Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

28 de Septiembre 2004

Dos visiones de un discurso

El de ZP en la ONU. Una, la del columnista favorito de este escribano:

Hablar y entender
Ahora que después de una serie de años, en España disfrutamos del privilegio de tener un dirigente presentable que puede hablar sin sonrojo en los foros internacionales estamos obligados a prestar atención a un Rodríguez Zapatero que se dirigió días atrás a la Asamblea General de Naciones Unidas para hablar de paz, concordia y futura prosperidad. Hace bien el presidente del Gobierno español en achacar a la pobreza, la injusticia y el desigual reparto de los bienes, el origen del terrorismo, la violencia, de la convulsión internacional. Realmente una alianza entre el mundo rico y el pobre es susceptible de convertirse en el más eficaz antídoto contra el veneno de la discordia y la amenaza de la guerra. El discurrir de Rodríguez Zapatero puede ser obviamente cuestionado, pero nadie podrá negar que apela a la dignidad, a la buena voluntad, al sentido común de las gentes. El orden, la seguridad mundial, dependen de la generosidad internacional, y así lo entendieron quienes, desde las primeras planas de los rotativos de todo el mundo destacaron la intención del presidente español.

Por suerte, en Ultima Hora también escribe el impagable Miquel Segura, azote de socialistas, progresados antes que progresistas, judeófobos y especies similares.

Su columna de hoy incluye un análisis bastante distinto al del ínclito:

Por cierto: ¿saben como llaman a Zapatero en algunas cancillerías americanas? "el Chávez de Europa". No me extraña, tras el discurso de fin de curso de los Maristas que pronunció en la ONU. El desprestigio de nuestra política internacional, la sinrazón de tantas iniciativas del gobierno y sobre todo, la cuestión económica —perfectamente definida por Estarás, aunque fuese con referencias retroactivas— acentúan mi percepción de que hay un gran paralelismo entre el cuatrienio negro del "Pacte" y el Ejecutivo surgido de las últimas elecciones, el que nos trajeron unos malditos trenes de cercanías. Pero existen dos circunstancias que pueden contribuir a la prolongación en el tiempo del mandato "zapaterista". Primera: la herencia de estabilidad y solidez económica que les legó Aznar todavía puede dar para mucho. Y, segunda: los "rubalcabas" y los "rubalcabitos" orientan toda la acción política socialista no a resolver los problemas de España, aunque fuese desde su errática perspectiva, sino a machacar al PP y a su gente para que no pueda volver a ganar unas elecciones "nunca mais". En base a ello cabe pensar que el vuelco durará lo que dure la estupefacción de los propios peperos y, muy especialmente, la mentecatez del españolito medio, que no cambiará su voto fins que li toquin sa butxaca de valent [hasta que le toquen el bolsillo de verdad].