Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

Enero 10, 2005

Dictador con las alas cortadas

Pinochet. Podemos jugar a nuestros what if de salón sobre si Allende habría sido peor o no que el comandante de su ejército si hubiese tenido tiempo de llevar adelante todas sus reformas políticas. Es como decidir si quieres más a mamá o a papá, o si Hitler fue más malo que Stalin. Un muerto más o un muerto menos no son indicadores válidos en un índice de maldad.

Del mismo modo tampoco es esencialmente distinto si las muertes se producen por acción o por omisión, si entendemos que la omisión es una elección deliberada con unas consecuencias conocidas. Da igual si la muerte se produce por ordenarse unos secuestros y ejecuciones, o por llevar el hambre y la miseria de forma deliberada a la población. El resultado es que muere gente. Las políticas de Allende y Pinochet llevaron a Chile violencia y muerte por causas y caminos distintos, y sin que hubiese justificación para ello. Ni una sociedad más justa ni salvar una patria justifican muertes.

A Allende ya no lo juzgará nadie, pero Pinochet todavía sigue paseándose por este mundo, y aún puede ser juzgado por sus crímenes.

Desde la peripecia extraterritorial de Garzón (extraterritorialidad válida para Pinochet, pero no para Saddam, curiosa igualdad ante la ley), el ex-dictador chileno habrá sentido siempre alguna mosca tras su oreja. Menuda noche de reyes pasaría el dictador después de que se aprobase su procesamiento al aparecer por fin una prueba de su implicación directa en varios crímenes cometidos durante su mandato.

De momento, vuelve a estar en libertad, pero se ha abierto un nuevo camino para que un dictador pague por algunos de sus crímenes. Que esas diez víctimas que se le pueden imputar directamente sean los representantes de los 3.000 que se llevó por delante el régimen pinochetista. No se puede pretender salvar la patria contando con eliminar físicamente a los enemigos políticos. Y si se hace, hay que pagar por ello.

Comentarios

  • Escrito por seneca en: Enero 10, 2005 11:34 PM

    Salvó a chile del comunismo, pero no lo salvó de sus propias torturas y asesinatos, que sea juzgado, se lo merece por sus horribles crímenes.

  • Escrito por Dodgson en: Enero 11, 2005 1:06 AM

    No es por discutir, la verdad es que no sé si con lo que digo te llevo la contraria o no, pero me parece peor Stalin que Hitler y peor que aquel, Pol Pot. No sé dónde poner a Mao, pero estará en los puestos de cabeza, seguro. Lo digo por una pura cuestión de números. El peor de todos liquidó con una rapidez asombrosa a un porcentaje enorme de la población de su país. Stalin fue más lento que Hitler pero, por lo visto, cometió menos errores a la hora de mantenerse en el poder, de manera que estuvo más tiempo y al cabo el balance resulta abrumador.

    No estoy del todo seguro si cuando digo "peor" estoy haciendo una calificación moral (creo que sí y no en vano la ley considera la reincidencia o la sistemática en el delito como agravante), pero vaya si hay una escala de asesinos.

  • Escrito por Carmen en: Enero 11, 2005 7:27 PM

    Por lo menos no vive tranquilo sabiendo que en cualquier momento la justicia encontrará por fin la forma de condenarle, y desde cualquier punto de vista se lo merece.

  • Escrito por Franco Aleman en: Enero 11, 2005 7:46 PM

    Sin duda, Carmen. Igual que se lo merece (excelente observación, Jahd) Saddam Hussein.

    Sonaría raro que alguien dijera que Pinochet al fin y al cabo era el jefe de estado de un país soberano y que nadie tiene derecho a inmiscuirse en sus asuntos, ¿verdad?

    Entonces, ¿por qué hemos oido la cantinela tantas veces respecto a Saddam?

    Y, por cierto, vamos a hacer un pequeño marcador de proezas:

    Pinochet: 30.000
    Saddam: 1.500.000