Sandwiches en la Torre de la Vela

Asociacionismo, libertad y comida rápida, por Jahd

1 de Julio 2004

Diferencias entre lo público y lo privado: responsabilidad

Como ejemplo, esta noticia de hoy en El Mundo, edición de Baleares:

Bancaja echa al director de sucursal acusado de estafar 480.000 euros a los vecinos de Sa Calatrava

La caja de ahorros despidió fulminantemente ayer a Climent Garau después de que EL MUNDO destapara el escándalo - Los residentes dicen que confiaron al ex presidente del barrio y ejecutivo bancario los 80 millones de pesetas desaparecidos

¿Alguien se imagina a cuantos políticos y funcionarios habría que echar por estafas al contribuyente a partir de 480.000 €? El acusado desmiente los hechos y pide que lo denuncien en los tribunales. Si incluso Saddam Hussein tiene derecho a la defensa, un tio que "sólo" ha estafado, también.

Pero el hecho importante es que la simple sospecha puede dañar la imagen de la entidad para la que trabaja, y esto repercute en el negocio. Bancaja no puede permitirse ese lujo, porque una entidad financiera si no goza de la confianza de los clientes (actuales y potenciales) no puede sobrevivir. Porque por mucho que muchos digan "los bancos son unos ladrones", nadie te obliga a trabajar con ellos o a depositar en uno en concreto tus ahorros: hay libertad de elección. Eliges cuál te da mejores intereses, cobra menos comisiones (o ninguna), te pide menos papeleo para las gestiones o tiene a las cajeras más macizas (o a los cajeros más cachas).

Con el estado eso nunca puede ocurrir: ni te piden permiso para cobrarte impuestos, ni eliges quién los gestiona, y por mucho que roben o estafen, aquí nunca se echa a nadie.