Comercio invadido
De nuevo en El Mundo-El Día de Baleares nos encontramos un artículo de opinión de cierta enjundia:
Invasión en el comercio de Palma
Imperceptiblemente, como si se tratara de pequeñas salpicaduras, grupos étnicos de diferentes procedencias han abierto distintos establecimientos en áreas físicas muy concretas de nuestra ciudad, de forma que al airear sus nombres y modificar el paisaje nos hacen pensar si seguimos en Palma o merced a un viaje astral nos hemos trasladado a un lugar exótico de la tierra.
El autor, Javier Macías, se muestra procupado por quienes están detrás de esta invasión, los chinos:
Todo aparentemente inocuo si no fuera porque la inteligencia es china. Lenta pero inexorablemente la raza más constante, refinada y astuta de la tierra ha ido copando distintos puntos de venta al objeto de ofrecer atractivos productos a precios competitivos. [...] algunos comerciantes en viajes relámpago se trasladaron a Shangai, Pekín y Taiwan al objeto de importar los más variados enseres: bolsos, vestidos, juguetes, etc. Observando las diferencias entre el precio de compra y el de venta más de uno pensó: «Esto no es jauja porque hay mucho que gestionar, pero vale la pena». La cuestión radica en que esta reflexión también la hicieron quienes les vendían, por lo que decidieron eliminar al intermediario y expenderlos ellos directamente aquí.
¿Acaso pensaba el señor Macías que el espíritu empresarial es cosa exclusiva de caucásicos? Dejando a un lado los comentarios rayando en el racismo (que muy libremente pueden hacerse, y muy libremente criticarse), se apela al proteccionismo de lo autóctono, y que los comercios de extranjeros, chinos en este caso, deberían ser la excepción, y no la regla:
Es cierto que cuando nosotros íbamos a trabajar al extranjero los nativos debían pensar otro tanto, mas como dice el presidente de Pimeco, Demetrio Peña, con la sabiduría que confiere la perspectiva: «Lo que hace daño no es que se produzca una apertura puntual, lo que realmente inquieta es estar rodeado de esta peculiaridad».
PIMECO, la asociación de pequeños y medianos comerciantes, es uno de esos lobbies liberticidas que pretenden decidir en su tienda y en la del vecino: a qué horas y días abrir y cerrar, qué personal contratar y con qué condiciones, qué tiendas pueden establecerse en nuestros pueblos y ciudades, qué productos puede o debe vender cada establecimiento, etc. Visto esto, casi cualquier cosa que proceda de esta asociación y de su presidente será una agresión a la libertad de los consumidores. Lo que es casi seguro es que comparte las recetas de Macías para hacer frente a la invasión china:
Un plan de choque de forma que el Pequeño Comercio se estructure en zonas con ofertas especializadas: la calle de los bordados, de la alimentación autóctona, artesanía mallorquina, etc., con simbología y planes de marketing unificados o bien entregarse, con dignidad claro está, ya que hagamos lo que hagamos al final se van a quedar con todo, luego adelantémonos antes de que llegue ese luctuoso momento pues al tratarse de una cultura milenaria sabrán tener en cuenta nuestras circunstancias y apelando a su conmiseración es factible que no nos obliguen a comer el arroz con palillos. Lo comprenderán, seguro.
Si se opta por el plan de choque, ya podemos temernos quién lo pagaría: los de siempre. Y ya tendriamos a políticos y comerciantes diviendo la ciudad en barrios, cual bandas callejeras marcando su territorio a golpe de grafitti. No les importa si un joven emprendedor quiere montar una tienda de ropa en determinada calle atendiendo al número de transeuntes y su perfil comprador, o al precio de alquiler de los locales, o a que tenga buenos accesos, o simplemente que esté al lado de su casa.
La opción de entregarse con dignidad, ¿qué significa? ¿Vender un local o negocio a otro que lo explotará para sacarle mayor beneficio? Es que esa es la base de la creación de riqueza. Tal vez el tio que lleva 30 años con la tienda quiere asegurarse un capital para su jubilación y venda un negocio para el que no tiene ni ganas ni nuevas ideas. Y a lo mejor los clientes estaremos encantados de que llegue el luctuoso momento en que nos atienda un amable chino que apenas chapurrea el español en lugar de una estúpida dependienta que a las ocho menos cuarto nos recuerda que "ya vamos a cerrar".












Comentarios
Escrito por erpayo en: Diciembre 1, 2004 5:27 PM
¡¡que vivan los chinos y la madre que los parió!!!
en mi barrio solo compro en tres tiendas: el estanco, la farmacia y "los chinos"...
a ver cuándo podemos eliminar el estanco y la farmacia de la lista.
"los chinos" están abiertos siempre que les necesito y siempre tienen la típica cosa que de repente te das cuenta que necesitas y no tienes.
¡¡que vivan los chinos y la madre que los parió!!!
Escrito por asertus en: Diciembre 1, 2004 5:43 PM
"la raza más constante, refinada y astuta de la tierra ha ido copando distintos puntos de venta al objeto de ofrecer atractivos productos a precios competitivos"
Impresionante el comentario.., en su primera parte, ¿lo del autor no es racismo o lo de Luis Aragones son sevillanas??, y en la segunda parte, ¡¡qué malos son los chinos, que nos ofrecen atractivos productos a precios competitivos!!!!, cuanto mejor son "nuestros" comercianes, que nos darán, por tanto, artículos no deseables y, además, caros....
Me sumo al comentario de erpayo, aunque en mi propio barrio..., y, si no tuvieran 50000 kanji y 100 fonemas igual hasta aprendía chino.. :-).
Saludos...
Escrito por seneca en: Diciembre 2, 2004 12:55 PM
Vivan los chinos, aquí sobre todo hay coreanos.
Escrito por Manu en: Diciembre 6, 2004 6:47 PM
Curiosa la defensa que hacen algunos de un régimen liberticida...