Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

8 de Febrero 2005

La Real: sin razón y con malos modos

Comenté hace ya tiempo (aquí, aquí y aquí) el lio por la futura construcción de un hospital en los terrenos llamados Son Espases, cerca del monasterio de la Real.

La asociación que se ha constituido para la defensa de la zona (Salvem la Real) se queja del pelotazo que ha habido junto al hospital, al modificarse el PGOU para permitir una residencia geriátrica privada y una urbanización. Dicen además que la zona no es la más adecuada para un hospital.

He aquí el principal argumento contra el hospital:

Un cop més i ja són massa, la mà del capitalisme, aquest mal endèmic dels nostres dies, ha posat l’ull damunt La Real, pretenent ofegar-la; revoltant el monestir d’un hospital i de modernes construccions que acabaran amb mes de 700 anys d’història, de pau i de bellesa.

Traduzco, porque no quiero que nadie se lo pierda:

Una vez más, y ya son muchas, la mano del capitalismo, este mal endémico de nuestros días, ha puesto el ojo en La Real, pretendiendo ahogarla; rodeando el monasterio con un hospital y construcciones modernas que acabarán con más de 700 años de historia, paz y belleza.

Sólo la referencia al mal endémico descalifica a quien así se expresa, porque está claro que no tienen ni idea de todo lo que implica el capitalismo: propiedad privada y las transacciones libres con esa propiedad.

Precisamente la adquisición de los terrenos de La Real ha sido de las pocas adquisiciones públicas que no han sido una expropiación, sino que se ha pactado su venta y el precio. Si no se ha dañado ninguna propiedad privada no corresponde atacar por ese lado.

La conquista de Mallorca tras la que se construyó el monasterio tuvo pocos motivos pacíficos y bellos, y mucho de comercial. Si los vecinos de La Real valoran tanto la paz y la belleza de la zona que examinen su escala de preferencias, asignen un valor, y si les interesa de verdad, que pujen. Un buen capitalista aceptará una oferta mejor que la del ayuntamiento. La distorsión entra cuando ayuntamiento y gobierno tienen a su alcance recursos coactivos para alterar el precio, pero tampoco no es eso lo que piden los vecinos. No dicen "nosotros compraremos los solares para preservar la paz y la belleza", sino que simplemente no quieren esas edificaciones, y punto. Me gustaría conocer su opinión acerca de los límites a la inmigración, por ejemplo, porque hay que construir casas para la gente y hospitales para una creciente demanda sanitaria.

Los hospitales son de esas instalaciones que los anglosajones llaman NIMBY (not in my back yard): instalaciones vitales para cualquier sociedad pero que nadie quiere junto a su casa (los hospitales, por el ruido de las ambulancias; los colegios, por el alboroto de los niños; las prisiones, por si se escapa un preso; las centrales térmicas, por el humo; las depuradoras, porque huelen... pero todos queremos sanidad, colegios, delincuentes fuera de las calles, enchufes de donde sacar la corriente y agua limpia). Decir que no se quiere un hospital cerca del barrio por las molestias que causa es cuando menos egoista.

A pesar de todo esto, en una sociedad libre todos los ciudadanos tienen derecho a manifestarse. De hecho, si el hospital a construir fuese privado seguramente la empresa habría desistido para evitar la mala propaganda, o el proyecto no sería un megahospital a lo soviético que tanto gusta a los planificadores.

Pero donde finalmente se cubre de gloria la asociación es cuando lleva a término un acto tan lamentable como el de la rua del pasado domingo, y que pude contemplar en directo a pocos metros. Además de entorpecer el desarrollo de la fiesta, le dieron a una de las hijas de la alcaldesa un panfleto con la indicación "dale esto a tu madre". Por el contenido amenazante y pornográfico del libelo ya hay una denuncia por parte de la Oficina de Defensa del Menor. Les preocupa mucho la parte "pornográfica", pero el hecho más grave creo que está en las amenazas, viniendo además de un colectivo que ya ha actuado violentamente cuando la romería de Sant Bernat. Nadie tiene derecho a amenazar a nadie por querer acudir a un lugar público, por muy vecinos cabreados que sean contra una alcaldesa intervencionista (cuando la intervención va por el lado contrario, claro).

Referencias