Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

23 de Agosto 2004

La romería de la aurora

La que se vivió hace unos días con motivo de las fiestas de Es Secar de la Real, como cuenta El Mundo:

Cirer [la alcaldesa de Palma] acaba la romería de Sant Bernat rodeada de antidisturbios para evitar que la agredan

Un millar de miembros de la plataforma 'Salvem La Real' arman la tangana - La policía evitó un conato de linchamiento, tuvo que efectuar dos cargas y llevó protegido hasta el monasterio al equipo de gobierno en pleno

La alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, entraba al monasterio cisterciense de Sant Bernat para cumplir la tradición, dejar la cañas verde y besar al santo, protegida por un amplio cordón de agentes antidisturbios que a base de golpes tuvo que proteger a los ediles del PP en el tramo final de la procesión para que completasen el recorrido oficial.

Antecedentes históricos. Toda la zona llamada La Real recibe su nombre por haber acampado allí el ejército de invasión del rey Jaime I en 1229, desde donde se organizó el asedio, asalto y genocidio contra Medina Mayurqa. Sobre el lugar del real campamento se alzó el monasterio cisterciense de San Bernat de la Real. Actualmente es una extensión bastante desolada de tierra y almendros abandonados, como se puede ver desde la carretera que sube al campus de la UIB.

Los terrenos colindantes, llamados Son Espases, han sido los elegidos por el ayuntamiento para ser adquiridos y donados a la conselleria de sanidad para construir el futuro hospital Son Dureta II. Según los vecinos, esto destruirá el entorno (?) natural (!?) y cultural (!??) de la zona. Así que para protestar contra esto, nada mejor que emprenderla a golpes con el equipo de gobierno municipal, incluidos botellazos a la policía (todas las reacciones, aquí).

Lo de las agresiones ya ni merece comentario: se condenan sin paliativos, y punto (excepto, claro, por parte de la oposición). Pero vamos a ver el caso con algo más de detalle.

Por sistema estoy en contra de la sanidad pública, hospitales incluidos. Se trata de una grave injerencia y distorsión en un mercado que proveería el servicio sanitario de manera más eficiente que el sistema público. Además, la mayoría de instalaciones se edifican sobre terrenos obtenidos a golpe de expropiación. Pero éste no ha sido el caso. Por una vez se pactó un precio con los propietarios de los terrenos y no se ha perdido tiempo ni recursos de los ciudadanos en largos procesos judiciales que no harían más que retrasar las obras.

Si los propietarios han accedido a vender su tierra, ¿quienes son los vecinos para decidir que ahí no se puede hacer un hospital? ¿Cambiaría en algo si se tratase de un centro privado? La localización es buena: justo en los límites de la ciudad, con buen acceso a la vía de cintura y al futuro segundo cinturón (tema aparte que merecería otro post), lejos de atascos que podrían entorpecer la llegada de ambulancias, o molestar a los pacientes.

La gente normal suele valorar tener cerca instalaciones sanitarias. ¿Qué hace que algunos vecinos de la zona se opongan tan radicalmente al futuro hospital?