Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

1 de Julio 2004

La peor estrategia contra la obesidad

En el Cato publican un artículo de Radley Balko a propósito de la cruzada en EEUU contra la obesidad.

El artículo comienza mencionando algunas de las medidas (prohibir la venta de dulces o ciertas bebidas en los colegios, o la obligación de las cadenas de comida rápida de informar de los contenidos calóricos de los menús) para a continuación exponer su tesis:

Esa es exactamente la peor manera de luchar contra la obesidad. En lugar de intervenir en la gran cantidad de opciones alimenticias de la gente, nuestro gobierno debiera promover los sentimientos de responsabilidad personal con respecto a nuestra salud y bienestar.

Lamentablemente, los políticos están haciendo exactamente lo contrario. Por décadas, el sistema de salud se desplaza hacia la medicina socializada. Tenemos leyes que obligan a unos ciudadanos a pagar por las medicinas de otros y varios estados prohíben a las empresas de seguros médicos ofrecer primas más bajas a gente que se mantiene saludable. Eso elimina el incentivo económico en la toma de decisiones saludables.

Como en tantos otros temas, el hecho de que el estado asuma la responsabilidad de decisiones irresponsables hace que estas proliferen, haciendo que la ciudadanía espere que el estado le resuelva todos y cada uno de sus problemas. Con la excusa de "ya pago muchos impuestos" se acaba con la solidaridad, la preocupación por la educación de los hijos, el tratar de llevar una vida sana o la prudencia a la hora de coger el coche.

Devolver a los ciudadanos la responsabilidad por sus decisiones haría que cada cual se preocupase más de sus propios asuntos, y que el conjunto de la sociedad fuese al mismo tiempo más responsable.

Si notas cómo tu bolsillo mejora por una reducción de primas te preocuparás por tener hábitos de vida saludables. Si un energúmeno que provoca un accidente de coche se pasa varios años en la cárcel, además de endeudarse de por vida para pagar las indemnizaciones, ya te preocupas por tener un seguro y por ser más prudente al volante. Si te preocupa que tus hijos pueden terminar siendo unos bandarras que no tengan donde caerse muertos, ya les buscarás un colegio que les eduque bien y les de una formación adecuada para labrarse un futuro.

Pero si confiamos ciegamente en el estado, todas esas cosas dejarán de preocuparnos, y terminaremos siendo un pais de gordos, paletos y conductores irresponsables, víctimas de la sanidad pública, la LOGSE y el consorcio de compensación de seguros cuyas indemnizaciones parece que caen del cielo.

La libertad sin responsabilidad es la misma que la que tiene un loro en un inmenso campo de girasoles. ¿Queremos terminar siendo sólo unos loros gritones cebados?