Entierro singular
Fusilo íntegro (porque no lo he encontrado en la web, sorry) un artículo de Pere Bonnín publicado el pasado domingo en el diario Ultima Hora, con un particular relato de la muerte, funeral y entierro de Arafat:
El alucinante sepelio de Yasser Arafat en Ramala demostró al mundo que los palestinos no son un pueblo, sino un tumulto. En vano los subalternos del difunto -Mahmoud Abbas, Ahmed Qurei y Saeb Erekat- imploraron a la turba que despejase el camino para poder efectuar con dignidad las honras fúnebres. El ataud fue transportado entre empujones y disparos al aire para ser enterrado luego sin discursos ni exequias.
Era el final apoteósico del sainete que Chirac, la Autoridad Palestina y Suha Arafat, una ortodoxa aferrada a los beneficios de la yihad islámica, montaron en torno a la agonía del padre del terrorismo moderno. El mejor titular sobre su muerte fue de Periodista Digital: "Arafat desenchufado".
La pregunta de los herederos es ahora ¿dónde está el dinero? ¿Lo saben? Suha al parecer recibió en su cuenta de París un ingreso de 60 millones de dólares poco antes del traslado de Arafat a la capital francesa. Luego, cuando los líderes de la AP decidieron preguntar directamente al jefe comatoso, Suha dijo a Al Yazira que pretendían enterrar vivo a su marido. ¿Temía que la dejasen sin su mamandurria? Parece que a cambio de su silencio han decidido dotarla con otros 20 millones de dólares, que saldrán principalmente de los contribuyentes de la Unión Europea.
El Gobierno suizo se ha apresurado a declarar que nada sabe de los depósitos bancarios de Arafat en Suiza, cuando hace tan solo seis meses el Gobierno francés abrió una investigación al respecto. Si Arafat se llevó consigo los códigos de las cuentas secretas, más de un banquero suizo se frotará las manos. Y como Suiza no está en la UE, el luto oficial europeo por la muerte del belicoso Nobel de la Paz no será frívola verborrea de sumisión, sino profundo sentimiento de tesorería.
Nada que añadir.











