Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

27 de Agosto 2004

Una historia de la sanidad

Hoy he leido con detenimiento el artículo de Jorge Valín sobre un modelo sanitario libre y eficiente.

Me gustaría complementarlo con una pequeña historia familiar, porque los grandes temas se conocen mejor con historias cercanas.

Mi padre ahora mismo se encuentra de baja por una lesión de menisco de la que fue operado en una clínica privada de Palma, gracias al contrato que tiene la empresa con la mútua. Paralelamente a esto, se le ha agravado una vieja hernia inguinal, producto de algunos esfuerzos que tiene que hacer en su trabajo. Además de que está alcanzando un punto delicado, le impide realizar los ejercicios de rehabilitación necesarios después de la operación de menisco.

El médico de la mútua le dijo que si en Son Dureta (el hospital de referencia de Baleares) le daban plazos muy largos para operarlo, que hablase con ellos y mirarían de operarlo de nuevo por la privada, aunque la lesión no fuese exactamente un accidente laboral.

Ayer tuvo la primera consulta con la cirujana de Son Dureta. Para el 15 de septiembre tiene cita con el anestesista. Más o menos un mes después tendrá una nueva cita con la cirujana. Ya en noviembre le harán los análisis previos a la operación, y tendrá una nueva consulta con la cirujana en diciembre o enero. Para otro mes después (enero o febrero de 2005), podrán operarlo.

A la vista de todo esto ha hablado con el médico de la mútua, y será operado dentro de una semana (el jueves día 2) en la misma clínica donde le operaron la rodilla. Una semana frente a un plazo de cuatro ó cinco meses. No está mal.

Mi padre tiene 58 años, y lleva trabajando desde los 14, siempre con contrato, cotizando y pagando impuestos. Durante estos 44 años, mi padre, como tantos millones de trabajadores españoles, ha sido víctima de una gigantesca estafa: pagar por una sanidad que no responde cuando se la necesita, y por la que encima hay que dar gracias, como si el servicio recibido fuese caridad. Y mi padre tiene la suerte de trabajar para una multinacional mexicana que funciona muy a la americana. Por eso tiene la oportunidad de acceder a ciertos servicios de la medicina privada. Pero millones de trabajadores que pagan igualmente sus impuestos no tienen esa opción. Y el problema es que ningún político ni funcionario se quedará sin trabajo por no atender a sus clientes. Por eso no funciona la sanidad pública: por no estar sujeta a ningún mercado.