Protección sin coacción
Ya comenté la fórmula usada por el actual gobierno balear para financiar proyectos medioambientales: la tarjeta verde. Ayer fue su presentación en Fitur:
«Ponemos a disposición de los turistas la Tarjeta Verde para los que deseen visitar nuestros espacios naturales y disfrutar de una serie de servicios de interpretación e itinerarios guiados, además de otras muchas ofertas adicionales de diferente tipo», argumentó el president balear.
Matas subrayó que, al adquirir la Tarjeta Verde, el visitante estará «contribuyendo al aumento de las posibilidades de expansión de la labor de la Fundación, en un ejercicio de solidaridad con nuestros esfuerzos para mantener la preservación del entorno natural del archipiélago».
Pago por servicio. ¿El turista quiere disfrutar de naturaleza? Que pague para que estén bien cuidadas las fincas que visite. ¿Que lo mismo lo podrían hacer los propietarios privados? Pues sí, pero mientras existan todavía espacios de titularidad pública, siempre es una buena señal que su financiación proceda de una fuente voluntaria.











