Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

13 de Septiembre 2004

¿Diada de Mallorca sin mallorquines?

Ayer se celebró la diada de Mallorca, que conmemora el aniversario del juramento de las franqueses del Regne de Mallorca por parte de Jaime II. La actual reina de Mallorca se encargó de ¿resucitar, inventar? dicha conmemoración.

Normalmente me la sudan bastante estas diadas colectivistas y de identidad nacional, sobre todo con discursos como este, ejemplo típico de que los líderes autonómicos o regionales no quieren más libertad para sus ciudadanos, sino quitar el poder al gobierno central para ostentarlo ellos:

«Hoy, con los flujos migratorios descontrolados y la competencia de otros mercados existe el riesgo de volver atrás si no nos comprometemos con un proyecto de país bien definido y sin ninguna duda sobre nuestra identidad».
[...]
Munar pidió a este sector de la población [los castellanoparlantes] que se implique en la consolidación de la «identidad» del pueblo mallorquín para evitar que la cultura de la isla sea pasto de la negación del «derecho de los pueblos a defender su lengua, su cultura y el derecho a utilizar sus símbolos como elemento de enriquecimiento».

Precisamente, los símbolos fueron otra de las constantes del discurso institucional de la presidenta del Consell. La senyera y La Balanguera fueron mencionadas con frecuencia, así como también fue una constante la mención a fechas históricas como la coronación de Jaume II y la Guerra de Sucesión.

Y uno de esos símbolos, la Balanguera, es lo que me ha movido a escribir este post. En el acto de ayer, en el espacio público del Centro Cultural de la Misericordia, donde el himno era interpretado por el coro del público Teatro Principal hubo contribuyentes mallorquines que no pudieron acceder al recinto porque se trataba de un acto institucional, con invitación.

En la calle se quedaron una treintena de padres de algunos de los niños del coro, y una media docena de contribuyentes que tenían ganas de escuchar el himno interpretado en tan bucólico escenario. Fueron despachados en la puerta, con malos modos, por parte de una bedel ("¡quítenselo de la cabeza, aquí no va a entrar nadie sin invitación") y por el propio director de la fundación. Sin embargo un matrimonio amigo de Jaume Matas sí logró acceder al recinto. Tengo curiosidad por saber qué pasó con el señor que, habiendo traspasado la verja se le oyó gritar "¡no vuelvas a tocarme!". Aparecieron tres seguratas y se cerró la verja. Algo mafiosillo, ¿no?

Tendriamos que tener la costumbre de acudir a estos actos con nuestra declaración de la renta para poder decir "esta es mi invitación, señor funcionario público pagado con mis impuestos". Si quieren actos institucionales privados, que los hagan en la casa de Mª Antonia en Costitx. Caraduras.