Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

15 de Septiembre 2004

Fracasando contra la droga

España se coloca a la cabeza de la UE en consumo de cocaína

El uso de esta sustancia se ha duplicado en 10 años - Aumenta el consumo de hachís y marihuana entre los adolescentes - El Gobierno afirma que el cannabis no será despenalizado

En esta noticia de ayer en El Mundo podemos ver todas las claves del problema: en España hay un elevado número de individuos que desean consumir droga; hay otros individuos que se la quieren proveer, pero esto es ilegal; y aún así, el gobierno ni se plantea dar el paso de despenalizar la más habitual, el cannabis.

La ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, ha alertado en el Congreso de los Diputados sobre el riesgo de perder la batalla contra las drogas ante el significativo aumento en el consumo de cocaína, cannabis y éxtasis que ha colocado a España en los primeros puestos de la UE.

Es que esta es una guerra que no podrá ganarse nunca mientras haya gente que quiera consumir y otra que quiera vender.

"Algo no funciona", dijo la ministra al comparecer ante la comisión mixta (Congreso-Senado) sobre drogas para exponer su política en esta materia y destacar que España es el país de la Unión Europea con mayor proporción de consumidores de cocaína, "con cifras de consumo parecidas a las de Estados Unidos".

Veamos cómo analiza el Cato esta problemática en los EEUU:

John Walters, director de la Oficina Nacional de Control de Drogas, recientemente sorprendió a la prensa al admitir que los 3.300 millones de dólares del Plan Colombia, ahora en su cuarto año, ha fracasado en reducir significativamente la cantidad de cocaína que ingresa al país. Pero apresuradamente añadió que se espera avanzar en ello en el futuro cercano.
[...]
Los comentarios del llamado zar de las drogas siguen un ya conocido y triste modelo. Cada nueva iniciativa de Washington en reprimir la importación de drogas se anuncia con bombo y platillos. En su fase inicial, algunos logros aislados son presentados como evidencia de que la estrategia funciona, pero al poco tiempo no queda duda de que el influjo de drogas no se detiene. Entonces, los funcionarios admiten que el asunto es más difícil de lo que pensaban, pero que seguirán insistiendo y que el éxito está a la vuelta de la esquina. Cuando tales predicciones resultan irreales, se engaveta el programa y ruidosamente se anuncia un nuevo plan.

Ni más ni menos que lo que ocurre en España. En otro artículo de hace algo menos de un año se comparaba la lucha contra las drogas con la Ley Seca de los años 20:

El gran periodista H.L. Mencken fue uno de los principales críticos de la prohibición del alcohol. En 1925 él escribió:

"Cinco años de Prohibición han tenido, por lo menos, un efecto benigno: han acabado con todos los argumentos favoritos de los prohibicionistas. Ninguna de las bendiciones y usufructos que se suponía iban a suceder luego de la aprobación de la decimoctava enmienda se ha materializado. No hay menos ebriedad en la República, sino más. No hay menos crimen, sino más. No hay menos locura, sino más. El costo del gobierno no es menor, sino sumamente mayor. El respeto por la ley no ha aumentado, más bien ha disminuido".
[...]
Durante los últimos 40 años, por ejemplo, hemos puesto en práctica otro tipo de prohibición—la de las drogas. Las similitudes son sorprendentes.

A pesar de las sentencias cada vez más severas, el aumento en el financiamiento del aparato policial, más prisiones, caras campañas de relaciones públicas y aterradoras violaciones a nuestras libertades civiles, los estadounidenses aún usan generalmente drogas ilícitas con la misma frecuencia con que la que lo hacían desde que la guerra contra las drogas comenzó, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud.

A pesar de los datos, de las evidencias, la ministra sostiene que el trabajo hecho por el Plan Nacional Sobre Drogas desde su creación es muy bueno pero observó que los datos indican que se está perdiendo terreno en algunos campos, sobre todo entre los más jóvenes por lo que consideró necesario una profunda reflexión para revisar la actual estrategia sobre drogas.

¿Y cómo piensa lograr esa reflexión? ¿A golpe de electroshock? No: como todo en este gobierno, información y diálogo:

La prioridad del Gobierno será prevenir y tratar el consumo desde las edades más tempranas, agregó la ministra de Sanidad al explicar que el hecho de que el Plan vuelva al ministerio de Sanidad (antes dependía de Interior) pone de manifiesto la voluntad del Gobierno de considerar el tema como un problema fundamentalmente sociosanitario.

El problema es sanitario cuando una persona, que ha elegido libremente drogarse, abusa de esas sustancias o sufre una reacción no deseada. Pero es su responsabilidad, fruto de la libertad para drogarse. El problema se convierte en social cuando la única via de acceso a la droga es el mercado negro, con el incremento de precio que supone, y la via de financiación para ese consumo es el delito. En ese caso no es el ministerio de sanidad quien tiene que actuar, sino interior y justicia, para castigar el delito y restituir el daño causado.

Finalmente aludió a las posibilidades terapéuticas de los fármacos que interactúan en el sistema cannabinoide y consideró que es necesario continuar investigando antes de tomar decisiones que en todo caso deben distinguir claramente entre los usos terapéuticos de algunos derivados del cannabis, y la utilización de éstos para crear una corriente de opinión favorable al consumo recreativo de esta sustancia.

El actual gobierno, como el anterior, tiene una ceguera absoluta respecto a la investigación médica. Hay anestésicos que se utilizan como droga. ¿Van a prohibirse? Espero que no. Aunque el cannabis tenga también un uso recreativo, ¿debe frenar eso las investigaciones para sus posibles usos médicos? La morfina se sigue utilizando en los hospitales aunque su venta en la calle esté prohibida.

Pero incluso el uso recreativo, ¿es moral prohibirlo? Es la libertad de meterse cada uno lo que quiera en su cuerpo. Tal prohibición es inmoral, además de inútil.

En EEUU, al menos existe un partido defensor de acabar con la actual política de guerra contra las drogas:

Libertarians, like most Americans, demand to be safe at home and on the streets. Libertarians would like all Americans to be healthy and free of drug dependence. But drug laws don't help, they make things worse.
[...]
The first laws prohibiting drugs were racist in origin -- to prevent Chinese laborers from using opium and to prevent blacks and Hispanics from using cocaine and marijuana. That was unjust and unfair, just as it is unjust and unfair to make criminals of peaceful drug users today.
[...]
It's time to re-legalize drugs and let people take responsibility for themselves. Drug abuse is a tragedy and a sickness. Criminal laws only drive the problem underground and put money in the pockets of the criminal class. With drugs legal, compassionate people could do more to educate and rehabilitate drug users who seek help. Drugs should be legal. Individuals have the right to decide for themselves what to put in their bodies, so long as they take responsibility for their actions.

En España, estamos en ello:

La legalización del mercado de drogas, como el único camino para terminar con el narcotráfico, regulando y controlando el Estado su elaboración. Es preciso y prioritario una acción internacional en este sentido, tratando de adoptar medidas conjuntas.