Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

14 de Julio 2004

Dos sentencias para comparar

Dos noticias a comparar:

Una, en El Mundo:

El autor del 'crimen del rol' podrá salir de la cárcel durante dos días

La Audiencia Provincial de Madrid ha concedido a Javier Rosado, el principal autor del llamado 'crimen del rol', por el que fue condenado a 42 años de prisión, un permiso penitenciario de dos días de duración, el primero del que podrá disfrutar el reo después de 10 años de encarcelamiento.

Otra, en Libertad Digital:

El menor que violó y asesinó a la joven de Orihuela estará en libertad dentro de 4 años

El niño de 14 años que violó y asesinó a Shila, una pequeña de 13, en la localidad alicantina de Orihuela ha sido condenado a 12 años de internamiento en régimen cerrado por el juzgado de menores número 2 de Alicante, pero sólo cumplirá cuatro, seguidos de tres años de libertad vigilada, pues así lo estipula la vigente Ley del Menor.

La desproporción es enorme entre ambos casos. En uno, un execrable crimen es condenado duramente, como se merece. No se le puede devolver la vida a la víctima de Javier Rosado, pero al menos se pone a salvo al resto de la ciudadanía durante un tiempo prudencial. Yo personalmente para este tipo de crímenes pondría la cadena perpétua, porque un fulano que se inventa un juego al que llama "de rol", y convence a otro pirado para que maten a un hombre no termino de ver qué bien puede hacer luego en la calle.

Pero el caso auténticamente vergonzoso es el del menor que viola y mata a una niña, y que a partir de los 18 años tendrá de nuevo una vida por delante para volver a delinquir. Seamos realistas: no es lo mismo un tio que roba, incluso tal vez causando una muerte, por una razón de necesidad (normalmente por droga), que un tio que siendo muy consciente de lo que hace coge a una compañera del insituto, le pega una paliza, la viola dos veces, esconde el cadáver y trata de ocultar las pruebas, y todo ello con total tranquilidad. Y con la sentencia, casi con total impunidad. Un tio que a los 14 años hace esto tampoco merece volver a pisar las calles como una persona libre.

Como en el caso de Javier Rosado, tampoco se puede devolver la vida a la víctima: sólo queda proteger al resto de posibles víctimas de alguien que ha demostrado ser un asesino sin escrúpulos.

El único caso en que estaría dispuesto a perder algo de libertad sería para aumentar la seguridad. Teniendo que elegir entre perder libertad frente a la policía o frente a delincuentes, prefiero lo primero, puesto que al menos están sujetos a cierto control. Pero si el estado me quita libertad, y además seguridad porque no me protege de asesinos más que probados, reniego de ese estado. Por mí, puede desaparecer y ya me procuraré yo mi propia seguridad.