¿Negativa es mejor que estable?
Leo con asombro esta noticia en MallorcaDiario:
Ramis de Ayreflor alaba la ‘excelente valoración’ de S&P
El conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Lluis Ramis de Ayreflor, ha destacado la "excelente valoración" que ha realizado la agencia Standard and Poor's de la situación de endeudamiento que registra Baleares, lo que, en su opinión, demuestra "que los presagios de la oposición durante el debate presupuestario eran equivocados". Sin embargo, la agencia ha presentado un informe en el que destacaba la rebaja de estable a negativa de la perspectiva crediticia.
Esto es a raíz de esta otra noticia:
Rebajan de estable a negativa la calificación crediticia de Baleares
La agencia internacional Standard and Poor's ha advertido que la calificación crediticia de Baleares podría verse penalizada si el Govern no consiguiese reducir su nivel de déficit a finales de 2005 e incrementase sustancialmente su endeudamiento en los próximos años, situación prevista en el proyecto de presupuestos presentado por el Ejecutivo de Jaume Matas.
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S&P justifica la perspectiva negativa por el "posible empeoramiento" de la ejecución presupuestaria en los próximos años "si no se toman medidas eficaces que compensen la presión del gasto sanitario".
El actual gobierno balear se ha encontrado con dos importantes marrones: el gobierno central ahora dice que no financiará el plan de carreteras (anunciando el govern que se endeudará para cubrir los pagos), y que no se han actualizado las transferencias de sanidad y educación, a pesar del incremento de población.
Nos encontramos con un nuevo ejemplo de lo que ocurre con la gestión pública de cualquier servicio. En el caso de sanidad y educación, de ser privados, el mismo incremento de población, y por tanto de demanda, se habría visto satisfecho por un incremento de oferta, sufragada por los nuevos clientes. No habría que hacer ejercicios de planificación sobre censos y presupuestos.
En el tema de las obras públicas, depender de la benevolencia de instituciones ajenas (sea el estado, la Unión Europea, o las CCAA respecto de los ayuntamientos) sujetas al color político de cada institución introduce una grave distorsión a la hora de llevar a término tales proyectos. Ya el planteamiento de los mismos puede estar viciado: favorecer a un grupo empresarial amigo o a una parte de la población que puede ser un granero de votos. Financiarlo mediante transferencias de otras instituciones es un ejercicio de ingeniería social y planificación central: ¿a quién se le quita el dinero que manda Madrid o Bruselas? ¿Qué otros proyectos se han quedado sin esa financiación? Y si encima es una comunidad con déficit fiscal, peor aún, porque recibe de vuelta dinero que ha tenido que adelantar, con lo que implica de pérdida de valor por el paso del tiempo (mientras se negocian planes y convenios el coste de la obra aumenta). Si para colmo se recurre al endeudamiento, lo que se hace es aplazar el pago una o dos generaciones, que no sabemos si realmente se beneficiarán de tales obras, o incluso si las querrían, pero que están pagando porque sus padres se endeudaron en su nombre.
Y esto es lo que está haciendo el actual gobierno del PP en Baleares: decidir por todos (actuales y futuros) el modelo de sanidad, educación e infraestructuras. Así, la calificación de S&P no debería ser "negativa", sino "nefasta", a menos que se lo reserven por si vuelven los progresados al poder.











