Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

24 de Diciembre 2004

Feliz parida

Este gobierno quiere ser más papista que el Papa, o más anticlerical que el anticristo. Lo de las felicitaciones de navidad sin navidad es de esas cosas que no tienen precio.

Soy ateo. Fundamentalista ateo. No rendiría culto a dios ni aunque se me presentase ahora mismo y me dijese "Let me introduce myself. I'm God. You really didn't expect me to be a woman, now, did you?" (dedicated to...).

Así, la navidad para mí no tiene el mismo sentido que para los creyentes. Pero como ser social que soy, a veces me dejo llevar un poco por el rebaño, pero sin pasarse. Ya que se juntan varios días de fiesta y que la gente aprovecha para reunirse, pues eso, reunámonos. En la celebración particular de cada uno se felicitarán las navidades, las fiestas, el año nuevo o lo que sea.

Pero la cosa cambia cuando se trata del gobierno. El gobierno de todos, incluidos el 80% de (para mí equivocados) compatriotas que creen en dios y en su iglesia, y que contribuyen al sostenimiento del gobierno.

¿Alguien se imagina a un locutor de la COPE mofándose de la navidad? Poco duraría, porque sus jefes son quienes son. El gobierno ha olvidado quienes son sus jefes, quienes son los accionistas forzosos del estado que pagan sus impuestos para que ellos tengan un suculento sueldo a cambio de hacer como que trabajan entre posado y siesta.

Si el estado fuese una empresa privada y el gobierno su consejo de administración, poco durarían en él los actuales ministros y ministras. No por malos o memos, sino porque con semejantes estupideces demuestran que se preocupan más de los detalles superfluos que de hacer bien su trabajo. Si un consejero se preocupa más de la tapicería del sillón que de la cuenta de resultados, mal irá.

Tenemos un gobierno que se rie de sus jefes porque no nos reconoce como tales. Tenemos un gobierno que no nos ve como ciudadanos, sino como súbditos a los que dirigir. Como buenos socialistas tratan de amoldar a las personas a sus particulares ideas. No les importa que el 80% de la ciudadanía española sea católica: tratan de cambiar la realidad por decreto y con tarjetas de felicitación políticamente ¿correctas?

Padecemos también un gobierno hipócrita. El tan criticado como ultracristiano Bush celebró en la Casa Blanca la Janucah. Si nuestro gobierno de verdad cree en la separación del estado de todas las religiones, espero que el año que viene no dedique ni una sola mención al ramadán.

Mientras tanto, yo voy a ponerme de bonito para la comilona de esta noche, y la de mañana, y la de pasado (aquí no nos privamos de nada), y felicitaré las fiestas en lugar de la navidad, porque mi sueldo depende de mi trabajo, y no del dinero de gentes que se merecen más respeto por parte de sus empleados.

Felices fiestas.