Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

3 de Agosto 2004

¿Vigilancia, el precio de la libertad?

A veces empiezo a tener la sensación de que las medidas de seguridad adoptadas para garantizar nuestra libertad son como vender el coche para comprar la gasolina. Está claro que el estado tiene la obligación de garantizar la seguridad de los ciudadanos, pero eso no debe ser excusa para excesivas privaciones de libertad, o a veces más que incómodas molestias.

Por mi trabajo viajo con cierta frecuencia, y me ha tocado varias veces tener que abrir la bolsa de mano para mostrar qué llevo dentro (¿nos podríamos ahorrar entonces los millones que cuesta cada escáner?), y un par de veces he sido cacheado (¿nos podríamos ahorrar entonces los millones que cuesta cada arco?). Nunca he puesto pegas a estos controles, ni he tenido ningún problema ni con guardias de seguridad ni guardias civiles, más bien al contrario (una vez en Menorca una guardia civil, que por cierto estaba de muy buen ver, si se me permite el comentario machista, al responderle que "ningún problema" para abrir la bolsa me dijo "pues es usted el único"). Pero llega a cansar, sobre todo si se termina extendiendo a cosas tan cotidianas como coger el metro o el tren.

Por lo visto no soy el único que alberga estos temores, después de leer este artículo del ex-agente de policía de Baltimore y profesor Peter Moskos:

Balancing Security and Liberty

When you board a plane, both you and your carry-on bags are searched. A civilian employee of the Transportation Security Administration may open and search your checked luggage as well. Although primarily looking for security threats, workers report any illegal or suspicious objects to a supervisor or law enforcement agent, even if the object represents no danger to the flight.

Hasta donde yo sé, en España no pueden abrir tu equipaje sin que estés presente en el registro. Lo que sí ignoro es si puedes ser denunciado por llevar objetos ilegales o sospechosos no peligrosos para la seguridad del vuelo (¿CDs pirata, por ejemplo?).

El profesor Moskos desarrolla su sana paranoia:

Two legal concepts allow both you and your bags to be searched despite the Constitution's protection against unreasonable search and seizure. By being in an airport and trying to board a plane, the Supreme Court says, you have given "implied consent" to being searched. The "plain view" principle, according to the court, states that whatever law enforcement legally finds, feels or sees -- even if unrelated to the original investigation or search -- is fair game for arrest and prosecution.

Using security and terrorism as justification, the government is beginning to extend airport-like implied consent zones to more and more of the public sphere, including the entire Boston subway system. Before the Democratic convention, daily commuters, anybody approaching a national political convention, and drivers on vital bridges and tunnels were told to expect random searches without a warrant. Fourth Amendment protection against unreasonable search and seizure does not apply.

Como usuario habitual de ciberticket, no tengo ningún medio físico por el cual se me informe sobre que yo mismo o mis pertenencias podemos ser registrados por ir a tomar un avión, pero vamos, lo puedo aceptar. El problema es cuando el registro puede revelar material sospechoso, como los mencionados CDs pirata, material pornográfico, droga para consumo propio o un tanga de leopardo.

Si esto se lleva a la práctica, la policía podría detener a un chaval de 14 años que lleva en la mochila un Playboy mangado a su padre o a su hermano mayor. O a un grupo de colegas que se van de acampada y se llevan hachís para hacerse diez porros cada uno en todo el fin de semana. O a un tio que se lee el Mein Kampf, acusándolo de racista. O a un estudiante que lleva fotocopias de libros de texto. O a uno que simplemento lleva un reproductor de mp3 con canciones bajadas de internet.

When police are granted greater rights to search without probable cause, they will use these rights.

Insisto, no tengo nada contra las fuerzas policiales, pero tantos privilegios sin control, y sin previsión de reparar los posibles daños (¿qué pasa si los CDs sospechosos por los que soy retenido son copia privada de los que tengo en casa?) dan miedo.

Airline passengers should be screened. The Democratic and Republic national conventions need to be bomb-free.

Few people object to bomb searches on airplanes. And many would be willing to waive their constitutional rights (if such rights were negotiable) to guarantee their security. But what starts as a necessary security measure will quickly become standard law enforcement procedure even for crimes that are nonviolent and not related to terror. These expanding implied consent zones have staggering implications for American life and freedom far beyond al Qaeda.

Lo dicho. El autor del artículo, como ex-policía, puede poner ejemplos concretos:

Police officers are experts at bending rules, particularly in the "war on drugs." As a police officer, I was taught to push the rules of the "Terry search," which meant that if I articulated fear that a suspect might harm me, I could legally frisk suspects for weapons without probable cause. I know officers who towed cars, again legally, simply so they could "inventory" the contents (technically for safekeeping). In both cases, the real goal was to find illegal drugs and make an arrest.

Y marca la diferencia entre seguridad y pérdida de libertad:

Of course people shouldn't break the law or carry illegal objects. But the difference between civilian employees searching for bombs in airports and government agents conducting random searches for suspicious objects is the difference between preserving a free society and creating a police state.

El autor menciona casi los mismos objetos que se me habían ocurrido al inicio de la lectura del artículo:

In airport security today, items deemed suspicious are not necessarily dangerous: Large amounts of cash, pirated CDs, pornography and, of course, drugs -- not just illegal drugs but even prescription drugs in certain circumstances. In fact, controversial books can be grounds for further investigation and arrest.

Pero además de plantear el problema, por el mismo precio ofrece una solución muy simple:

The only way to prevent creeping use of implied consent is to limit the doctrine of plain view. Before searching a person, the government must choose either plain view or implied consent. If the government must search without probable cause, let it search, but only for illegal weapons or bombs. If security outweighs the Fourth Amendment, the scope of such searches must be limited to objects representing a clear and present danger to public safety. Any unrelated suspicious or illegal objects found must be ignored.

Se puede obtener seguridad sin perder libertad a cambio de ello. La duda es si los políticos responsables de estas decisiones estarán por la labor, o si con la excusa de la seguridad irán dando pequeños pasos hacia la merma de las libertades.