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Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

Diciembre 18, 2004

Mala planificación sanitaria

Como no podía ser de otro modo, la planificación sanitaria en España ha fracasado. Ya lo sabíamos, pero ahora se pone de manifiesto en otro aspecto: la falta de profesionales en ciertas especialidades. Lo cuentan en El Mundo:

S.O.S: España se queda sin especialistas

La próxima vez que acuda con su hijo al centro de salud sepa que el profesional que les atiende puede no ser pediatra.

[...]

También escasean los anestesistas, radiólogos y los efectivos de algunas disciplinas quirúrgicas.

El propio artículo cita las causas de esta escasez.

La rígida planificación del sistema no ha permitido reaccionar al cambio demográfico que ha supuesto la llegada de inmigrantes, que han aumentado el número de niños.

La falta de incentivos en ciertas zonas ha agravado el déficit de profesionales. Se comenta que también la medicina privada ha sufrido cierta escasez:

La medicina privada sufre igualmente el descubierto en algunas especialidades. Compañías como Sanitas y USP reconocen que han tenido que mejorar sus ofertas económicas para atraer profesionales.

Esto se quiere ver como algo malo porque perjudica a la sanidad pública, pero debería entenderse que si un servicio es demandado, debe pactarse el precio por las dos partes. Fijarlo por el lado de la demanda hace que si no es atractivo no haya oferta, y punto.

La reglamentación laboral (jubilación forzosa a los 65 años y restricciones para las guardias) ha creado parte de la escasez. La incorporación de la mujer, que tiene una disponibilidad laboral menor, ha sido otro factor de consideración (Sowell lo explica muy bien aplicado al comercio, pero el fondo es el mismo).

Pero la clave está en el último párrafo:

«[la profesión] Ha perdido su encanto», asegura Miguel Bruguera. Y enumera las razones: «largos años de formación, una retribución baja, el riesgo de judicialización ...para, al final, acabar siendo un asalariado».

La solución no es más planificación, sino más mercado. Que el sistema de precios guíe la asignación de recursos (humanos, en este caso), motivando a los jóvenes para una profesión cuya larga formación sea recompensada económicamente.

Se deberían limitar también las indemnizaciones por negligencia, como en EEUU, para que las compañías de seguros no dejen de asegurar a los médicos, y estos abandonen la profesión para evitarse lios. Esto no implica que haya que tener manga ancha con las negligencias, pero no hay que olvidar que la medicina no es una ciencia exacta, pueden producirse errores y estos, costar vidas. En un mercado libre la pérdida de prestigio puede ser peor que pagar una indemnización. Aquí entrariamos también en la reforma de la justicia, entendida como restitución del daño, y en un sistema judicial que no favoreciese el corporativismo (por ejemplo, si los peritos pudiesen cobrar para testificar contra compañeros de profesión, y que eso compensase los posible perjuicios que le ocasionase).

Y respecto a convertirse en asalariado, es el sueño del español medio. Más aún: ser funcionario, donde lo importante es el escalón en el que te encuentras, pudiendo un administrativo ganar el doble que un médico, cuando uno trata con papeles y el otro, con vidas. El mercado marcaría la diferencia.

Comentarios

  • Escrito por The happy butcher en: Diciembre 18, 2004 2:58 PM

    Mi felicitación. Tú lo dices: el mercado marca la diferencia.