Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

3 de Agosto 2004

De nuevo sobre el salario mínimo

En el Cato publican un artículo de Carlos Ball a propósito del salario mínimo:

Las intenciones pueden ser las mejores, pero existe hoy el virtual consenso entre los economistas que el salario mínimo o es muy bajo y no sirve para nada o es muy alto y perjudica a los más débiles, es decir, a jóvenes sin experiencia y a quienes menos educación tienen, impidiéndoles conseguir su primer empleo. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, los aumentos del salario mínimo en 1991 y 1992 causaron la caída en 12% del empleo de jóvenes menores de edad. Otras estadísticas muestran que son relativamente pocos quienes ganan por mucho tiempo el salario mínimo.

El artículo realiza un repaso al origen del salario mínimo y analiza sus consecuencias, apoyándose en numerosos datos que relacionan este mínimo con el desempleo:

El salario mínimo fue inventado en Australia y ha sido legislado en EEUU desde 1938, cuando se fijó en 25 centavos la hora. Seguidamente, entre 30 mil y 50 mil personas perdieron su empleo. El problema es que los políticos pueden fijar el salario mínimo, pero no pueden garantizar el empleo.

En más de 60 años los políticos no han tenido el valor de renunciar a este instrumento tan demagógico, empujados también por unos sindicatos que no defienden a los parados, sino sólo sus propios intereses, incapaces de ver lo aberrante de esta medida. O peor aún: seguramente sí lo ven, pero les da igual con tal de que la gente se crea que sirve para algo y así les vote.