender sus tomates libremente en España no tendrían que ir hasta Almería para cultivarlos. Si aumenta allí su nivel de vida les podremos vender los coches fabricados en Valencia, Zaragoza o Barcelona, o los electrodomésticos vascos. El libre comercio beneficia a ambos actores del intercambio.

Y si el gobierno tuviese menos poder, también nos preocuparía menos el populismo socialista de conceder la ciudadanía con la esperanza de convertirla en votos.

Pequeñas respuestas individuales terminan siendo la respuesta a un gran problema. Y sin necesidad de intervencionismo. Bueno, sí, tal vez uno: para acabar con la emigración a causa de regímenes totalitarios, cuando salir del pais no es para comer un poco mejor, sino para no ser torturado y asesinado por el dictador de turno, por muy amigo que sea de la progresía.

Referencias