Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

28 de Septiembre 2004

Una de cal, con truco

De nuevo el ínclito Biel Ferret, ahora, sobre la demanda a las tabaqueras:

La ley protectora
Alguien dijo que la ley está hecha para proteger a los bribones. Lo malo es que en ocasiones también parece hecha para dar alas a los imbéciles, que a veces resultan aún más peligrosos que los bribones. Ahí tenemos ese juicio contra la industria tabaquera de los Estados Unido, a consecuencia del cual las compañías podrian ir a la quiebra debido a los 280.000 millones de dólares que se les reclaman por mentir sobre los riesgos del tabaco.

Hummm... ¿qué se esconderá tras este ramalazo liberal?

¡Dios! El tabaco es malo, no hace falta que nadie lo repita más. Si uno fuma ya sabe a lo que se arriesga. Pensemos en esa hipertrofia del legalismo norteamericano aplicada a otros campos. ¿Alguien imagina que cuando compra tocino se le hable de los peligros del colesterol? O que cuando compra dulces o riñones, se le predique acerca de los males que trae un exceso de acido úrico, o glucosa. Pues eso. Hay algo, hoy casi olvidado, que se conoce como libre albedrio. Fumemos y comamos lo que nos dé la gana y reservemos la administración de justicia para asuntos más serios.

Ah, ya me extrañaba. Lo que sea con tal de meter puyazos contra EEUU (las negritas son mias, of course).