Una historia de la sanidad
Hoy he leido con detenimiento el artículo de Jorge Valín sobre un modelo sanitario libre y eficiente.
Me gustaría complementarlo con una pequeña historia familiar, porque los grandes temas se conocen mejor con historias cercanas.
Mi padre ahora mismo se encuentra de baja por una lesión de menisco de la que fue operado en una clínica privada de Palma, gracias al contrato que tiene la empresa con la mútua. Paralelamente a esto, se le ha agravado una vieja hernia inguinal, producto de algunos esfuerzos que tiene que hacer en su trabajo. Además de que está alcanzando un punto delicado, le impide realizar los ejercicios de rehabilitación necesarios después de la operación de menisco.
El médico de la mútua le dijo que si en Son Dureta (el hospital de referencia de Baleares) le daban plazos muy largos para operarlo, que hablase con ellos y mirarían de operarlo de nuevo por la privada, aunque la lesión no fuese exactamente un accidente laboral.
Ayer tuvo la primera consulta con la cirujana de Son Dureta. Para el 15 de septiembre tiene cita con el anestesista. Más o menos un mes después tendrá una nueva cita con la cirujana. Ya en noviembre le harán los análisis previos a la operación, y tendrá una nueva consulta con la cirujana en diciembre o enero. Para otro mes después (enero o febrero de 2005), podrán operarlo.
A la vista de todo esto ha hablado con el médico de la mútua, y será operado dentro de una semana (el jueves día 2) en la misma clínica donde le operaron la rodilla. Una semana frente a un plazo de cuatro ó cinco meses. No está mal.
Mi padre tiene 58 años, y lleva trabajando desde los 14, siempre con contrato, cotizando y pagando impuestos. Durante estos 44 años, mi padre, como tantos millones de trabajadores españoles, ha sido víctima de una gigantesca estafa: pagar por una sanidad que no responde cuando se la necesita, y por la que encima hay que dar gracias, como si el servicio recibido fuese caridad. Y mi padre tiene la suerte de trabajar para una multinacional mexicana que funciona muy a la americana. Por eso tiene la oportunidad de acceder a ciertos servicios de la medicina privada. Pero millones de trabajadores que pagan igualmente sus impuestos no tienen esa opción. Y el problema es que ningún político ni funcionario se quedará sin trabajo por no atender a sus clientes. Por eso no funciona la sanidad pública: por no estar sujeta a ningún mercado.












Comentarios
Escrito por José Carlos Rodríguez en: Agosto 27, 2004 5:48 PM
Los ejemplos se multiplican. Hay que decir que el artículo de Jorge Valín es excelente.
Escrito por seneca en: Agosto 27, 2004 7:04 PM
Y los seguros en españa no son particularmente caros, y ofrecen una abismal diferencia en la calidad del servicio.
Escrito por Bruenor en: Agosto 27, 2004 7:44 PM
Estoy viviendo otro ejemplo con mi padre, de lo que pasa que en una materia competencia exclusiva de la Seguridad Social. Él también ha estado cotizando a la S.S. durante toda su vida sin haber hecho uso de ella jamás. Pero ha tenido la mala suerte de encontrarse en una circunstancia que no puede ser tratada más que por un hospital público (monopolio legal). Durante el periodo que lleva en estas circunstancias he podido constatar como:
- Las citas para las consultas pueden demorarse más de 6 meses.
- Ha intentado realizar las pruebas que necesita y que se demora varios meses por la sanidad privada (lo que ahorraría a la S.S. el coste al pagarlo él) para agilizar el proceso, pero la administración es inflexible y no lo admite.
- Ha sido avisado para ingresar en el hospital con 4 horas de antelación (él es autónomo, y como es lógico tiene que llevar el negocio, por lo que avisó con más de 2 meses de antelación de que fechas le eran más idóneas. Por supuesto la administración no sólo no hizo ni caso, sino que avisó en ese breve plazo. Afortunadamente trabajo en su mismo campo y durante el tiempo que le ingresaron le pude reemplazar).
- El hospital le pedía sobre lo que quería comer en días que se sabía que no iba a estar ingresado. Se le indicó a la auxiliar pero nos dijo que no podía hacer nada, que en su listado figuraba que esos días iba a estar allí ingresado, y aunque sabía que teníamos razón, ella tenía la obligación de pedir esa comida.
- No existían pijamas de su talla. Nos ofrecimos a traerlo de casa pero no nos dejaron, así que se vio obligado a llevar uno varias tallas más grandes.
- Una noche las temperaturas bajaron bastante. Como no tenían ningún técnico, ni quitaron el aire acondicionado, ni permitieron que los enfermos abriesen las ventanas para que no pasasen tanto frío. Cuando los enfermos pidieron mantas, el hospital no las tenía. En dicha planta había personas recién trasplantadas, con el sistema inmunológico muy debilitado.
Si estos despropósitos los conocí en unos días ¿qué barrabasadas se cometerán allí?
Por cierto también opino que Jorge Valín está que se sale. Magnífico artículo el suyo.
Escrito por Duke en: Agosto 30, 2004 9:03 AM
Sí, realmente el artículo está bien, si acaso me gustaría si pudiese ampliar la última parte, "medidas para privatizar la sanidad", (no tiene habilitados comentarios en su weblog), pues se refiere, creo únicamente a la sanidad en USA y estaría bien explicar unas medidas similares al caso español, donde la sanidad está infinitamente más estatalizada.
Por otra parte, comentar que la sanidad pública ya hoy día es un coche "sin aire acondicionado", es decir, no cubre aspectos como ortodoncia y estética, aunque todos conocemos a quién "le han firmado" para poder operarse gratis esa mandíbula o incluso cambios de sexo por "problemas psicológicos"..., como todo lo público, está sujeto a las arbitrariedades del político de turno.
Y, también, comentar el chollo funcionarial, que pueden tener sanidad "privada" sin coste adicional mientras precisamente, los currantes "privados", hemos de cotizar obligatoriamente sanidad pública y, si queremos privada, aparte...
Saludos..